Capitulo 17 El adiós

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Cuando era niña siempre que caía una tormenta eléctrica, solía correr hacia mi habitación a esconderme en el closet ya que los rayos me aterraban; y un día mi padre fue a buscarme y me sacó del armario abrazándome diciéndome que las tormentas siempre traían cosas buenas y que el dios del trueno y de la lluvia hacían crecer los frutos de la tierra. Mi padre siempre tenía algo con lo que excusar mis miedos y casi siempre lograba convencerme, pero el problema era que normalmente mis hermanas se aprovechaban para asustarme y dejarme con la duda que papá mentía y en cierto modo estaban en lo cierto, la verdad era que mi padre siempre me transmitía seguridad y crecí creyendo que no habría ninguna cosa que yo no pudiera vencer, un error que me costó la vida muchas veces.

Recordar a mi padre me dolía tanto que no podía evitar dejar ir las lágrimas por mi rostro, cosa que me hizo observar una estaca de cristal por varios minutos y solo me había concentrado en las armas y en cualquier cosa para no pensar en lo que se nos venía encima. Por otro lado Elizabeth estaba extraña ya que no me dirigía mucho la palabra y solo estaba con Stella y Analix, sonreían como si no les incomodara el final de esta guerra.

—Pero el peinado para tu boda tiene que ser genial. —dijo Analix con una sonrisa planeando la boda de Stella y Thomas, Stella solo se limitaba a asentir y hacerme señas de rescátame. Me acerqué a ellas abrazando a Elizabeth y les dije con una voz paternal.

—Chicas ¿puedo llevarme a la novia un momento? —Elizabeth asintió sonriendo escogiendo armas con Analix bromeando sobre algunas armas.

Mientras caminábamos por el jardín con la tormenta encima me pude dar cuenta que Stella ya no era aquella niñita que rescatamos de las manos de los Russo, se veía fuerte capaz de lograr cada uno de sus objetivos y la observé más segura de lo que la vi cuando la conocí, lo que me llevó hacerle unas preguntas.

—¿Cómo te sientes con todo esto? —Ella me miró y se encogió de hombros diciendo:

—Bueno días como estos en los que Thomas alivia mis miedos me siento segura de librar cualquier batalla Kei, pero luego pienso en lo que te pasó y pienso que somos vulnerables y cualquiera puede vencernos incluyendo Paul; y entonces recuerdo a la Keiry Gregory que no se rinde y da la cara sin esconderse para luchar por su familia y es ahí donde digo que si muero por ustedes entonces habrá valido la pena todo lo que he aprendido.

Yo no supe cómo reaccionar ante sus palabras, pero lo que el instinto me dicto fue abrazarla y decirle que todo iría bien.

—Nadie morirá, quizás hayan heridos pero ni un solo muerto eso te lo garantizo. —Stella asintió con lágrimas en sus ojos.

—Desde que me rescataste y me liberaste puse mi confianza en ti y si mueres de verdad en esta guerra vete en paz, porque tu gente y los que están peleando a tu lado se levantarán y levantarán tu reino y todo por lo que has luchado, no morirá tu legado te lo prometo. —dijo con voz cargada de autoridad y decidida a ir a la batalla.

Siempre he dicho que Stella luce bien de rojo y para un día gris como estos, ella llevaba puesto un pantalón rojo, una blusa blanca de fondo y su saco rojo al igual que sus labios, iba deportiva pero elegante.

Regresamos a la armería donde entraba y salía gente bajo las ordenes de Christian y Joshua, y por lo que podía ver Christian ideaba un plan que no serviría de nada y eso me daba aún más la ventaja, ya que mientras Paul estaría concentrado en ellos yo estaría acercándome a Paul Russo; a decir verdad teníamos infiltrados entre nuestros aliados, pero todo estaba estratégicamente planeado según mis cálculos.

—¿Se puede saber en qué piensas? —dijo Elizabeth limpiando sus propias armas luego de haberse cambiado y a decir verdad su traje de combate ajustado a la piel dejaba ver las curvas de su cuerpo. Lo que llevaba puesto era una chamarra de cuero negro y un pantalón de múltiples bolsillos ajustado. Tuve que obligarme a dejar el deseo de llevármela a la cama y concentrarme en mis prioridades.

El legado GregoryHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora