Ya se acerca el día ya debía despedirme completamente hasta nuevo aviso, aún me parecía algo sorprendente que ya literalmente estaba muy cerca de salir de mi país aunque en el fondo nunca quise.
Ya debía empezar a empacar mis maletas y en eso me propuse ya que para el siguiente día estaría en mi viaje a mi nuevo destino.
Mientras llenaba mis maletas, una pequeña y una mediana. Durante este proceso caí en cuenta de lo que estaba haciendo. No del simple hecho de llevar toda mi ropa, en ese momento me percate de lo triste que es en que una maleta no pueda entrar mis amigos y lo que quedaba aquí de mi familia.
De hecho pienso que no solo empaque mi maleta física con todo lo que materialmente necesitaba llevar, empaque una maleta mucho más pesada para cargar, una maleta que cada uno de nosotros los que migramos tenemos que llevar y llevaremos queramos o no.
Se trata de esa maleta que está llena de recuerdos, momentos y emociones. Cosas que no podrás volver a vivir si sales del país; me refiero a todo aquello que tengo que llevar y que sé que en su momento me iba a afecta.
En esta maleta lleve tantas cosas que estaba seguro que pesaría más que mi maleta llena de ropa.
Ya de un día para otro dejaría de hacer tantas cosas. No podría decirle a mí mejor amiga, Hey! Vamos al centro o organizarnos para hacer una cena familiar con toda la familia incluyendo todos mis tíos, tías y primos.
Ya tendría que conocer nueva gente, nuevos amigos, nuevos lugares. Y no tiene nada de malo al decir verdad, solo que es melancólico por el hecho de que es como que debo soltar algo para poder sostener algo más, metafóricamente hablando. Aunque muchas veces en la vida nos encontraremos en este punto, deberás soltar algo aunque duela, para poder tomar algo mucho mejor, de lo contrario si no hacemos un cambio corremos el riesgo de estancarnos o incluso empeorar nuestra situación a la cual afrontamos.
Pero no podría quedarme estancado aquí. Mis padres no consideran como opción quedarnos, ellos muy bien saben lo que hay después de esa frontera, ya era mi turno cruzar con ellos.
Cerré mis maletas y simbólicamente también se acaba este ciclo. Ya mi historia se acababa aquí ya el día siguiente por lo noche ya estaría un bus en un largo viaje que me esperaba.
Mis gavetas y mi closet quedaron complemente vacías. Todos nos estábamos prepararon para el día de mañana, al parecer todos mantenían la compostura, me refiero a que mi madre, mi padre y mi abuela no se les notaba aparentemente ningún tipo de tristeza. Seguramente querían mantenerse así para que no me afectara. Mi hermano menor, con apenas 5 años está muy emocionado su maleta la tenía hecha 3 días antes, lleno su pequeño bolso de la escuela con un vídeo juego, golosinas y un par de juguetes. ¡Que inocencia! Yo también estaría así, si tuviera su edad.
Tome mis maletas y las puse a un lado, pues estaban en mi cama y ya me disponía para dormir.
Me acosté pero no sin antes colocar mi aire acondicionado para que enfriara un poco más de lo normal, era mi última noche en mi acogedora habitación tome una sábana extra para cubrirme y descansar en paz y tranquilidad.
Cerré mis ojos pero enseguida los abrí, suspire y enseguida un pensamiento llegó a mi mente de hace 6 años atrás, Era tan feliz, todo era totalmente normal mi país estaba en su respectiva normalidad.
Quién lo diría. Si me fueran dicho en se momento cuando tenía mis 9 años que vivirá en nuevo país en el futuro, no lo fuera creído, si todo lo que quería lo tenía aquí en mi nación donde nací.
En esos momentos caí en un sueño profundo hasta el próximo día, el día que cambiaría el rumbo de mi camino.
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No Es Tan Simple
De TodoMe encontraba por tanto tiempo rodeado de personas que decían: Me voy para Chile, oye yo me voy para Ecuador, sabes yo y mi familia nos vamos para Colombia. Cada vez eran más los que se iban de mi país por la situación crítica por la cual atravesam...
