-Sou-chan... -La mirada de Eve era como si hubiese decepcionado a alguien, a Amatsuki.
Sou se ruborizó ya que era la primera vez que lo escuchaba decirle así pero no era momento para eso, dió un vistazo a la habitación y vió una gaveta abierta, se aproximó para cerrarla, lo vió... Las medicinas y el antidepresivo.
-... ¿Eve? -Dirigió su mirada al nombrado con el frasco de antidepresivos en mano.
Eve todavía tenía el fuerte dolor y se sobó la parte de su cabeza que recibió el impacto contra el piso antes de desmayarse y con un suspiro comenzó a hablar.
-Hace muchos años... -Eve dirigió su mirada a las sábanas que lo cubrían para no mirar a sus amigos- Yo tenía ciertas preocupaciones... Me sentía estancado y no podía avanzar, no tenía ánimos y bajé drásticamente mis notas... Ahí fue cuando mis padres actuaron... No me consultaron nada, ni siquiera se dignaron a llevarme a un médico o psicólogo para ver si realmente sufría de algo, como la depresión... Me forzaron a ingerir éstos antidepresivos y a mí nunca me gustó tomar medicinas sin haber sido recetadas, es peligroso...
Los tres chicos escuchaban atentos cada palabra, lo veían pero no directamente, sentían lástima por lo que estaba contándoles.
-Desde ese entonces ellos siempre me dan de esas pastillas diciéndome: “No puedes arruinar nuestra reputación con tu maldita impertinencia”... -Eve volvió a suspirar- Siempre les digo que está bien... Y las término ocultando en esa gaveta con las demás medicinas...
-No... No teníamos idea... -Amatsuki comenzó a llorar, siempre odió a los padres de su amigo- Lo siento por no haber hecho algo antes...
-Vamos... Es mi culpa por no haberles contado algo así antes... -Acarició el cabello del castaño para tranquilizarlo- Sobre las demás pastillas... Esas... Me las recetaron hace mucho... Mucho antes de los antidepresivos... Yo sufría mucho de esos malestares y siempre las tomo apenas me siento mal y eso es muy frecuente... Justo ahora... Si no las tomo me pasa esto...
-Eso es peligroso... Tú cuerpo ya se acostumbró a esas drogas -Los ojos de Naruse estaban cristalizados, evitaba llorar de la preocupación- ¡Esto te podría dar un mal final!
“¿Un... Mal final?”, eso no le gustó para nada, es horrible, podría morir en cualquier momento sin que nadie se de cuenta... Sus mejillas se pusieron húmedss ya que de sus ojos color cielo caía una torrente de lluvia, no quería que algo así pasara.
-E-Eve... No mueras... ¡Te necesitamos! -Naruse comenzó a sobarle la espalda para reconfortarlo.
Eve le hizo una seña para que se acercara y eso hizo el menor, resultaba que era para darle un abrazo, eso lo tranquilizó.
-Puede que sea cierto, o tal vez sólo exageren~ -Eve sonrió- Quizás en aquellos días yo solamente necesitaba a alguien que llorara por mí... Y ahora que los tengo... Me siento mal por causarles estas lágrimas...
Los cuatro chicos se abrazaron reconfortandose mutuamente y luego de un rato Naruse gritó.
-¡Sou, la comida!
El pelirrosa y el menor se asustaron y se fueron corriendo de la habitación, eso les causó gracia al castaño y al hongo, ya todo estaba mejor entre ellos y eso se sentía muy agradable, es como si se hubiesen fortalecido sus lazos, luego de unos minutos los dos chicos volvieron a entrar pero esta vez con varias cosas, Naruse cargaba varías sillas, obviamente por su fuerza, y Sou llevaba los platos con comida, Eve se lo imaginó como un lindo mesonero con un elegante uniformes monocromático, eso lo hizo sonreír tiernamente.
-¡Miren!, Eve está feliz de que comamos juntos~ -Sou sonrió inocentemente sin saber lo que realmente pasaba por la cabeza del mayor.
-¿Nh? -Eve se rió- ¡Claro, es raro hacer esto! -Estaba mintiendo pero no del todo, si estaba feliz de comer junto a las personas más cercanas a él.
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Tus Ojos
Romansa-No entiendo nada... Sólo lo único que se es que no puedo dejar de ver tus hermosos ojos. Una historia sobre un Sou resignado sobre la sociedad que comenzará una nueva vida la cual tendrá varios giros inesperados que lo harán cambiar de opinión sobr...
