-bueno, donde estábamos, ¿no hay más cines aquí?- inquirí.
-no- respondió Jason con su cara de pedo atorado.
-¿y dónde está en cine más cerca?- inquirí sin referirme a nadie en particular.
-a unos veinticinco minutos- respondió Anne, ella sabe todo sobre todo.
En eso sonó el celular de Jason. El chico se levantó y salió de la cafetería para contestar. Que exagerado, ni que fuera un espía secreto del FBI y tuviera una súper llamada secreta. Tal vez si escucho un “Hola” me vayan a matar.
Cuando Jason regresó, unos siete minutos después, me miró con cara de pocos amigos, ya me había acostumbrado a esa expresión en su rostro. Se sentó un poco enojado.
-¿Enserio, Virginia?- inquirió el dándome una seria mirada.
-¿Qué?- pregunté.
Digo he hecho varias cosas. ¿Qué le molestó ahora? ¿Qué el cine está a veinticinco minutos? ¿Qué les conté que no quiso besar a Sophie? ¿Qué busque a Sophie en Facebook?
-Hola ¿Jason? Soy el chico del cine, que atendió a tu amiga el martes- me dijo el, si creo que estaba diciéndome su conversación por celular, ooh, el chico gay del cine lo llamó.
-Oh, el, si- dije, sonriendo mientras comía mi fruta- era la cita que te había conseguido, ya lo había mencionado.
-¿un chico?- inquirió él- me gustan las chicas.
-bueno, hermano- dijo Zack, inclinando un poco la cabeza- si no quieres besar a la chica, Sophie, dudo de que te gusten las mujeres.
Jason rodó los ojos.
-hey, era broma- le dije al amargado dándole un amistoso golpeé en el hombro.
Al día siguiente me encontraba conduciendo por la carretera con Jason de copiloto, el peor que he tenido a decir verdad. Obviamente estábamos perdidos. Según el él sabía cómo llegar a la ciudad continua, ni siquiera sé cómo se llamaba.
Ya no alcanzaríamos a ver ninguna película, si es que llegábamos, claro.
-¡Un parque de diversiones!- chillé emocionada.
El lugar se encontraba a orilla de la carretera en medio de la nada. El estacionamiento estaba lleno al igual que el interior
-no, no- se negó Jason- íbamos al cine.
-Cambio de planes- contradije- los planes están sujetos a cambios sin previo aviso, además te vas a divertir.
-como digas- dijo el muy aburrido chico.
Entre en el estacionamiento del parque de diversiones y busque un lugar donde aparcar y cuando lo encontré bajamos. Llegamos a la taquilla, solo habían cinco personas antes de nosotros. Eran alrededor de las cinco de la tarde, si, lo sé, exageré al decir que no llegaríamos a ver ninguna película.
-Yo invitó- dijo Jason, como todo un caballero.
-gracias- le dije y después sonreí mordiéndome el nudillo de mi dedo índice, eso es lo que hacía cuando estaba nerviosa o vergonzosamente feliz.
Entramos y sonreí alegre. En un parque de diversiones puedes hacer todo. No era uno grande pero se veía muy divertido. A demás hacia un tiempo increíble, había sol y algunas nubes pero el cielo estaba azul.
Primero nos subimos al martillo, Jason reprimía una sonrisa, no quería admitir que yo estaba en lo cierto al decir que se divertiría.
Luego siguió una montaña rusa que daba muchas vueltas y tenía una gran bajada.
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Arriba en el cielo.
MizahNaces sin alas, conforme creces te crecen las alas, cada vez que sonrías de verdad crecen tus plumas, cada vez que rías te crece una pluma. Hay personas a las que nunca les crecen las alas, son solitarias y tristes. Ese es el deber de los arcángeles...
