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Oni-Chan

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Hoseok y Jimin se encontraban en el vestíbulo del colegio, esperando por el nuevo amigo de Jimin, para hacer planes en secreto. Cuando éste pasó simplemente se sonrieron y sacudieron sus manos en una clara señal de novedosa familiaridad, era agradable. Una vez pasó, Park soltó toda la sopa y detalles de la salida del día anterior.

Jung Hoseok se rascaba la barbilla procesando la información recibida. Jimin lucía más tranquilo con su condición, como si lo que hubiese hecho Jeon con él le hubiese convencido de ello.

—Vaya, no encuentro fallas en su lógica— suspiró después de pensarlo un buen rato —, pero igual seguiremos yendo a fiestas. No te escaparás de la diversión.

— Pero no sé qué pasará si me meto en eso Hoseok, Jungkook confesó que le gusto, luego creemos descubrir que no ha salido bien porque no ha sido una primera vez bonita, pero aún después de describir de esa forma precisa y melosa no se ha comprometido a nada— hizo un pequeño puchero—, supongamos que está bien, que esa es la verdadera falla, ¿y cómo la voy a solucionar? No conozco a nadie que sepa hacer eso mientras también se tiene que concentrar en mantenerse firme, ya sabes a qué me refiero.

— ¿Y qué tal si sólo dejas de obsesionarte con eso y te enfocas en otras áreas? El sexo no lo es todo Jimin.

— Ya sé, quizás tienes razón, a veces siento que estoy traumado. Debería pensar en otras cosas, supongo — mordió su labio sintiendo de repente un peso mayor sobre sus hombros.

Hacia mucho que el misterio de su efecto somnífero había nublado sus deseos escondidos por encontrar a alguien que pudiese llenar las intensas expectativas que las novelas románticas que había amado tanto en secundaria le plantearon. Y que la realidad le había hecho enterrar.

Había compartido el sabor de sus labios con muchos otros, y varias de esas personas eran increíbles besadores, le habían calentado zonas diversas en su menudo cuerpo, le habían entregado experiencia y técnica. Pero en ninguna de esas ocasiones sintió la ternura con la que se trata a un amante realmente importante, y se hizo creer a sí mismo que toda esa literatura era ficción, que las chispas y la música de fondo de las películas americanas eran un consuelo mediocre para la totalidad carnal de la unión apasionante de dos cuerpos calientes. Porque es sencillo fingir querer a alguien cuando se desea pero aún se preguntaba como era desear sin fingir y querer sin forzar.

Nunca había intentado estar con alguien tan fuerte como se persiguen el Sol y la Luna. Y entre tantos satélites y basura espacial, se perdió de las estrellas que en algún momento fueron soles abrasadores.

De repente, una melancolía extraña azotó su mente. Y aunque lo pensó no se podía tratar de nostalgia. Porque es una paradoja totalmente contradictoria extrañar lo que nunca se ha tenido.

— Rusia llamando a Sputnik— apremió el mayor de los dos, sacando al rubio de sus pensamientos —, lamento sacarte de la película sadomasoquista que te estabas montando en tu mente, pero tenemos clase y no creo que más reportes de faltas en tu refrigerador pongan feliz a tu madre.

Jimin asintió, apenado por haberse perdido en la nueva ola de pensamientos.

— Sí, vale, nos vemos a la salida. Gracias por aguantar mis problemas—hizo una pequeña reverencia y Jung chasqueó su lengua, caminando por los pasillos.

— No es nada, para eso estoy, recuerda que somos— recordó el incidente en el cuarto del menor—, y nunca dejaremos de ser los mejores amigos.

••••••••••••••

Jeon Jungkook, a quien la vida finalmente le sonreía, largó un prolongado suspiro, encantado con la brisa que la llovizna proyectaba en la cafetería del instituto.

Bo Young no terminaba de asimilar lo que su tímido amigo le estaba contando. Había hecho avances con Park Jimin, y vaya qué avances.

Estaba impresionada y su tierna cara lo demostraba.

—No puede ser Jungkook, ya dime que es una broma— murmuró aún sorprendida —, aish en serio, donde sólo me estés mintiendo te voy a matar Cucaracha— le miró con ceño fruncido.

Jungkook sólo se encogió de hombros, encantado con su reacción.

—Es en serio Bo, te juro por mis muertos que Park y yo salimos. La cosa estaba en que según me tenía que acostar con él para poder salir, pero salimos a dos citas—acarició su nuca e hizo una prolongada pausa —... y ya la primera parte no pasará, se molestó y me empezó a decir que sólo lo quería usar. Así que básicamente dejamos eso de lado— se encogió de hombros y se dejó caer en los delgados muslos de su pequeña amiga —. Cárgame ahora, maldita.

Ordenó con ímpetu y por más que Young lloriqueó, no se levantó.

Al menos hasta que el mismísimo Park "precioso bebé del cielo" Jimin —como le gustaba describir a Jungkook— se sentó con completa confianza en su mesa.

—Hola onii chan— Jimin saludó y Bo Young puso una cara de confusión.

—Pero qué chingandos...—se rascó el cuello confundida recibiendo un pisotón por Jungkook.

Jimin rió sabiendo que lo que había hecho era ridículo.

—Lo siento— se frotó la mejilla intentando deshacerse de su sonrojo —, oye Jungkook. Estuve hablando con Hoseok y decidí que te ayudaré con tu problema de sueño.

—¿Qué?— Jungkook lo miró sin entender su propuesta —, ¿conoces un buen psiquiatra que cobre muy poco?

Jimin negó, con una extraña timidez en él, antes de acercarse a su oído y susurrar.

—Intentaré hacerlo contigo y así caerás dormido.

Jungkook expulsó el agua que estaba tomando por la nariz, sacado de onda.

Bo Young cayó de nalgas de tanto reírse y una cuarta risa se acopló a las suyas.

—¡Dios! Debiste ver eso Jungkook— gritó un emocionado Hoseok —hasta me recordó a Violeta en los increíbles dos...

Ayudó a levantar a la chica de grandes ojos y ambos se dedicaron a burlarse del menor de todos.

Jungkook no sabía dónde esconderse. Jimin se encontraba sonriendo orgulloso de sí mismo por poder ayudar.

Somnífero»»KookminHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora