Es extraño pensar que ya no seré novio de Helga, se me hace tan extraño como cuando empezamos a salir, después de recuperar a mis padres gracias a ella me replanteé por una semana que era lo que realmente me hacía sentir Helga G. Pataki, era una chica ruda, realmente ruda, pero en el fondo yo sabía que no era mala, se lo dije en varias ocasiones pero ella lo negaba o decía que era su esencia ser así, quería tener en orden mis sentimientos hacia ella, para tomar sin ninguna duda mi decisión de ser novio de la chica ruda de encantadores ojos azules, uno de esos días, recibí una visita inesperada, Phoebe
-¿Phoebe, qué haces por aquí? - pregunté sorprendido
-Arnold, vine a hablar contigo acerca de Helga- mi cara de sorpresa no se hizo esperar- la verdad es que me tiene preocupada desde que volvimos de san Lorenzo, no ha querido salir de su habitación- dijo la pelinegra.
-¿Porque no ha querido salir?- pregunté queriendo ser la causa de sus penas
-Porque parece que no te importó el beso que le diste en san Lorenzo- mi cara se volvió roja- si, ella me contó todo- confesó.
-No es que te esté reclamando algo Arnold, sólo vengo a ayudarte a aclarar tus sentimientos por Helga de la mejor manera que puedas imaginar- dijo con una sonrisa y mostrándome una caja.
-¿Qué es todo lo que tienes ahí?- pregunté con verdadera curiosidad
-pruebas, de que Helga siempre te ha ayudado y siempre ha estado enamorada de ti, la verdad es que a mí también me llevo tiempo descifrarla ya que aunque es mi mejor amiga casi nunca ha sido confiable en lo que se respecta a lo que siente por ti y aunque me ha confesado algunas cosas, muchas tuve que averiguarlas yo misma, empecemos, la poesía, por si no lo sabías ella es realmente buena, sus poemas han sido publicados en importantes revistas y en todos habla de ti, recordarás un poco si recuerdas el libro de poemas que encontraste hace unos meses, por otra parte debo confesar que ella es Cecil- mis ojos parecía que iban a salir de mis órbitas-
-Cecil?- pregunté para confirmar
-Si, Helga tiene facetas maravillosas, toma- extendió la pareja de la zapatilla roja que tenía yo en mi armario- es la prueba, sigamos, estas son fotografías de una cámara de vigilancia que investigue una navidad, quería averiguar qué era lo que había pasado con las botas Nancy Spumoni que le habían regalado por las fiestas, resulta que las cambió para que pudieras encontrar a la hija del señor Hyunh porque no quería que dejaras de creer en los milagros navideños.
-Espera Phoebe, vamos muy rápido, en serio Helga ha hecho todo esto por mi? - dije sorprendido
-Si, es la punta del iceberg
-Entonces todo lo que dijo en industrias futuro era verdad?
- Si- dijo la asiática mirándome fijamente
-Soy un idiota- afirme
-Si- confirmó ella-lo eres y lo has sido por mucho tiempo, la verdad es que por un tiempo yo también lo fui, ella siempre estuvo apoyando mis triunfos académicos sin mencionármelo, cada que veía a Bob hacer alguna injusticia ella lo remediaba de manera silenciosa, nunca necesitó de que nadie le agradeciera, es una chica muy especial, tan especial que no sabe como ser amada por todos los problemas que tiene en casa, el favoritismo que tienen hacia Olga que se la pasa alardeando de su misma, si se dieran cuenta de la verdad verían que Helga es más talentosa que Olga y mucho más bonita.
-Si, lo es- dije de forma pensativa y Phoebe río de la situación -creo que no es necesario que me digas más Phoebe, lo demás quiero descubrirlo yo mismo, creo que me ayudaste mucho a confirmar que si, he estado enamorado de Helga sin darme cuenta, muchas gracias Phoebe.
Me levanté y me dirigí a mi armario a ponerme una chaqueta
-A dónde vas Arnold?- preguntó Phoebe
-A pedirle a Helga que sea mi novia- dije decidido
-NO!, espera!, ve hasta mañana a las 5 de la tarde, tengo un plan.
-¿Qué plan Phoebe?- pregunté
-Tu sólo hazme caso Arnold y mañana tendrás una linda cita con Helga, sólo trata de vestir algo casual pero chick- comentó sonriente
Al día siguiente me alisté para tener una cita con La ojiazul, me sentía muy nervioso, pero Phoebe me dijo que no debía preocuparme por nada, que tenía una sorpresa para mi, pasé por la florería y pedí que me dieran un ramo de peonias rosas, caminé hasta su casa y toque el timbre.
Para mi sorpresa Rhonda abría la puerta y me entregaba sigilosamente unas entradas a las luchas para esa misma noche y una tarjeta de consumo de la fuente de sodas, para malteadas, hamburguesas y papas fritas.
-Te deseo suerte Arnold- dijo La princesa entre risas, lo que hacía que cada vez me pusiera más nervioso.
-Me veo tonta Phoebe, a dónde vamos? Princesa Lloyd que hiciste con mi cabello?- Helga iba bajando las escaleras cuando sus ojos me veían estupefactos, además la sorpresa que me llevé por cómo lucía ella, me confirmaba lo que antes me había atrevido a pensar, Helga realmente era una chica muy bonita, llevaba un short negro de mezclilla, zapatillas converse rosas y una blusa de tirantes del mismo tono que se ceñía a su esbelta cintura, acompañado de una torera negra de mezclilla, su cabello caía en pequeñas ondas sobre su cabeza y su lazo que normalmente era un moño rosa ahora estaba amarrado en su muñeca, su uniceja había desaparecido, no traía mucho maquillaje, solo algo de rímel y brillo labial, era perfecta.
-¿Qué tanto miras Arnoldo, Qué haces aquí?- decía de manera defensiva haciéndome salir de mi ensimismamiento.
-Es hora de irte Helga- dijeron al mismo tiempo Rhonda y Phoebe
-A donde? Que hicieron?- decía Helga sorprendida y decidida a volver a su cuarto, pero me sorprendí a mí mismo llegando hacia ella para tomar su mano y ofrecerle el ramo de peonias que tenía en las manos. Helga sorprendida tomó las flores y las olió mientras cerraba los ojos, disfrutando el aroma, cada vez que la veía ahora sentía que me enamoraba más de esta rara y peculiar chica.
-No vamos Helga?- le dije mostrando mi brazo para que se sujetara de mi, Phoebe procedió a tomar las flores para ponerlas en agua y pudiéramos ir a nuestra cita, nos fueron empujando hacia la salida y cerraron la puerta de casa de Helga, la rubia tomó mi brazo y preguntó
-A donde iremos Arnoldo?-
-Es una gran sorpresa, ya lo verás- dije sonriendo.
Íbamos caminando dirigiéndonos hacia el evento de luchas y me animé a decirle
-Helga, eres una chica muy bella y no lo digo por hoy, siempre he notado el bello azul de tus ojos- dije al momento de sentir mis mejillas arder, pero noté que ella volteaba su cabeza en otra dirección muriendo de pena.
-Gracias Arnold-dijo sincera
-Arnold? Me gusta como suena mi nombre en tus labios- dije algo asustado
-si, si, como sea- dijo con las mejillas encendidas
-Hemos llegando bella dama- dije al momento que su mirada se iluminaba y se veía la emoción en sus ojos
-Luchas! Wow, Arnold, que emoción, como conseguiste entradas?- decía Helga extasiada
-Tuve un poco de ayuda- sonreí al momento que me acercaba a su mejilla plantándole un beso en la comisura de los labios, tomé su mano y la dirigí a la entrada, entregué los boletos y para mi sorpresa estábamos en primera fila, Helga está feliz, disfrutando el espectáculo, tanto que me sorprendió otra faceta relajada de ella, de verdad era sorprendentemente agradable y en ese momento, me sentí atrapado confirmando cualquier duda que pudiera tener, yo estaba enamorado de mi bulliyng personal, de Helga Geraldine Pataki, entonces ya no la solté, tomé su mano toda la función, al salir del evento la dirigí hacia la fuente de sodas, cenamos mientras ella hablaba feliz del encuentro, al dirigirnos hacia su casa volví a tomarla de la mano e hice una pequeña desviación al parque para poder hablar tranquilamente de mis sentimientos, tomé sus manos para mirarla frente a frente
-Helga, tal vez creas que es algo nuevo para mí, pero desde que me ayudaste a salvar el vecindario he notado cada vez más tu presencia, no estaba listo para que la niña que decía odiarme realmente me amara, me volvía loco pensar en ti y cada vez trataba de descifrarte más y más, hasta que sin darme cuenta comencé a notar la profundidad de tus ojos azules y me enamoré, no lo acepté porque me sentía desorientado por la falta de mis padres, pero ya que los tuve, pude dejar de pensar en ello y dedicarme a pensar en nosotros, en que el beso que te di en san Lorenzo no fue por agradecimiento, era algo que quería hacer tiempo atrás, pero tuve el pretexto perfecto para hacerlo y aunque estoy agradecido de por vida contigo por ayudarme a encontrar a mis padres, la verdad, es que caí enamorado de ti Helga- ella me veía estupefacta y nerviosa a la vez, sus ojos se notaban levemente iluminados
-Arnold yo, no sé qué decir esta vez- bajó la mirada
-Solo tienes que decir una cosa Helga- le dije tomando su barbilla y dirigiéndola a verme a los ojos -Helga, ¿quieres ser mi novia?- solté tranquilamente
-Si- dijo con las mejillas encendidas mirándome fijamente
-Excelente- dije al momento que me acercaba más a ella y tomaba su cintura mientras nuestros labios se encontraban una vez más, los únicos labios que había probado y los únicos que quería probar.
Caminamos de la mano hasta su casa, espere a que entrara y me fui a mi casa, feliz, como si de alguna forma estuviera sintiendo la eternidad.
De pronto nos hicimos tendencia, no sólo por la pareja que formábamos, ya que todos sabían cómo me torturaba Helga en el pasado, si no también el cambio de imagen de Ella, de pronto la mayoría de los chicos se sentía atraído por ella, lo que llegó a ocasionar mis celos, pero siempre me tranquilizaba cuando ella tomaba mi mano o cuando sorpresivamente me besaba o me hacía una carta doblada en forma de corazón. Hacíamos realmente una buena pareja, poco a poco su actitud se fue suavizando y comenzó a dedicarse más a la escuela, sobresaliendo exactamente como lo había dicho Phoebe, Helga era mucho más lista que Olga, comenzó a tomar clases de pintura y escultura, resultando realmente buena, al ganar varios concursos de arte Bob y Miriam comenzaron a apoyarla más, la cercanía con mis padres y mis abuelos motivaron a Miriam a dejar el alcohol y a acercarse más a Helga, descubriendo el gran tesoro que tenían como hija, le pidieron perdón por el abandono y se volvieron una gran familia, a Helga le iba bastante bien, sobresalía en lo académico, deportes, entró al equipo de porristas arrastrada por Rhonda, Phoebe y Nadine, era talentosa en artes y nuestra relación nos llevó a ser los reyes del baile de graduación de secundaria y bachillerato. Viví grandes aventuras con esta gran mujer, ella era mi hogar, supe que algún día me casaría con ella y tendríamos hijos, después de la universidad claro, pero de pronto esa carta llegó y al despertar una mañana ella estaba en mi habitación, se veía triste y pensativa, no sabía que mi mundo y mis planes estaban a punto de cambiar.
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Reconquistandote
Fiksi PenggemarArnold y Helga se habían separado para que ella siguiera su sueño de ser una gran artista. Ella, malinterpreto cierta escena, dio media vuelta y salió de su vida... ¿para siempre?
