Capítulo 5

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Le tomó cuatro minutos a Eric para llegar a la dirección en la cual se encontraba Grace. Por ser la una y cincuenta de la mañana, no había señal de personas, solo se encontró con un auto, pero fuera de ello era solo él, su Mercedes rojo y las calles de Windsor.

Al llegar a la calle la calle St. Leonard's, vio la entrada a la calle St. Mark's ubicada a su derecha, pero no había señal de ruido alguna que lo acercara a la propiedad. De igual manera dobló y recorrió un pequeño tramo, pero no había nadie. Además todas las casas se encontraban con las luces apagadas. Retrocedió hasta volver a llegar a la intersección de las dos calles mencionadas y volvió a girar para seguir conduciendo por St. Leonard's, hasta llegar a la segunda y última esquina que daba inicio a St. Mark's.

Eric podía ver como una luz amarilla alumbraba la puerta de una casa y como la música venía de ella, pero la claridad del audio no era muy notoria a un cien por ciento. Giró y entró a la calle, avanzó lentamente y notó a Grace, con la mirada perdida, moviendo su cuerpo de un lado a otro en medio de la pista. Este detuvo el auto, salió y se acercó rápido a la joven que corrió, pero que casi tropezó. Eric colocó ambas manos sobre los delicados brazos de la joven y la ayudó a mantenerse de pie. El aliento a alcohol era insoportable, pero Eric no se percató de ello ya que tenía la mirada de la joven sobre él, quien veía sus ojos, nariz y boca de arriba y abajo.

—Mi mamá no puede verme así —dijo Grace con un tono de voz bajo.

Eric, quien la seguía sosteniendo de los codos, miraba sus cabellos negros despeinados y sus labios pintados.

—Tengo que llevarte con ella, no estás bien —le respondió con la misma tonalidad.

—No, no —dijo desesperada y se acercó un poco más a él—. Pensará mal y... bueno yo creo que... —ella deseaba seguir hablando, pero se desconcentraba al verlo.

—¿Qué crees?

—Creo que deberías de llevarme contigo.

—Grace yo no creo que eso sea lo correcto.

—Por favor Eric —suplicó.

—En serio no creo que...

Eric fue interrumpido por el sonido de una puerta cerrándose de golpe, al parecer uno de los vecinos ya estaba harto y decidió hacerle un punto final a toda la fiesta. Clapton, asustado, sostuvo a Grace y la hizo avanzar hasta el auto, abrió la puerta de los asientos traseros y dejó que entrara. Al cerrarla, agachó la mirada y se metió a su asiento de piloto para luego irse.

—¿Grace? —preguntó Eric mientras manejaba.

—¿Uhm...?

—Llegaremos en unos minutos, así que por favor, cuando estemos ahí te escondes ¿sí?

—¿Qué?

—¿Escuchaste lo que dije? —susurró.

—¿Qué? —dijo entre risas.

El camino de regreso fue el mismo que tomó para ir a recogerla.  No había señal alguna de autos, pero antes de acercarse al hotel, se detuvo treinta metros atrás.

—Escucha —dijo al verla.

Grace miró con atención los ojos de Clapton y asintió.

—Cuando veas la entrada del hotel, agachas la cabeza —continuó hablando él—. ¿Recuerdas la fachada del hotel en donde me hospedo? ¿Verdad?

—Creo que sí —respondió en voz baja.

—Quédate aquí, sacaré algo de la maletera.

Eric encendió las luces de emergencia, sacó la llave del auto, alzó el freno de manos y salió del auto. Se acercó a la parte trasera del vehículo y abrió la maletera. Sostuvo la gorra negra y gafas de lunas completamente oscuras, que solía tener para evadir a la prensa, y luego de cerrar la maletera, volvió al auto.

My Father's Eyes «Eric Clapton»Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora