11. Mortifagos En Hammersmith Parte 3.

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Remus  Lupin  se  encontraba  en  la  casa  de  tres  pisos  de la colina, estaba echado  en  el  sillón favorito de Snape y con  la  cabeza reclinada viendo el  techo.

-Esa  mancha  de  ahí  se  parece  mucho al  sauce    boxeador-  dijo  Lupin  señalando  hacia arriba.

- Eso mismo decía  Severus... Él siempre  veía cosas  donde  no  las  hay- comentó Lily con voz tajante.

-¿Crees que algún  día  lo  perdonarás, Lily?  Sé que Él  sujeto  está  loco y por ende no  puedes  tomar  en  serio  todo  lo  que sale de su hocico.

-Ya lo  perdoné  el  día  que murió,  así  que te ruego que no menciones  a  mi  difunto esposo porque  mi bebé se pone  inquieto.

-Vamos Lily ¿En verdad piensas engañar a tu mente con esa tonta mentira? Severus vendrá esta  tarde porque está  muy preocupado por  ti.  Por  el  bien  del  bebé deberías hablar  con  él.

-Será  mejor que  no  se  aparezca.  No  lo  voy  a  perdonar  Lupin,  no  después  de  lo que se  atrevió a  decir.

-No quiero  acusarte,  pero  tú  no  debiste  hablar  de  su  divorcio  en  público,  eso  lo  alteró demasiado.

-¿Desde  cuando  eres  su  abogado?- preguntó Lily ya con voz irritada. De todos modos aún  no  estamos  divorciados- Lupin contento se imagino contándoselo a Snape--No  se  lo vayas  a  decir--le exigió Lily al adivinar la intención en su rostro.

-Deberías  decírselo tú en cuando  venga.  Si  no  concretaste  el  divorcio    es  porque todavía lo  quieres. 

Dossy se apareció con  dos tazones  de  chocolate  caliente.

-Gracias  Dossy,  por  favor  sal  al  jardín  y  avísanos  cuando  el  señor  Snape  este  cerca.-le pidió Lily  con  voz dulce.

-Por supuesto  señora  Snape,  Dossy  solo  vive  para  servirle  a  la  familia  de  la  ama  que la  ha  liberado-  la  elfina  hizo  una  reverencia  prolongada  que  divirtió  a  Lupin.

Dossy salió dando saltitos  y tarareando  una  canción que hablaba de elfos libres.

-¿Te  imaginas  la  cara  de  Severus  cuando  sepa  que  la  he  liberado?- ambos se miraron con seriedad y luego se rieron a carcajadas. 

 Tanta  risa  dejó a Lily sin  aliento,  así  que  tuvo  que  ponerse  de  pie  para  respirar  mejor, mientras  le  lanzaba  repetidas  miradas  a  la  entrada.

-Lo extrañas ¿verdad?- preguntó Lupin en tono sereno.

-No te imaginas  cuando.- respondió Lily y los ojos se le humedecieron.
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Snape  se  había  adentrado  en  el  bosquecillo  que  circundaba  la  pequeña  cabaña de Lupin, tenía la esperanza de encontrar a  Amelia en ese lugar, pues  no  tenía  idea  de  donde más podría  estar. 

Caminó  durante unos  diez  minutos    y  sintió  que  su  búsqueda  empezaba a tornarse  inútil,  pensó que también existía  la probabilidad  de  que  ella  hubiera  regresado  a  su  hogar.

Giró  sobre  sus  talones  para  emprender  su  viaje  de  regreso. 

Le  pediría  a  Dumbledore ayuda  para encontrarla. 

-¡Severus  Snape! empezaba a preocuparme que no vinieras-  escuchó  la  voz  cortante y sin necesidad de volver a girarse Snape  supo de  quien  se  trataba. La  sangre  se  le  congeló.-  Debo  suponer  que  buscas  esto- agregó la voz silbante.

La Cuarta Reliquia, Una Oportunidad Para El Príncipe. TERMINADA. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora