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35. Añoranza

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NATALIA POV

Durante el trayecto en taxi Alba miraba por la ventana pero muy seria, como si no le hiciese ilusión volver a su ciudad aunque tiene motivos para no tenerla.

Deslicé mi mano hasta la suya y la apreté fuerte para dale mi apoyo, se giró y me sonrió algo triste "gracias" susurró antes de volver a mirar por la ventana.

El taxista paró y nos dejó en una calle que para mi sorpresa era bastante modesta a pesar de que personas como Martín y Alba les sobraba el dinero por las orejas, ahora ya no es así por desgracia.

Bajamos del taxi y Alba me llevó hasta un portal pero se quedó parada "tranquila" dije extendiendo mi brazo hasta pegarla a mi pecho para abrazarla.

Después de unos segundos un portero bastante majo nos abrió la puerta, Alba habló con él y éste le dio unas llaves que supongo serán del piso.

Subimos por el ascensor hasta que volvimos a parar delante de una puerta de madera bastante mona "¿Estás lista?" le pregunté preocupándome por ella. Alba me miró y sonrió amargamente.

Ambas sabíamos que no iba a ser fácil para ella volver a su casa después de todo.

ALBA POV

Metí la llave en la cerradura y abrí lentamente, el olor a mi casa me chocó y me quedé tensa mirando mi hall donde dejaba las llaves y mi pasillo de paredes blancas.

Natalia cerró la puerta y dejó las maletas que tenía en mis manos a un lado. Olía a cerrado y se notaba que había suciedad en el ambiente al estar abandonada durante un año.

"Vamos a mi habitación" dije cogiendo su mano y caminando por el pasillo hasta girar a la derecha y entrar a mi habitación. Suspiré y miré todo lo de alrededor.

"Esto es muy Alba Reche" dijo Natalia observando todo a mi espalda. Me senté en la cama y toqué la colcha delicadamente como si se fuera a romper.

Un montón de buenos recuerdos pasaban rápidamente por mi cabeza. Cuando Martín me enseñó el piso por primera vez, mis primeros cuadros, nuestras primeras riñas y las primeras veces que hicimos del lugar un nidito de amor del cual ya solo quedaba el olor a polvo.

Me llevé las manos a la cara y empecé a sollozar de impotencia, había vuelto a casa sin Martín y con un hijo cuando yo solo le quería a él de vuelta e irme a Madrid para luego ver a mis padres en Elche.

"Alba tranquila" dijo Natalia sentándose a mi lado y rodeándome con sus brazos. Apreciaba cada gesto que hacía para calmarme pero en ese momento necesitaba estar sola para poder pensar con claridad y empezar a pasar página de verdad.

"Déjame sola por favor" le pedí amablemente. Ella me miró con una mueca y acarició una de mis mejillas apartando las lágrimas de ellas.

Salió por la puerta con el niño en la mochila porta bebés y yo levanté la cabeza para analizarlo todo. Igual, mismos matices, diferentes tiempos, el último cuadro que pinté representaba mis sentimientos actuales.

Me tumbé boca arriba intentando calmar mi respiración para no entrar en ansiedad que era lo que menos me apetecía ahora mismo.

Cerré los ojos y empecé a pensar en todo lo ocurrido pero también en lo que quiero en un futuro para no caer en un pozo del que no pueda salir.

Después de 15 min me levanté y caminé por la habitación tocando mis cuadros y algunos de los premios de Martín. Abrí el armario y vi su ropa colgada provocando que se me estremeciera el alma.

NATALIA POV

Alba tenía un montón de trofeos de artes de la ciudad y de otras ciudades también. Martín tenía algunos premios como gran director de empresa y esas cosas que nunca podría conseguir.

Tormento // Albalia Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora