Narrador
Había pasado una semana desde que Dylan y Kian no era novios. El rumor se corrió rápidamente por el instituto, lo que trajo como consecuencia que las chicas se le acercaran a él y los chicos a ella, provocando los celos indomables del muchacho. Más de una vez había estado apunto de ir a reprender con unas cuantas maldiciones a los que se le acercaban a “su chica" pero no lo había hecho porque Ricky se encargaba de recordarle que ellos ya no estaban juntos.
—Cierra la puta boca de una maldita vez, Ricky—dijo Kian entre dientes mientras miraba la escena. Sam estaba coqueteando descaradamente con Dylan, la cual se veía realmente incómoda.
—¿Cómo quieres que me calle? Mi deber como amigo es hacerte entrar en razón y que no cometas una locura. Si quieres volver con ella, golpeando a cada chico que se le acerca no será la mejor estrategia.
—No me importa.
Dicho esto, Kian caminó con paso decidido hacia Dylan y su eterno rival. Al darse cuenta de su presencia, la chica se sintió aún más incómoda, lo que alertó al castaño, pensando que la incomodidad que sentía ella, era por Sam.
—Vete—articuló sencillamente Kian.
—¿Me hablas a mi, Lawley?—le preguntó Sam con una mirada desafiante.
—Si, ahora mueve tu culo y aléjate de mi chica.
Sam soltó una carcajada sonora que llamó la atención de algunas personas, las cuales se vieron interesadas al instante por la posible discusión que se desataría en cualquier minuto.
—No quiero—le respondió con burla, haciendo enojar aún más a Kian.
—¿Que has dicho?—articuló dando una paso adelante, acortando los escasos centímetros que los separaban.
—Que no quiero. No me iré.
—Mira, pedazo de mierda—dijo ya aún más enfadado Kian, cegado por lo celos—Te vas ahora o te rompo tu maldita cara.
—Hazlo—lo incentivó Sam con una sonrisa. Es sonrisa que tanto odiaba Kian.
Sin pensarlo dos veces, Kian soltó el primer golpe, cayendo justo en la mandíbula izquierda de su oponente, el cuál cayó al suelo, dándole a Kian una mejor opción de patear sus costillas una vez. Cuando se iba a agachar para seguir golpeándolo, unas pequeñas y delicadas manos le tomaron el brazo.
—Kian, por favor...—susurró la chica de la cual él estaba loca y estúpidamente enamorado. —Ya basta.
Kian giró la cabeza para mirar a su amada y lo que vio, le rompió mucho más el corazón. Las chica tenía lágrimas en los ojos. Lágrimas de pena, sufrimiento y... miedo. Ella tenía miedo. Y él sabía perfectamente a lo que ella le temía.
Le tenía miedo a su reacción. Le tenía miedo a él.
Kian sin pensarlo dos veces, se acercó a ella y la abrazó. Soñaba con rodearla de nuevo con sus brazos. Ella en ningún momento se resistió, pero tampoco le devolvió el abrazo.
—Por favor, ya no sigas —rompió ella finalmente el silencio.
—Dame una buena razón para no partirle la cara a este idiota...
—No quiero que te lastimes—susurró ésta, provocando la risa del castaño. Ella lo miró con incredulidad pura en sus ojos.
—No me subestimes, muñeca.
(...)
Las clases habían terminado hace ya quince minutos. Kian se encontraba a las afueras del salón de Dylan. Esa misma tarde, había decidido hablar con ella. Gracias a Ricky, estaba más calmado y había entrado en razón. Su mejor amigo le había aconsejado hablar con total sinceridad y expresarle todo lo que sentía a la chica. Aún quedaban quince minutos más para que la clase de filosofía, en la cual estaba Dylan, acabara.
Kian caminó por los pasillos dando grandes zancadas, repasando mentalmente lo que le diría a ella.
—Lo siento —susurraba para sí mismo, ensayando sus lineas. —No puedo estar alejado de ti, eres el aire que respiro, Dylan, yo sin..., ¿Qué mierda estoy diciendo? —paró en seco conteniendo la rabia que comenzaba a florecer por sus poros. Ricky le había dicho que tenía que decirle esas cosas a Dylan si quería que regresara con el. Kian bufó resignado y comenzó a repasar mentalmente de nuevo las palabras antes dichas por su amigo.
El timbre que daba por terminada la clase sonó. Dos minutos después, los estudiantes y compañeros de Dylan comenzaron a desalojar el aula hablando animadamente y más de alguna chica se detenía a entablar una conversación con el chico, pero él solo les hacía un ademán con la mano, mostrando que no estaba interesado. Se acercó a la puerta y buscó con la mirada a su chica. Y lo que vio, no le gustó.
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Les deje a Sam en multimedia;)
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boyfriend; kian lawley (libro 1)
FanfictionÉl era agresivo, pero la amaba. Ella lo amaba, pero le tenía miedo. Ella era la chica con los que todos soñaban. Él, bueno... él era él. Ella se destaca en el colegio por sus buenas notas. Él, por ser el "busca problemas" del instituto. Él era poses...
