18. Frente a frente

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POV HELGA

Ya llevaba días sintiéndome mal, lo que me hizo preguntarme si realmente yo me había intoxicado en el avión hacia Londres o era algo más, cuando estábamos aún en Génova dejé a Arnold desayunando en lo que fui a la farmacia, pero en lugar de comprar algo para mi estómago, compré una prueba de embarazo, la guardé en mi bolso y salí a caminar por la calle, tomé del bolsillo de mi pantalón el anillo que Felipe me había dado, recordé ese día y extrañamente me dolió el pecho, era un anillo de Harry Winston precioso de corte esmeralda, me puse a recordar el día que nos comprometimos, fue un viernes que fuimos a pasear a Londres, cenamos en Scarpetta, un delicioso restaurante italiano, él comenzó a hablarme del futuro, que quería tener hijos y envejecer con el amor de su vida, no hice mucho caso a una doble intención ya que apenas llevábamos saliendo unos cuantos meses cuando de pronto me vi sorprendida por el enorme anillo y a Felipe arrodillado frente a mi, instintivamente dije que si y lo besé. El recuerdo de ese día me hizo llorar, ya que nunca pensé que Felipe fuera a traicionarme y manipularme como lo hizo, yo le había creído, confiado en que realmente él quería protegerme y lo único que hizo fue pensar en el mismo.

Cuando realmente se ama a alguien, quieres verlo feliz, aunque no sea contigo, pero pareciera que cuando me conoció me volví su capricho, algo que él quería tener y yo lo dejé hacerlo, mi orgullo me dolía desde mis entrañas y salía a flor de piel, así que hice una de las mejores cosas que sé hacer, escribir, decidí hacerle una carta.

Felipe

Hay lugares donde no se manda, uno de ellos es el corazón, todo este tiempo pensaba en lo mucho que me amabas y o en mi misma, sólo te dejaré algo en claro, encontré a Lila.

Yo sé que vas a querer hablar conmigo y expresar tus motivos o tal vez, negarlo todo, sean cuales sean, no debiste meterte, engañarme o manipularme, no quiero que vuelvas a acercarte a mi, te amé e iba a casarme contigo, no sé quién seas en verdad, tal vez el chico caprichoso que todos decían que eras. Por favor, no me busques.

Helga

Ok, esta vez tenía mi mente en blanco, fue una pésima carta, entonces se me ocurrió lo mejor y más sencillo, compré una pequeña caja de cartón, un cubo de 5x5 cm tomé el anillo y lo coloqué dentro junto con una pequeña nota "Encontré a Lila", fui a un servicio de paquetería y lo envié a su dirección en Ámsterdam, tardaría solo un día en llegar hacia el, para entonces yo estaría en Milán, lista para partir hacia parís. Calculé qué tal vez Arnold ya había terminado de desayunar, entonces me dirigí al hotel para poder dirigimos al aeropuerto, las náuseas continuaban, pero iba a tratar de sobrellevarlas en Milán, debían ser unos días maravillosos en compañía del cabezón. Al llegar a Milán arrastré a Arnold por diferentes galerías de arte, estaba tan entusiasmada hablándole de mi pasión que no me había dado cuenta lo abrumado que se sentía por la información, pero me emocionaba tanto hablar sobre arte, sin darme cuenta poco a poco comenzó a acercarse la gente, mis obras eran muy populares en Italia, de un momento a otro ya teníamos mas de 100 personas a mi alrededor, tomándome fotos o queriendo autógrafos, hablar de arte, etc. Atendí a todos y de pronto volví a sentirme mal otra vez, además necesitaba descansar, al llegar al hotel, me tumbe directo en la cama y caí en un sueño profundo.

Me despertó el sonido de mi teléfono, al ver la pantalla noté que era una llamada de Felipe, giré mi cabeza buscando a Arnold pero al parecer había salido de la habitación, entonces contesté
-Helga, me debes una explicación- dijo en tono amargo
-Creo que fui muy clara con el mensaje- dije reaccionando a su tono de voz
- Cuál mensaje? Sólo se que encendí mi computador y lo primero que veo son noticias de que estás en Milán, y no solo estás en Milán y no lo habías dicho, estado con Arnold, que debo pensar ahí?- reclamó, rayos, me había olvidado de lo rápida que puede ser la prensa
-ok, no quería que esto pasara de esta manera, pero te lo diré rápido, encontré a Lila, pronto te llegará el anillo de compromiso- dije de forma tajante
-Espera Helga, no es lo que piensas, dame oportunidad de hablar contigo- dijo en forma de ruego
-No y no vuelvas a llamar, yo te amaba Felipe, no me busques- colgué dejándolo con las palabras en la boca, después, sólo apague mi teléfono.

ReconquistandoteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora