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-¿Como es que no te enteraste cuando entro en tu cuarto?- me preguntó él.

-No lo sé Edward, estaba durmiendo y tengo un sueño muy profundo ¿sabes?- le respondí muy apurada y medio llorando.

-No pasa nada en cinco minutos vamos los chicos y yo- y colgó.

Estaba furiosa, triste y más furiosa, todo esto era culpa mía y yo no podía hacer nada, me sentía tan inútil...
Al momento llegaron los cuatro, Alice, Jasper, Emmet, Rosalie y Edward. Nos adentramos en el bosque, el cual estaba detrás de mi casa. De repente apareció del cielo y me cogió del cuello.

-Haré lo que tú hiciste con James, Edward- gritó Victoria.

-¡No te atrevas!- gritó Edward.

Entonces sentí como me mordió el cuello y lo doloroso que era. Lo último que VI fue a Edward corriendo hacia mí y yo cayendome. Me quedé en coma.

Me desperté con un gran dolor en el cuello y en cuanto abrí los ojos me tuve muchísima hambre, pero no era como las demás veces, era diferente.

-¿Qué a pasado?- pregunté en voz muy baja por mi dolor de cabeza.

-Veras Catrina, estabas herida y casi muerta, así que tuve que convertirte- me explicó Edward por lo que a mí se me dibujó una sonrisa.

-¿Cuanto llevo aquí?- pregunté.

-Un mes- y al decir eso me quedé de piedra.

-O no, tengo que ir a donde Charlie- me levanté rápidamente del sofá.

-Cat, tuvimos que decirle que estabas muerta, ahora nosotros somos tu familia- lo abracé como nunca, no me podía creer lo que me estaba contando.

-¿Y Jacob?

- Nos dijo que no quería saber nada de nosotros, los chupasangres- respondió Alice entrando por la puerta.

Yo sin saludarla ni nada, salí de la casa y la primera roca que encontré empecé a darle golpes y a partirla, es verdad que los vampiros tienen muchísima fuerza. Mientras golpeaba la roca no podía dejar de llorar, toda mi vida se había esfumado en un chasquido, mi sueño se había cumplido y mi mejor amigo/hermano no me hablaba.

-Cat, tranquila, tranquila- salió Emmet de la casa y se me acercó- tranquila, todo va a salir bien.

Emmet me tranquilizó pero eso no fue suficiente, tenía mucha, mucha hambre y pensé en volver a la habitación.

-Gracias Emmet- y dicho esto corrí.

Alice seguía en la habitación y yo esta vez la saludé y se fue.

-Edward, me muero de hambre.

Entre tú y yo (Edward Cullen y tú) TERMINADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora