Transformacion Y Celos

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Las clases del lunes transcurrieron  sin ningún sobresalto, de no ser claro que la popularidad de Hermione seguía igual o incluso era mayor que antes, por lo que ya no fue raro que en el desayuno llegaran otras dos lechuzas y en la comido tres más, con la única finalidad de invitar a la castaña a salir.

Invitaciones que seguía agradeciendo, pero argumentaba tener demasiada carga de trabajo, por lo que terminaba rechazándolas de la manera más amable posible, cosa que era en cierta medida verdad. Ser asistente del profesor Slughorns le había traído grandes responsabilidades, ahora no solo debía cumplir con sus deberes propios de las materias que llevaba, ahora tenía que preparar las clases extra que ella tenía que dar a sus compañeros y ya que al día siguiente empezaría con las clases con  Adán, tenía que ir a la biblioteca a sacar algunas notas, además de preparar el material que necesitarían.

De alguna manera estaba agradecida, tanto trabajo la  mantenía con la mente ocupada, así no tendría tiempo de pensar en el rubio que la trastornaba tanto. 

Dentro de todas sus actividades del día, se dio un pequeño espacio para evaluar  sus opciones, como le había dicho Ginny, ambas se dispusieron a  analizar a  todos los chicos que la invitaban a salir, para saber cuál es el más adecuado.

El primero al que descartaron sin duda fue a Zabini, el no representaba lo que ellas llamaban un buen partido, era indiscutiblemente atractivo lo que era genial, de sangre pura cosa que en realidad no le importaba mucho,  pero tenía un ego enorme que no entraría por la puerta del gran comedor y principalmente no era una persona en la que se pudieran confiar, como la misma Pansy le había contado.

Los que encabezaban los primero lugares como mejores prospectos eran Adán y Lorcan, ambos de Ravenclaw, y Samuel Prince un moreno de ensueño de Hufflepuff que ya le había hecho dos invitaciones consecutivas. Aunque la castaña se inclinaba mas por Adán, ya que era el único al que había tratado con anterioridad, ya que tanto a Lorcan como a Samuel  solo les había hablado en contadas ocasiones en clase, sin nada importante que resaltar. Pero la pelirroja se inclinaba por el guapo Hufflepuff. Hablando de sus demás pretendientes y sus invitaciones, basta decir que mucho eran de cuarto y quinto, incluso uno de segundo, por lo que la castaña no lo considero, no quería ser acusada de perversión de menores.

Ya casi terminaba el día  y Hermione se encontraba exhausta, no solo mental, sino emocionalmente. Le habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo, que no podía asimilarlas por completo.

Se encontraba ya en la comodidad de su cama, en pijama con la vista perdida en techo, sin ver realmente nada. Se preguntaba cómo había cambiado tanto su vida de repente, ¿Que paso?, en qué momento dejo de ser quien era, no era que le molestara realmente que los chicos la buscaran, pero no quería que estuvieran buscando su compañía por las razones equivocadas.

Con nostalgia recordaba sus primero años en el colegio, los cuales en un inicio no fueron muy gratos. Siempre se sintió diferente, aun antes de que cierto rubio la menospreciara por ser hija de muggles, ponía todo su empeño en ser la mejor, como una forma de contrarrestar la enorme inseguridad que sentía. A decir verdad se sentía fuera de lugar, como si no le correspondiera estar en Hogwarts, pero eso no la detuvo, solo escondió ese sentimiento tras de sí y demostró una seguridad que realmente no poseía, por eso luchaba día con día para demostrarse a sí misma que merecía ese lugar, que ella podía ser la mejor bruja.

Se repetía una y otra vez que sería la mejor, por eso se esforzaba en hacer perfectas las cosas, en leer más libros que nadie, dedicándose al cien por ciento en sus materias. Con el objetivo de demostrarse a sí misma que ser hija de muggles no representaba ningún cambio en sus talentos y capacidades.

Pasados los años cambiaron las cosas, ahora tenía amigo, grandes amigos por los que estuvo dispuesta a arriesgar su vida y con los que lucho sin descanso para destruir el mal oculto que los asechaba, pero aun entonces no se podía decir que tenía muchos amigo aparte de ellos, que podía contar con los dedos de su mano.

Salvaste Mi Vida De Muchas Maneras, Hermione.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora