Capítulo 4 Isa e Itzel, Memorias en la lluvia

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Isa
No podía creer cuando la vi, me emocione mucho de volver a encontrar a esa chica tan hermosa en la misma escuela que yo. Obviamente me emocione más cuando entro al baño pero no me lo esperaba. Aún tengo su aroma y mis manos se sienten tan ricas como si hubieran perpetrado el robo perfecto ¡Oh sí! qué día tan rico tuve. Aunque después lo pensé bien y me di cuenta que me excedí con la pobre alumna nueva, entonces decidí que a la mañana siguiente hablaría con ella y me disculparía a primera hora, no quería que malinterpretara mi broma pesada. Mi madre me pregunto por qué estaba más contenta de lo normal pero obviamente no podía decirle nada excepto usar de excusa el primer día de clases y todas esas cosas que un primer día causa y pienso que me creyó. Mi gato dormía en mi cama y entre caricias, los movimientos de mis manos me recordaron lo sucedido en el baño de la escuela con ella. Volví a recordar ese momento así como si nada y creo que no se iba a ir de mi cabeza. Entonces fui con mamá a preparar la cena de hoy y creo que la comida nunca supo tan rica como ese día, supongo que la alegría que tenía hacia que exagere todo. Una noche de lluvia y rica cena con mamá era la escena perfecta para terminar el día y mientras veía por la ventana las gotas caer me preguntaba ¿chica nueva, estarás pensando en mí también?

Itzel

Entonces estaba acostada en mi cama viendo un techo desconocido y por más que quería no podía dejar de pensar en ella, en todo lo sucedido ¿Realmente paso o lo imagine? Fue todo tan extraño, atrevido y repentino que todavía no caigo en la realidad. Aun no sé cómo sentirme pero de algo si estoy segura y es que esa niña era muy bonita. Baje al comedor y la mirada de mi padre e incluso la de mi perra parecían darse cuenta de lo que trataba de ocultar como si tuviera un brillo que les llame la atención, como si fuera transparente y pudieran ver a través de mi. Entonces le pregunte a mi padre como fue su día, en ese momento pensé que sería buena idea para despejar mi mente si trataba de prestar atención a otras cosas y aunque no funciono, fue bueno saber que su día había sido mejor que el mío. Mi perra me miraba mientras la acariciaba, aunque no decía nada sabía que ella me entendía y no me juzgaría, su compañía era todo lo que necesitaba. Mi padre había salido temprano ese día y encargo comida a domicilio asique no tendríamos que cocinar y la verdad que después del día que tuve estaba segura que la comida no me saldría nada bien. Había encargo una rica pizza con mucho queso para los dos y ya saben lo que dicen, la pizza cura cualquier herida y desvanece hasta la oscuridad más profunda. Apenas empezamos a cenar y empezó a llover a cantaros y la verdad no sé por qué, otra vez, empecé a pensar en ella.

Nota: Esa noche el sonido de la lluvia y el latido de sus corazones era lo único que se escuchaba.

Isa -uwu- ItzelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora