4.- Un grito desesperado

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Jungkook

Lunes 3:00 p.m.

Estaba en mi habitación, sentado en mi cama, a punto de leer la primera página arrancada de la libreta de Tae, hasta que alguién tocó mi puerta.

No quería hablar con nadie. Pero como siguieron insistiendo me resigné a ponerme de pie y salir a abrir. Dejando la libreta de Tae en mi escritorio. Decidí que la leería después.

Abrí la puerta y vislumbré a 2 personas. Eran mi vecino, Jin, y su pareja, Namjoon. Ambos muy buenas personas, pero yo no quería estar con nadie. Prefería sufrir por un rato más sólo.

-¿Todo bien Kookie? -preguntó Jin. Ese apodo... por favor ese apodo no- te oímos... llorar ayer, pero no quisimos molestar entonces... ¿Todo bien? -se veía preocupado.

¡No! ¡Nada está bien!
¡Asesiné a sangre fría al amor de mi vida!
¡Eso no está nada bien!

Nada de eso salió en palabras de mi boca. Sólo se acumuló en mi mente. Ante mi silencio la mirada de ambos se volvió aún más preocupada y tal vez hasta con algo de lástima.

-Kookie... -me llamó Nam. Por favor, basta, ese apodo duele más de lo que creen.

-N-no... -murmuré por fin logrando emitir algún sonido y no tanto bullicio sólo en mi cabeza.

Intercambiaron miradas sorprendidos y me miraron con pena.

-P-por favor... no me llamen así... -Jin se me acercó un poco y en un intento de consolarme acarició suavemente mi brazo.

Alejé su brazo bruscamente.

-¿¡Kook- Jungkook!? -exclamó sorprendido ante mi actitud.

-¿¡Qué rayos te pasa!? -exclamó alterado Nam. Jalando hacia él a su pareja tratando de protegerlo a él y al bebe que este esperaba.

(Una pequeña aclaración...  Hay donceles en la historia...

En este caso Jin que está esperando ya de 4 meses...
¿Ok?
Ok
Sigamos!! XD)

-¡No! -grité volviendo a estallar en lágrimas- ¡Sólo él podía acariciarme y consolarme! ¡Y-y... ahora se ha ido! -lloraba intensamente.

Me dí cuenta que podía llegar a hacerles daño de una u otra manera estando así de sentimental. Así que sólo les cerré
la puerta en la cara y me abalanzé al sofá en la sala. Abrazando mis rodillas y llorando y recordando todo otra vez.

Pasada alrededor de una hora alguien volvió a llamar suavemente la puerta. Yo no me moví de mi lugar. Me quedé ahí sentado, con los ojos rojos e hinchados y mirando fijamente a algún punto en la sala.

Entonces oí un juego de llaves abriendo la cerradura de mi puerta y a alguien ingresando lentamente a mi apartamento. No volteé. Me quedé completamente inmóvil en mi lugar y aquella persona cerró la puerta despacio y se acercó hasta mí sentándose a mi lado.

Era Jin.

Claro. Le dejé hace tiempo las llaves en caso de cualquier emergencia. Ahora lo recuerdo. Me miraba con lástima.

-No te pediré que me expliques lo que pasó si no es lo que quieres... no te obligaré a eso por ahora... -dijo en un tono suave y comprensible- Pero... ¿Me dejas por lo menos tratar de consolarte?

Abrió los brazos levemente, esperando mi respuesta. Y yo lo abrazé volviendo a llorar como un niño pequeño, él me acariciaba la cabeza y la espalda tratando de calmar mi llanto desconsolado. Susurrando en mi oído que todo iba a estar bien. Aunque yo supiera perfectamente que nada lo estaba. Y creo que en el fondo él también lo sabía pero no dijo nada.

En pocos minutos logré sentirme algo mejor. Hasta sonreí levemente enternecido mientras estaba apoyado en su pecho, pues notaba perfectamente la pequeña panzita que ya se le empezaba a notar. Él lo notó y también sonrió.

-Tú... ¿Qué crees que sea? -le pregunté. Tratando de quitarle tensión al asunto. Él alzó un poco los hombros antes de contestar, sin dejar de abrazarme.

-No sabemos aún... aunque nos gustaría que fuera una niña... -sonrió amable y le devolví levemente el gesto.

Permaneció conmigo durante el resto de la tarde. Yo me negaba a moverme, a comer, a beber algo o a tomar una ducha y él me obligó a hacer todo eso.

Me hizo comer cuchara a cuchara un plato de comida, cual bebé. Me empujó y me encerró en el baño, negándose a dejarme salir hasta que me diera una ducha. Y me arropó en mi cama a eso de las 8 porque notó mis ojeras y me dijo que debía dormir.

No me quejé ni una sola vez. En el fondo yo agradecía y disfrutaba aquella atención y le agradecía por ello en silencio. Un silencio en el cual él me permitió permanecer hasta sentirme mejor.

Aunque el silencio sólo estaba por fuera, pues por dentro aún lloraba desconsolado.

Mi corazón se lamentaba y emitía un grito desesperado por el dolor de romperse en mil pedazos.

La luna iluminaba tenuemente mi habitación a través de la ventana, y yo lo veía a él reflejado en ese bello astro en el cielo, a Tae, rodeado de millones de estrellas que no se comparaban con el brillo de su sonrisa.

Lloré en silencio. Emitiendo suaves sollozos de vez en cuando.

En el fondo yo sabía que algún día llegaría el momento de dejarlo ir. De olvidarlo y de seguir adelante. Pero simplemente no podía. Tenía una extraña sensación que me decía que algo estaba mal. Que aún había algo más...

Algo importante...

¿Pero qué...?

(Espero y les esté gustando!! UwU
Sé que está sad pero... así vino la inspiración... jeje
Nos vemos!!
Añioo~~)

MI NUEVO CAPRICHO [Completa]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora