Cap. (2) Llego la hora

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Sin pensarlo me encontraba a menos de 7 días para volver a verlos. Recuerdo perfectamente cuando los vi a ambos con un par de maletas y una sonrisa de todo estará bien, saliendo de casa, subieron al vehículo que los llevaría al terminal de pasajeros.

Los 7 días que tanto faltaban en un momento se hicieron nada, ya me encontraba en el día domingo el cual fue el día asignado para su llegada.

Desde la mañana limpie con mi mayor esfuerzo toda la casa sin parar por unas 6 horas de manera que mis padres la encontraran bien y fuese agradable verla y su olor fuera un buen aroma que les inspirara paz y tranquilidad, era lo mínimo que podía hacer por ellos.

Me agote, y pensar que mis padres trabajaban el doble de lo que dure limpiando era un razón más por la que no importaba mi cansancio, debía darles la mejor bienvenida.

Cuando ya estaba por atardecer me llego un mensaje de mi padre, indicándome que estaban cerca, increíble ya dentro de una hora los podría ver y abrazarlos es lo primero que quería hacer

Se hizo la hora. Espere con algo de desesperación ya era la hora y aún no llegaban, como es común cuando uno espera una hora en específico pareciera que las agujas de reloj se movieran más lentas de lo normal.

Y sonó... Sonó la misma puerta que cerré hace meses atrás, ahora me tocaba abrirla. Fue increíble abrir la puerta y verlos ahí no había palabras para describir lo que en ese preciso momento sentía. No quedo más soltar lágrimas de felicidad mientras los abrazaba.

Ellos al igual que yo no tuvieron mucho que decir pues en ese momento el cálido abrazo que nos dimos expresaba mucho como si con palabras dijéramos lo mucho que nos extrañamos.

Los ayude a desempacar, mientras conversábamos sobre todo lo referente a conocer un país distinto y observaba todas las cosas que trajeron para nosotros.

Debo reconocer que se sentía algo extraño ver marcas nuevas de productos que nunca vi, incluso algunas estaban marcados con su respectivo precio y ni tenía la más mínima idea de si esos productos eran costoso.

Cuando mis padres empezaron a explicarme el tema de los precios y sueldos quede totalmente sorprendido. Me parecía impresionante ver como en ese país aún se mantenían así como muchos otros mientras que el mío poco a poco se descontrolada más pues un sueldo completo no alcanzaba para el sustento alimenticio para la familia.

Volviendo a mis padres, fue muy confortable volverlos a tener ahí, que ya su habitación ya no estuviese vacía y todo volviera aparentemente a la normalidad.

Pero no. Mi país no mejoro en su ausencia. Todo lo contrario ya nos encontrábamos en un punto donde mi país jamás había llegado, y justo ahora, ya era el centro de atracción al nivel mundial.

No paso un par de semana y debido a la inflación anormal que padecía mi país el dinero que trajeron mis padres, rápidamente ya no era lo suficiente para sostenernos.

Otra vez nos encontramos en un estado de indecisión y llegaba la hora de decidir lo más pronto.

La única alternativa fue que esta vez no solo fuera mis padres los que se fueran, sino todos nosotros como núcleo familiar. Ya me lo esperaba a decir verdad pero cuando me lo confirmaron, tuve que pensar bien las cosas.

Porque esto no se trataba de hacer maletas y decir adiós, nos vemos pronto. Se trata de mucho más que eso. Se trata llenarse de valor para afrontar todo lo que se viene, por que literalmente lo que estaba por suceder no era un viaje de vacaciones.

Se trata de viajar y no saber cuándo volver, cuanto tiempo, ni cuándo será la fecha de regreso.

Porque por más que suene emocionante también hay que ver el otro lado de la moneda. Hay que saber lo que hay en lo malo para poder apreciar lo bueno.

Y ahí me encontré con varios pensamientos que llenaron mi cabeza con tantos fragmentos de los que sería de mi futuro en pocos días.

No Es Tan SimpleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora