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Desperté por un ruido lejano, aún era de noche, podia escuchar un ruido fuerte que venía desde fuera y sentía el ligero temblor, eran pasos.., demasiados para mí gusto eso sólo podía significar una cosa...

- ¡Valentín!, despierta, ¡despierta! -dije moviendolo agitada.

- ¿Qué pasa? -respondió somnoliento.

- Escucha... Parece que viene una horda completa -dije paranoica con la voz baja.

- Hay que movernos, avísale a Norma -dijo Valentín acomodando su asiento rápidamente.

Bajé del camión sosteniendo mi arma, corrí hacia el camión de Norma y toqué varias veces hasta que salió.

- Se aproxima una horda grande, están cerca, hay que movernos -dije rápidamente.

- ¡Bien, vayan, los sigo! -Respondió cerrando la puerta.

Regresé al camión con Valentín, ya estábamos listos así que comenzamos a movernos, la horda se escuchaba aún más cerca, por la ventanilla podía ver los pies de algunos caminantes que nos seguian, pero estaba segura que los perderiamos.

Un par de horas después logramos perder a los caminantes, habíamos salido de la ciudad y ya habíamos retomado el camino hacia el destino final. Faltaban algunos kilómetros por recorrer para llegar, así que decidimos parar para descansar y comer un poco, la carretera estaba vacía, solo se podían ver algunos autos viejos por las orillas., uno en especial llamó mi atención, este tenía la puerta trasera abierta y dentro reflejaba algo color oro.

La curiosidad mató al gato, así que fui a ver qué era el objeto que brillaba., el auto estaba limpio, no había cadáveres o zombies dentro, solo había algo atrás, un arma dorada, era lo que brillaba, la tomé y de ésta colgaba una especie de hilo con un dige, era un corazón con una J, muy similar al que mi hermana tenía... Eso podía ser una señal, podía significar que mi hermana estaba por aquí y al fin podría verla de nuevo, después de tanto tiempo...

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