2. Tan cerca y tan lejos

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Arnold estaba completamente desconcentrado, tenía que dar una conferencia al día siguiente pero el ver a la mujer de su vida lo había dejado en un largo trance, bebía pequeños sorbos del whisky en las rocas que sostenía en las manos mientras pensaba en ella y abría lentamente su copia de Neruda, sabía directamente qué poema leer para abrazar su dolor:

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

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Sabía que Helga amaba a Neruda, cuando se fue a España le decía a Arnold que sus poemas se sentían más expresivos en español, podía captar el sentimiento por completo. Arnold buscó aprender español para ir a sorprender a Helga a España, se comunicaban por e-Mail, ya que sus horarios se empalmaban no podían llamarse tan seguido ni tener tantas videollamadas y es que aunque oficialmente no eran pareja estaban tan acostumbrados el uno al otro que no podían alejarse tan fácilmente.

Un "toc toc" lo hizo salir de sus pensamientos, se dirigió a abrir la puerta de su habitación del hotel para encontrar el semblante preocupado de su amigo qué lo abrazó directamente y le mostró una botella de un buen escocés.

-veo que has empezado sin mi- notó el moreno con una sonrisa tímida.
-¿Qué voy a hacer Gerarld? ¿En qué momento se comprometieron? ¿Qué diablos pasó en Madrid? No puedo dejar de dar vueltas en mi cabeza y preguntarme cómo llegamos hasta aquí, ¿En qué momento la perdí?- esto último lo dijo con un pequeño hilo de voz que se entrecortaba en su garganta; bebió un gran trago de whisky y lanzó su vaso contra la pared.
- Viejo, antes de tomar el vuelo hablé con Phoebe, creo que tendrás que sentarte para lo que estás por escuchar.- el moreno lentamente tomó dos vasos, colocó dos hielos y los sirvió hasta la mitad, soltando un enorme suspiro le ofreció a Arnold la bebida mientras lo miraba curioso.
-¿Qué es lo qué pasa?- pregunto serenamente el rubio con todo su corazón en la mano.

ReconquistandoteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora