Al escondido del público, tanto como en la naturaleza, los gatos ven a su presa.
Antes sus ojos siempre a sido bella, la obsesión de que solo el mundo fuera para ellos dos. Pese a todo, pese a que aleje al hombre con el que ella sueña, está decidido a que será solo el y de nadie más.
La gala fue un éxito.
El crédito se lo llevó su amiga, no importa, ese no es el trofeo que el busca.
En el brindis que se dió para cerrar el evento solo la a vigilado a distancia. Su cuerpo, sus labios, sus ojos. Es la encarnación de la inocencia misma. Esa inocencia que siempre lo cautivo.
Apenas si vio como ella dejaba su copa aún con el labial que usaba, solo se escurrió entre las damas del público y subió a lo más alto. Nadie, ni un alma en el edificio, ningún señuelo de que lo pudiesen emparejar con el que está por venir.
- Amo sigo pensando que es una mala idea, los daños que haga no están en mis manos, si se salen de control puedo hasta tocar el núcleo de la tierra - repuse asustado su pequeño acompañante.
- Si eso pasa y lo que siempre has contado es verdad ella no dudará en usar su amuleto para resolver todo... -
- ¿Pero si nunca lo a ocupado?, Señor es muy arriesgado... -
- ¡¡Calla!!, Si está oportunidad se me pasa es la última vez que verás mi lado amable, ahora ve... -
- Ese lado amable murió hace años - murmuró el pequeño mientras bajaba flotando hacia los pies de la dama. Aún por el estacionamiento. - Perdóneme maestro, no soy tan fuerte como usted nos creía - y dicho solo lanzó su poder contra el suelo regresando inmediatamente con su amo.
El suelo se estremeció.
Las pocas personas que aún estaban dentro del edificio lo confundieron con un terremoto.
Para nada, frente a ellos, la estrella de la gala estaba por ser devorada por la tierra misma. Como si el infierno fuera a reclamar un ángel.
Mientras en el pináculo el truan se lanzaba e invicaba su poder mientras los demás quedaban ciegos con el resplandor de la joya. Para nada habrían notado de la persona de quién se trataba.
Apenas si la pequeña azabache cerró los ojos asustada este bajo tomándola en brazos y ponerse con ella a salvó lejos del público para evitar fotos.
- ¡Por Dios!¡Por Dios! - repuso asustada sin abrir los ojos
- Calma señorita, ahora está a salvo - repuso entrando a los tejados ocultos de la ciudad.
Ella abrió lentamente los ojos y como ratón asustado solo se aferraba a él. Si era lindo pasear por los tejados, pero no cuando alguien que no conoces te lleva.
- ¡Bájame por favor! - musitó casi llorando
- Calma, soy amigo, no enemigo... - nervioso aterrizó en un punto bajando la con cuidado.
Ella solo se sintió mejor al sentir que sus pies estaban libres, lo vio sin poder controlarse. Esos ojos verdes tenían la vista en ella, en el cuerpo que a soñado desde que se fue, desde que lo rechazó. Pudiese quitarse la máscara, pero entonces el plan se arruinaría.
- ¿Quién eres tú? - pregunto dando pasos hacia atrás.
- Un admirador, y al parecer su salvador mi lady - sonrió coquetamente tomando su mano y dejar un beso en esta haciendo una pequeña reverencia.
- ¿Admirador?, Disculpe pero tal vez me confunda con alguien más, no tengo el interés de que las cosas estén así, dígame cómo bajar para irme y hacer como que esto no está pasando -
- Chica difícil... Claro que la conozco, nuevo rostro de la línea Agreste, la titular de esta noche... ¿Le han gustado mis regalos?, Apuesto a que el gato lo llevas en tu bolso, y las rosas hacen juego con sus labios - sonrió mientras su vista se posaba en sus ojos y se acercaba a ella
- ¿L-los r-regalos e-eran suyos? - musitó asustada tanto como desepcionada.
- ¿Pensaba en algún otro candidato? -
- Yo.... Yo... Porfavor apartate... Quiero irme a casa - suspiro mientras empezaba a llorar y sé tiraba al suelo.
El sabía perfectamente que lo había conseguido. Pero era de esperarse, el agente que contrato para hacerce del sueño de Luka su poderío en la tarde solo lo llevo con engaños al aeropuerto, para cuando el aviso que se iba el avión estaba por despegar y ya no tuvo más que dejar a su prometida.
Ante su presencia ella le importaba poco lo devastada que se sintiera, el amor de su vida prácticamente la dejo por algo material, eso no había visto entre ambos.
- ¿Puedo llevarla a su casa?, En su estado me daría miedo que algo le pasará, no haré nada y perdóneme si le he ofendido con mi detalle, pero se me hace feo que alguien tan linda como usted no tenga esos regalos al salir a lo que fue su máxima noche - sonrió tomando su mano
- Acepto el paseo... Pero Porfavor, no toque ese tema, me duele mucho el corazón de solo pensarlo -
El solo asintió y la sujetó cual princesa.
Ella señaló donde vivía y el empezó su camino por los tejados. Al menos la primera parte del plan ya está hecha.
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El Pecado Agreste
Fiksi PenggemarDespués de la última batalla... ganó Hawt Moth... ¿Qué sucederá ahora?
