Cap7

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Probablemente NamJoon no había llegado al hotel aún, era lo más obvio, así que decidimos tomarnos un tiempo para nosotras en una ciudad la cual aún no conocíamos bien. Estábamos en un lugar de compras llamado Mecenatpolis Mall. No pude detener a Myeong de entrar así que la tuve que acompañar a cada tienda, además de que la vista era grandiosa por todos esos paraguas de colores que habían.

– Que lindos esos zapatos – la vi mirar unas vans altas color gris –

– Sí, vámonos. No es como que lo vas a comprar – dije, pues empezaba a sentir que nos vigilaban – Enserio, Myeong vámonos. –

Ésta, al escuchar mi tono de voz de esa manera, entendió porque quería irme, me sentía incómoda, además como dije, sentía que nos vigilaban. Salimos de una de las tiendas y comenzamos a caminar hacia la salida del mall, pero justamente ahí fue cuando comencé a sentir que nos perseguían. Agarré el brazo de Myeong fuertemente, si hay algo que me molesta es que si nos vienen a hacer algo agarren a mi hermana menor primero.

Ya fuera del mall me sentí más relajada, tal vez era la paranoia de saber que había gente que obviamente irían a matar a mi hermano por el dinero que había conseguido, pero luego recordé que NamJoon se había desecho de eso. Caminamos de vuelta al hotel, ya estaba cansada de estar al aire libre, pero nuevamente me sentí perseguida y ésta vez Myeong también.

Nuestro paso se intensificó, iba pisándole los talones a Myeong prácticamente. Me giré disimuladamente para ver quien era, pero no era quien, eran quienes. Habían tres tipos con unos abrigos negros, claro, no sabía muy bien si nos estaban siguiendo a nosotras o eran otros más caminando por todo esto como los demás que estaban aquí. Gracias a Dios habíamos quedado frente al hotel, lo cual no era tan bueno como parece, si no nos estaba siguiendo seguirán su camino, pero si nos seguían....... ya saben donde vivimos.

Entramos, hundimos el botón para nuestro piso y cuando llegamos salimos. Había algo de música.

– ¿Y todo ese ruido? – preguntó Myeong –

– No lo sé, esto siempre está en silencio – me acerqué a un señor que estaba recogiendo un periódico el cual estaba frente a su puerta – Amm, viejo, ¿por qué hay tanto ruido? – intente hablar con modales, soy algo buena en esto –

El viejo me miró de arriba hacia abajo, como preguntándose quien demonios yo era, no lo culpo, es un anciano.

– Bueno – señaló la puerta – El chico que vino con sus dos hermanas está teniendo una pequeña fiesta la cual está arruinando la paz aquí. Se lo dije, si no baja la música llamaré a la policía –

Froté el puente de mi nariz para no explotar. Mientras yo intentaba relajarme Myeong le decía al anciano que él no tenía que hacer nada ya que nosotras nos encargaríamos, aaaaj, si me pagaran por limpiar todas las cosas que hace NamJoon sería una maldita millonaria. Me acerqué a su puerta y toqué, toqué de una manera que juro que creí que por poco la rompo. No pasó mucho hasta que alguien abrió la puerta, era NamJoon.

– Van a llamar la policía si no bajas la maldita música – le dije cabreada pero no parecía hacerme caso – Claro, si no estuvieras drogado no serías NamJoon – me acerqué a él y lo agarré del brazo – Maldita sea el alboroto –

– Ejem – Myeong cerró la puerta, caminó hasta una mesita y se paró en ésta – ¡Muy bien, les voy a pedir a todos que se vayan a sus casas, la fiesta terminó! –

Todos comenzaron a gritar "Buuu" como si fueran unos putos niños.

– ¡QUE SE LARGUEN DE UNA MALDITA VEZ A SUS PUTAS CASAS PENDEJOS! – todos se callaron – Si ninguno se va empezaré a tirarlos por las ventanas uno a uno, o mejor, llamar a la policía por el uso de drogas –

Todos se fueron yendo poco a poco. El señor de hace rato se acercó y no los agradeció, yo solo dije "No hay de qué" y volví a cerrar la puerta de la habitación de Nam.

– Eugh, éste tío huele a alcohol y a pájaro muerto – había un papel en el suelo todo estrujado, lo agarré y lo primero que leí fue que estaba despedido – Tan típico tuyo – solté algo molesta –

– ¿Qué pasó? – Myeong se acercó con unas medicinas para destoxicar el cuerpo de Nam –

– Lo despidieron, normal – agarré un balde para que lograra vomitar la droga que estaba en sus sistema – No puedo creerlo NamJoon. Te volviste un chico de por ahí solo para cuidarnos, pero terminaste más jodió, te pareces hasta a mamá –

– Perdón... – dijo en voz baja y comenzó a vomitar –

Le di unas palmaditas en las espalda, unas palmaditas las cuales cada vez más fueron aumentando su potencia hasta el punto en el que lo escuché quejarse.

– ¿Qué ha pasado con él? – dije – Antes, bueno, robaba pero no era de estar tanto en droga. Desde que ese tío le ofreció dinero a cambio de hacer esta mamada se ha hasta metido de todo. NamJoon es capaz de fumar hasta petróleo –

– ¿Eso es posible? – hizo una mueca –

– Ni idea – suspiré –

Cuando terminó de vomitar, entre Myeong y yo lo llevamos a la cama. Myeong quitó las sábanas mientras yo intentaba que no se me cayera de los brazos. Rápidamente me acerqué a su cama y junto con él me fui de frente, menos mal la cama no era dura. Quité su brazo de mi hombro y ambas lo acomodamos en si dicha cómoda. Había hasta sudado y todo, necesito hacer ejercicio.

– Arg – salimos de su habitación – ¿Crees que el señor Song lo haya pasado bien con su esposa? – preguntó Myeong –

– No lo sé. Espero que mañana nos traiga algo de su casa –

Salimos de la habitación de NamJoon para dejar que descansará tranquilo y para que si se empezaba a morir nadie lo escuchara gritar, ok'no. Ya entrando a nuestra habitación decidimos darnos un baño. Cuando terminé de hacer lo dicho rebusqué en el refrigerador, aún habían bastantes cosas así que volví a hacerme un hot poket.

Me senté en el sofá y me quedé pensando en la pelea que habíamos tenido, por mi buena suerte mis moretones no eran tan notables. Al rato apareció Myeong quien se estaba como doblando la espalda o no sé.

– ¿Estás bien? – me levanté del sofá –

– Sí, debe de dolerme por ayudarte a cargar a NamJoon – rió pero de momento se quejó un poco más fuerte así que me acerqué a ella preocupada – ¡Estoy bien!..... Estoy bien –

Asentí y le di paso, ésta niña.

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Habíamos llegado al mercado pero éste estaba cerrado, sin embargo el señor Song estaba al frente con una sonrisa. Lo miramos raras y éste nos enseñó una envoltura y dijo que lo acompañáramos. Lo seguimos hasta unos bancos debajo de un árbol muy frondoso, allí nos sentamos y el abrió la envoltura muy feliz.

– Le he contado a mi esposa de ustedes – nos enseñó mucha comida – Y por acto de agradecimiento les quiso hacer esto, además de que se preocupa –

Mi corazón se aceleró, creo que.... me sentía feliz. Alguien se había preocupado por nosotras, alguien que ni siquiera nos conocía bien se había tomado la molestia de cosinarnos. Le di una leve sonrisa a Song y comencé a comer junto a Myeong.

– Aaah – soltó Myeong – Dile a tu esposa que es una pro cocinando –

Reí, pero esa risa se fue cuando nuevamente sentí que alguien nos tenía en la mira.

Not Everything Is Darkness TERMINADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora