4. Me quedo en Hillwood

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POV HELGA

Despierto aturdida, Felipe esta a mi lado con cara de preocupación, observo a mi alrededor y veo la inmensa biblioteca de los Lloyd, me ofrece un vaso con agua el cual bebo lentamente.

-¿Cómo estás bella Donatella?- pregunta Felipe
- Bien, pero, ¿Qué es lo que me sucedió? ¿Porque estamos en la biblioteca y no en el evento?
-te desmayaste bella- me dice seriamente.

De pronto recuerdo el motivo de mi mal sentir, Arnold, el enorme cabeza de balón estaba ahí, por Dios, no puedo dejar que Felipe se entere de que está en la galería, me permito pensar en lo atractivo que se veía, por Dios, ¿Qué es lo que estoy sintiendo por él? ¿Después de todo este tiempo aún me provoca sentimientos que creí olvidados?

-¿Amor?- Felipe me saca de mi ensimismamiento
-Lo siento cariño creo que solo estaba un poco mareada, pero me siento mejor, ¿Te parece si regresamos a la galería?- tomo con fuerza el brazo de mi prometido para salir de ahí.
-¿Segura cariño?- me pregunta cómo si guardara algún secreto.
-Si Felipe, es mi exposición tonto- beso su mejilla y salimos al evento donde comienzo disimuladamente a buscar esa cabeza de balón que creí haber ya superado, pero no se ve por ningún lado, de pronto siento cómo Felipe poco a poco se va relajando. No le doy mucha importancia y me dirijo con mi familia que sonríe aliviada al verme.
-Helga que bueno que te encuentras bien- mencionaron Miriam y Bob al unísono.
-Y Olga?- pregunto al notar que no está en la galería
-Tal vez anda por ahí, o fue al baño- mencionó Miriam
Me encuentro entre miles de preguntas de los espectadores que asistieron a ver mis obras, pero mi mente solo se encuentra absorta en Arnold, si, tal vez no estaba ahí en la galería, sólo fue mi imaginación, si, claro que si, solo eso, tal vez por estar pensando en él mi imaginación voló, pienso otra vez en la escultura que vino a mi mente en el transcurso de la velada, una escultura que no es mi estilo, pero necesito hacer, una escultura que me saque de mi habitual estilo, como Arnold solía hacerlo, una escultura como cualquier otra que hice por él, pero ahora sin odio ni dolor, si no, como un bello recuerdo del gran amor que tuvimos, del gran amor que no sé cómo acabo y qué al parecer aún me duele en el alma.

Dos semanas después

Mis amigos me sorprendieron con varias reuniones por mi regreso y a causa de que regresaría a Génova después de mi boda, ahí era donde había estado viviendo los últimos meses, había echado tanto de menos a los chicos, después de la primaria todo había sido más fácil y con Arnold a mi lado ya no corría a molestar a nadie, nadie se metía conmigo y yo trataba de ser gentil con todos, claro cuando había excepciones no dudaba en mostrar a mi vieja Betsy y los 5 vengadores, que tiempos aquellos, crecimos para realizar nuestros sueños. Phoebe está por terminar la residencia en cirugía, él cabeza de cepillo resultó ser un famoso jugador de básquetbol, Rhonda es consultora de una importante revista de moda en Milán e inversionista en colecciones de arte, la comencé a frecuentar mucho en Europa al encontrarnos en cientos de galerías, Sheena, Sid y Stinky abrieron una gran tienda de productos orgánicos, Harold y Paty estudiaron gastronomía y tienen su propio restaurante, quien diría que el gordinflón sería tan buen cocinero, Nadine trabaja en una gran reserva en África, me han platicado que él cabeza de balón es un importante abogado que trabaja defendiendo inmigrantes, nadie ha sabido nada de Lila desde mucho tiempo atrás, lo que me hace preguntarme qué habrá pasado entre ella y Arnold para separarlos, pero temo preguntar.

En un principio Felipe insistía mucho en acompañarme a las reuniones pero como noto que el cabezón que le daba miedo que pudiera encontrarme no había ido ni una sola vez, prefirió dejarme sola con mis amigos.

Después de la última reunión salí a buscar un lugar donde pudiera trabajar en la nueva escultura que no dejaba de darme vueltas en la cabeza, había unas bodegas cerca del muelle, justo donde Arnold y yo paseábamos y veíamos juntos el atardecer, elegí una del tamaño perfecto para trabajar y enseguida la rente, hice un pedido importante de material y logré acomodar mi estudio, mi espacio, donde solo éramos mi imaginación y yo.

Mis manos moldeaban la arcilla con el mando directo del corazón, tenía la música a todo volumen, la oreja de van gogh, mi fiel compañera, haciéndome recordar como me enamore de esa banda justo  cuando iba en el avión por primera vez rumbo a España y era perfecta para mi en ese momento y ahora era mi inspiración, esa inspiración que ardía en el recuerdo de cuando le dije adiós a mi viejo amor:

Tengo que irme ya, abrázame
Nada más llegar te llamaré
Déjame marchar, no llores más
Túmbate otra vez, te dormirás
Te he dejado atrás y pienso en ti
Oigo "adiós amor" caer sobre mí
Quiero irme de allí, no puedo escapar
Necesito volverte a abrazar
Ven, cálmate no llores más,
Si cierras los ojos verás que sigo junto a ti,
Que no me iré sin besar
Una de esas lágrimas que van desde tu cara al mar,
La vida viene y va y se va

Salgo del portal, quiero morir
Tú en la habitación, llorando por mí
Tú me has hecho tan feliz que siempre estaré
A tu lado, cuidando de ti
Ven, cálmate no llores más,
Si cierras los ojos verás que sigo junto a ti,
Que no me iré sin besar
Una de esas lágrimas que van desde tu cara al mar,
La vida viene y va y se va.

Al son de la música la arcilla va tomando la forma de manos, sus manos, juntas, como para recibir algo muy valioso, mi corazón, sigo trabajando en ellas, será una escultura grande, podría medir 2 metros, la arcilla y yo somos uno, así que no me he dado cuenta de la hora que es hasta que mi teléfono suena y me saca de mi trance, por Dios, 27 llamadas perdidas de Felipe, mejor le llamo.

-Hola cariño- dice él- Helga, se que prometí que nos quedaríamos por varios meses pero hay un problema con mi próxima exhibición y tenemos que volar a Ámsterdam a arreglarlo, ¿Crees poder estar lista para volar en unas horas?
-¿Qué? No, espera Felipe, no puedo ya estoy trabajando en una nueva escultura, no puedo dejarla así, necesito terminarla antes de regresar a Europa.
-Pero Helga, sabes que no puedo dejarte sola aquí- Helga sabía a qué se refería, Arnold, pero no lo había visto desde hace más de cinco años, o solo qué tal vez si hubiera estado en mi exposición en la galería Lloyd.
-No tienes porque molestarte en dejarme sola, al fin de cuentas es mi ciudad natal y prometiste que nos casaríamos aquí, entonces puedes estar solo por dos meses, no pienso dejar mi escultura aquí, menos con la inspiración que tengo justo ahora.
-Helga por favor, no va a pasar nada si regresamos en un mes o dos- dice Felipe algo exasperado, lo que hace molestar a la hermosa rubia.
-¿Qué es lo que te pasa? Ya te dije que no volaré, por Dios, ¿tienes que ser tan inseguro?
-Por Dios Helga eres una terca, sólo ven conmigo- rogó él hombre.
-No- dijo Helga determinada- mejor volveré a mi escultura, déjame en paz.- ella cortó la llamada.

Felipe sabía lo que sucedería a continuación, Helga apagaría su teléfono, subiría el volumen de la música y seguiría en su escultura, en fin, tendría que irse solo y sin poder despedirse de la rubia, trato de llamarla de nuevo pero en efecto el teléfono ahora estaba apagado, le mando un texto para cuando ella estuviera más tranquila
-Lo siento amor, te veré pronto, nunca olvides lo mucho que te amo-

Salió de la casa Pataki despidiéndose de sus suegros y su cuñada con una maleta en la mano y se fue directo al aeropuerto con un miedo latente, un miedo que sentía en el pecho, donde Helga descubriría por fin la verdad y regresaría con Arnold, de cierta forma el sabía que al regresar Helga ya no sería suya, o más bien, regresaría al que era su lugar correcto, del que en realidad nunca debió separarse, de alguna forma sabía que ella no era para él, pero no podía evitar amarla y si había posibilidad de quedarse con ella, lucharía hasta el último momento.

Helga volvió a ensimismarse en su trabajo, estaba emocionada moldeando la arcilla, cortando aquí, poniendo allá y aunque ella no lo notara, cierto chico rubio la observaba enamorado desde un pequeño escondite, si, así como ella misma de 9 años.

ReconquistandoteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora