Capítulo 22

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Regla número veintidós para el estudiante de primer año: "No mirar directamente a los ojos a tus veteranos"

— ¡0062! ¡0062!

Arthit arqueó las cejas con disgusto antes de golpear ligeramente la espalda de Kongpob con tres palmadas y gritar su nombre cerca de su oído.

— ¡Kongpob!

Sorprendido, Kongpob dio un pequeño salto antes de volver a la realidad. Sus ojos confundidos se dirigieron a Arthit, quien tenía una mirada seria y hasta molesta, sobre él.

— ¿Sucede algo, P'Arthit?

Arthit sólo necesitó mirarlo para saber que Kongpob ni siquiera lo había escuchado. Había sido así desde que Arthit compró la tarjeta de boda para Thum, Kongpob no volvió a decir ninguna palabra. En cambio, el novato se dedicó a caminar silenciosamente al lado de Arthit con el rostro tan tenso como si el peso del mundo estuviese sobre sus hombros. Arthit lo llamó varias veces, siendo ignorado por completo. El hecho de que Kongpob tuviera una especie de nube negra sobre su cabeza, con una atmósfera terrible de tristeza, comenzó a irritarlo. Por ello, él decidió ser más rudo, estaba cansado de no obtener una respuesta.

—Si ya terminaste de buscar lo que querías, entonces vete. Tu aspecto exageradamente miserable está colmando mi paciencia—. Arthit estaba furioso, tanto que habló y dijo todo lo que estaba en su cabeza, expresando sus pensamientos sobre la actitud del novato.

Kongpob se quedó callado, obligado a admitir que había estado profundamente perdido en los problemas dando vueltas en su cabeza. En particular, pensando en la situación en la que acababa de estar. La reunión con Namtan, la chica que le gustaba a Arthit. Qué, aunque él había dicho que fue tiempo atrás, Kongpob seguía sin creerlo. Aquello había hecho muchos pensamientos contradictorios en su mente, sintiéndose extrañamente incómodo y confundido.

Kongpob sabía que de expresar sus pensamientos a Arthit en ese momento, lo más probable seria que el veterano terminaría molesto, igual a como había sucedido muchas veces antes. Así que, se mantuvo callado, tratando de evitar dar lugar a una pelea. Pero, lo que no se aseguró de evitar, fue que, con su silencio, se pudiera volver incomoda su compañía.

— ¡No, no es eso P'Arthit! No quiero volver todavía, es sólo que tengo hambre. Sí, es eso, ¡estoy hambriento!—Arthit se detuvo, miró la hora en el reloj alrededor de su muñeca, viendo que las manecillas marcaban unos minutos más de las doce y media.

Arthit asintió conforme, determinando que 0062 no le estaba mintiendo, después de todo, ya era medio día. En realidad, él también tenía hambre, y por supuesto que cuando no comía se sentía de mal humor. Justo como él novato en ese momento. Así que Arthit suavizó su voz, sintiendo empatía por Kongpob.

— ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿Qué te gustaría comer?

—Cualquier cosa, y a ti, ¿qué te gustaría comer?—Su pregunta fue devuelta, y Arthit echó un vistazo a la zona de restaurantes cerca de donde estaban. Había un par de locales de comida japonesa, varias cafeterías, y sobre todo, comida rápida. En general, nada especialmente bueno, sobre todo porque la comparación de precios y calidad dejaba mucho que desear. Algo distinto a los restaurantes de la ciudad que eran realmente buenos, en opinión de Arthit.

—Conozco un restaurante donde venden unos fideos excelentes. Pero para llegar allí tendremos que tomar un autobús.

— ¿Nosotros...?—Kongpob dejó de hablar, sin perder el tiempo en preguntar algo que no necesitaba ninguna explicación. Y la única razón era que, en realidad, él estaría de acuerdo con cualquier restaurante, porque no tenía hambre.

SOTUS- El malvado veterano y el estudiante de primer añoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora