Una chica normal se enamora de un chico el cual nunca se a fijado en ella. Su relación cambia de un día a otro, de pronto el chico le desvela su secreto y esto casi la mata.
-¿entonces Rosalie sabía dónde estaba pero no os dijo nada?- les pregunté.
Estábamos en casa de los Cullen, según ellos dependía de mi que Rosalie se quedara o se fuese lejos, me acerqué a ella y le dije esto:
-Se que nunca te e caído bien, pero espero que podamos aprovechar esta segunda oportunidad para llevarnos mejor.
nos abrazamos y todos aplaudieron, en verdad no quería perdonarla pero no podía decirle que no, era la hermana de mi marido y era lo justo.
-Edward, quiero irme a casa- le susurre al oído.
-Esta bien- respondió.
Estaba mal, pero no era por lo de Rosalie, desde hace unos días me había pensado eso de tener hijos, pero cuando Alice me comentó que era imposible siendo vampiro, me hundí. Al llegar a casa, corrí al baño y me encerré ahí, necesitaba llorar, necesitaba desahogarme.
-Cat, estoy preocupado por ti ¿estás bien?- me preguntó Edward desde el otro lado de la puerta.
Le abrí la puerta y lo dejé entrar.
-Edward, sabes que odio que me veas así...- le dije.
-Pero necesito saber que te pasa...
-Esta bien, hace unas semanas Alice me comentó que los vampiros no pueden tener hijos y me hundí ¡yo quería formar una familia!
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Eedward se quedó perplejo, estaba pensando en que decir hasta que abrió la boca.
-Cat, una familia no tiene que estar siempre formada por padres e hijos, además lo podremos ver como una opción de viajar más y estar más a nuestro aire, Cat, yo solo sé que podremos pasar cualquier cosa, porque eso es lo que siempre hacemos- dijo y eso me tranquilizó.
-Gracias- me acerqué a él y lo abracé, de seguido, me cogió la barbilla y me besó en los labios, uno de esos besos suyos, suaves pero intensos.
-Tengo una idea, no fuimos de viaje de luna de miel ¿qué te parece... España?- preguntó.
-¿Que parte de España?- le pregunté.
-Eso será una sorpresa.
Volví a abrazarlo, era impresionante lo bien que Edward te hacía sentir cuando estabas mal, es como si en un chasquido te cambiase la vida. Cuando le daba un abrazo o estaba lo demasiado cerca de él, me sentía la persona más protegida de la tierra.