Ahora parecía no haber nada que pudiera interferir entre ellos, sentados en aquel pequeño campo lleno de flores y hierba era el paraíso perfecto, la suave brisa creaba una tempestad en esos cabellos color de oro, los cuales jugaban con esas plumas que revoloteaban, la fragancia del lugar solo le hacia permanecer callado y atento a cada movimiento del ser de luz, quien no tardo en dirigirle la mirada para poder admirar una vez más la grotesca forma de su ser querido.
Ninguno se atrevía a decir ya algo, pues solo el hecho de pensar en lo que les esperaría causaba un gran desasosiego. Para animar aquella cara afligida del rostro angelical, Iván empezaba a pensar en que podría hacer para levantar el animo de Alfred, no se le ocurría nada, quiso hablar pero el viento los estremeció con su fuerza. Al levantar la mirada al cielo el demonio se dio cuenta que pronto llovería.
Por su parte el rubio no se inmuto por el cambio del clima, su mente ideaba planes para poder decirle a Dios que amaba a Iván y que deseaba estar cerca de él.
-Alfred...- lo llamó pero este seguía perdido en sus pensamientos.
Solo pudo salir del trance cuando una gota cayó a su pierna descubierta, el ángel la miro y la tocó despacio con su dedo índice, esta se esparció por su piel cubriendo con esa capa invisible, alzó la mirada al cielo.
-Agua...- enseguida las gotas se hicieron mas frecuentes.
Iván no entendió pronto lo que el ángel había comprendido de la naturaleza. El agua de la llovizna le mojo su cabello y sus cuernos, no era su clima favorito por que el estar húmedo lo ponía aun más frio.
-Debemos irnos Alfred- la lluvia arreció un poco, pero Alfred parecía no querer irse, tenia la cara levantada al cielo con los ojos cerrados, regreso su vista al ente.
-El agua Iván...-extendió su mano hacia su amado, dejándole ver su mano llena del agua pluvial.
El agua era el elemento de la naturaleza mas extraño, poseía propiedades únicas, casi invisible. El demonio abrió los ojos y por fin su mente fue iluminada, observó aquel pequeño cuenco lleno de agua de aquella mano, Iván trago seco bajo la lluvia y con toda la confianza del mundo deposito uno de sus dedos en esa mano, sintió el agua y por un momento esa piel.
Ambos atónitos se miraron, una inmensa felicidad y emoción lleno el pecho del ser oscuro, ni que decir del ser de luz, una experiencia única, ahora podía ver todo mas claro, el amor abría puertas, el amor era un poder increíble.
Extendió una enorme sonrisa, aquellos ojos amatista brillaron como nunca- Tengo un lugar perfecto...- sin dejar pasar mas tiempo chasqueo los dedos.
Rusia, el país más grande del mundo en territorio, posee una gran variación de paisajes, entre ellas, la del Lago Baikal, el paisaje favorito de Iván, ahí le encantaba ir a meditar o pasar el tiempo solo.
El destino, había sido aquel lugar rocoso - Siempre vengo aquí, pero es la primera vez que tengo una idea diferente-
Miro el fondo del paisaje, dio un suspiro largo, guio su vista al angelical ser blanco y se dejo caer al agua, lo helada de esta le envolvió logrando estremecerle de una extraña felicidad. Dio varias vueltas dentro del mar, contento como un pez, esperando a Alfred seguirle.
El ángel soltó una risa fuerte, extendió los brazos y de igual forma dejo caer su cuerpo hacia lo profundo del agua.
***
-Dime en donde se encuentra el demonio que tiene secuestrado a un ángel- el poderoso ángel Ludwig apuntaba con su flecha hacia la cabeza de un demonio que había hallado cerca de donde vio por ultima vez a Alfred.
-¡No se de que hablas y aunque lo supiera no te lo diría!-
El sonido ondulatorio de la flecha hasta cuando se estrello en la cabeza de este se escuchó. Arthur y Francis se miraban inquietos, no tenían pistas ni nada del paradero del Alfred, empezaban a angustiarse cada vez más.
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FEEL
FanfictionAlfred es el nuevo ángel creado por dios, el cual queda a cargo de Ludwig, un arcángel poderoso, quien le enseña su nueva tarea de cuidar de los humanos, los cuales tiene libre albedrio y el poder de amar. Sin entender bien aquello, entre una pelea...
