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Al día siguiente, Edward vino a buscarme y le conté todo lo que había pasado , él mostró importancia, pero yo sabía que en realidad no le importaba, ya que los lobos y los vampiros nunca se habían llevado bien.

-Por cierto, hoy a la noche Alice, Emmett, Rosalie, Jasper y Esme nos vamos a visitar a unos familiares que viven un poco lejos, Carlisle no, porque tiene que trabajar- me dijo.

-¿Cuánto estaréis allí?- le pregunté.

-Una semana justa- me respondió, me entristeci y me dio un abrazo.

Como los dos sabíamos que una semana era mucho tiempo, decidimos pasar la tarde juntos. Al salir de casa les mandé un mensaje a mis padres para avisarles de que no iría a comer porque iba con Edward, y me llevó a un restaurante en Port Ángeles.
La comida estaba muy buena pero me era muy raro que él no cogiese nada.

-Me da pena que no comas nada...- le dije.

-Tranquila, ahora mismo prefiero sangre de conejo que esa pizza que estás comiendo- y cuando dijo eso se rió para que no me lo tomase mal.

Edward era un tío majo y aún que llevaremos menos de tres meses saliendo yo lo quería.
Al pasar la tarde, me llevó a casa y cuando aparco y apagó el motor empezamos a besarnos, era un beso profundo e intenso, el cual no quería que acabase nunca.

-te voy a echar de menos- le susurre al separarnos.

Le di otro beso como señal de despedida y entré en casa. Subí las escaleras sin hacer ruido, dejé mi mochila a un lado de la habitación, me puse el pijama y me metí en la cama. Cuando cerré los ojos sentí la presencia de alguien, desde que éramos novios, Edward había venido todas las noches y se creía que yo no me había dado cuenta.

-Buenas noches, Edward- dije y me dormí

Entre tú y yo (Edward Cullen y tú) TERMINADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora