Al leer la carta que Helga me mostró mis sentimientos se encontraron en un extraño shock de emociones, por un lado, estaba feliz que se apreciara el talento de Helga, por otro, me causaba amargura el separarme tanto de ella, sólo atiné a decirle que sabía que era talentosa, claramente no pude disimular mi tristeza, pero es que, qué pasaría con nosotros, Helga se encontraba triste, realmente triste, ella quería conquistar el mundo del arte pero no quería estar lejos de mí, pero no podía dejar que se perdiera la oportunidad que le estaban ofreciendo, sólo eran 20 plazas a nivel mundial y era una beca por invitación, no por solicitud, algo grande.
La apoye a irse aunque a veces sin querer me encontraba persuadiendo su decisión, ella me habló claro y dijo que lo mejor sería que al marcharse ella a Europa, terminaría nuestra relación, las lágrimas se asomaban por sus ojos sin salir de ellos, me decía que debíamos aprovechar el tiempo juntos ya que al marcharse no podía ser egoísta conmigo, decía que yo tenía que vivir, estar con mis padres y mis abuelos, poder cursar la universidad sin estar pendiente de ella, sentía injusto tenerme esperando por ella, en cambio, yo quería gritarle que no, que no quería dejar de ser su novio, que la esperaría y juntaría dinero para visitarla en cualquier país, o tal vez, ir a alguna universidad de Europa donde podría ser más fácil verla, maldición, ninguna de esas ideas podía salir de mi boca, pero, tenía tres meses enteros, tres meses para enamorar a Helga para una eternidad, para que pudiera esperarme, para que ese amor no muriera nunca.
Helga me sorprendió con un viaje a Vermont, donde por fin hicimos el amor, la mejor experiencia del mundo, una semana entera no salimos de la habitación, sólo nos dedicamos a entregarnos enteros el uno al otro, Helga había decidido salir de la ciudad ya que siempre que en el pasado estaban a punto de hacerlo llegaba alguien a arruinar el momento, mis abuelos o padres, los de ella, Olga e incluso mi raro primo Arnie, que bueno, ya no era tan raro y en la pubertad se le consideraba bastante atractivo; en fin, siempre había alguien que arruinaba el momento, en Vermont nadie nos detuvo y pasamos juntos la mejor semana de nuestra vida, al regresar, no me separé ni un solo día de ella, todo el tiempo lo dedicaba a ella, le decía a mis amigos que les daría más tiempo ya que Helga se fuera, por mientras tenía que pasar el tiempo con mi aún novia, y lo más curioso es que después de regresar de Vermont parecía que todos se había puesto de acuerdo a dejarnos solos y aprovechamos el momento para hacerlo todo el tiempo, nos habíamos vuelto algo adictos a nuestros cuerpos, Yo no podía sentirme más enamorado y al mismo tiempo tenía miedo de perderla para siempre.
Llego el día en que se fue, una despedida emotiva en el aeropuerto con Phoebe y Gerald, además de la ardiente despedida la noche anterior en su habitación, la besé con pasión, rogando que no me olvidara, Helga me entregó un paquete y me dijo que lo abriera en mi habitación, la observé embarcar y no me fui del aeropuerto hasta ver despegar su avión, de todo corazón le deseaba el mayor éxito posible.
Gerald me dejó en la casa de huéspedes y me dirigí a mi habitación con el paquete en mano, lo abrí y me llevé la mejor de las sorpresas, un retrato enmarcado del baile de graduación, un álbum donde se encontraban cartas, poemas y fotos de toda nuestra relación, los tickets de nuestra primera cita oficial, una usb con miles de canciones, un montón de chocolates y su listón rosa 🎀. Tomé el listón en mis manos y lo olí, vainilla, lo coloqué bajo mi almohada para olerlo antes de irme a dormir, toda mi vida iba a cambiar de la única manera que yo esperaba que no lo hiciera.
El día que Helga conoció a sus nuevos compañeros me platicó que un tipo de españa se le había insinuado y que ella lo había ignorado y dicho que aún tenía novio en América, me sentí feliz de que Helga lo alejara y sintiera que aún me tenía pero no podía dejar de pensar que había posibilidades de que alguien la tratara de conquistar, muchas posibilidades ya que Helga era una mujer verdaderamente hermosa y apasionada, diablos. No podía mostrarme molesto, ella podría terminar alejándose, así que mi estrategia siguiente sería seguir recordándole lo mucho que la amaba.
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Reconquistandote
FanfictionArnold y Helga se habían separado para que ella siguiera su sueño de ser una gran artista. Ella, malinterpreto cierta escena, dio media vuelta y salió de su vida... ¿para siempre?
