Capítulo 8

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Eric se encontraba estacionado frente a la casa de Grace, había llegado ocho minutos antes de lo acordado y mientras veía con ligero nerviosismo la puerta de la casa, aún le sorprendía el hecho que la madre de su nueva amiga quiera agradecerle por...

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Eric se encontraba estacionado frente a la casa de Grace, había llegado ocho minutos antes de lo acordado y mientras veía con ligero nerviosismo la puerta de la casa, aún le sorprendía el hecho que la madre de su nueva amiga quiera agradecerle por cuidarla, lo cual tiene sentido, pero después de todo lo que Grace le había contado, pues, le costaba que la confianza haya crecido de un día para otro. Recordó todo lo hablado con George en el día anterior, en especial la parte en dónde este le cuestionó qué haría cuando ya no pueda ocultar sus emociones.

La mirada de Eric pasó de la puerta de la casa, hacia sus propias manos ubicadas en el timón. "¿En serio va a pasar ese momento?" Pensó. "¿Tendré que hacerlo?". Eric veía sus manos, gruesas, pero a la vez largas. Ya no tenía la misma piel dócil de hace treinta años, ahora eran más toscas y algunas venas se le notaban. Estaba envejeciendo y pensaba que esa era la razón principal por la cual tal vez Grace no quería arriesgarse con él. Pero no podía hacer nada respecto a ello, se supone que él no sabía nada sobre los sentimientos de la chica.

Mientras tanto, Grace se encontraba acomodando la casaca que traía puesta, pues no decidía si era mejor llevarla cerrada o abierta. Podrá sonar tonto, y su madre la miraba un tanto asustada, ya que con lo que estaba lidiando su hija no era un gran problema, pero Grace quería verse y sentirse bien. Volvió a verse en el espejo, pero ahora se concentraba en sus ojos, en cómo los lentes tapaban ligeramente el maquillaje natural que esta se había colocado, y sonrió ligeramente porque sus pestañas podían ser vistas, pero mediante una corta distancia. Introdujo sus dedos en su cuero cabelludo y los pasó de un lado al otro. Movía el largo del cabello una y otra vez, a veces lo colocaba detrás del hombro, pero luego se desanimaba y los acomodaba a los costados. Volvió a ver la casaca verde marino y se la quitó, para quedarse con el sweater gris, adornado de diferentes líneas rectas y delgadas de color azul oscuro. Miró una vez más sus cabellos y el timbre sonó.

Grace de inmediato miró hacia la puerta y luego vio a su madre, quien tomaba su café mientras veía tranquila la televisión. Esta la miró de vuelta con un ligero nerviosismo, que en verdad camuflaba una serenidad. Sarah veía a su hija como si estuviera diciendo: "Confío en ti". Y al parecer Grace lo entendió, porque respiró hondo y caminó hacia la puerta. Al abrirla, Eric se encontraba frente a ella con una botella de vino.

—Hola —dijeron al mismo tiempo.

—Hola —volvió a decir Grace con una sonrisa, mientras juntaba la puerta tras ella—. Antes de entrar, tengo que decirte algo —bajó el volumen de su voz y se inclinó brevemente—. Espero que no te incomodes si es que mi madre viene con una pregunta o comentario fuera de lugar, no es muy buena con las palabras.

Eric vio la manera en la que los labios de la joven se movían al decirle el consejo y al no escuchar su voz, vio sus ojos y sin saber qué dijo, respondió:

—Está bien.

Era la primera vez que Grace escuchaba la voz de Eric tan cerca, o bueno, eso ella creía. Había notado que se había inclinado para hablarle, como si fuera una niña contándole un secreto a otro niño. Bueno, prácticamente estaba haciendo eso, pero tampoco era necesario, pues el sonido de la televisión estaba alto. Por una extraña razón, sintió que ya había estado frente a Eric Clapton a esa distancia, o incluso, más cerca.

My Father's Eyes «Eric Clapton»Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora