Los meses habían pasado en un cerrar y abrir de ojos que ni yo podía creerlo aún. En Navidad la pasé con mi padre, la señora Heinrich, Ailian y por supuesto, con Lloyd.
Habían hecho una cena e intercambios de regalos; A mi queridísima mejor amiga se le ocurrió la brillante idea de regalarme lencería y una caja de condones, mi cara estaba completamente roja cuando abrí el regalo y mi papá no dudo en darme la famosa charla del sexo y sus riesgos luego de la cena, cabe recalcar que fue igual o peor de incómoda que a los doce años cuando me habló por primera vez sobre el tema, por otro lado, papá me regaló unas botas militares y gas pimienta para ahuyentar a los malos, Lloyd le argumento que no era necesario porque ya lo tenía a él y aunque papá le dió la razón, aún así decidió que debería conservarlo. La señora Heinrich me dió un suéter tejido hecho por ella misma y para ser sincera era súper calentito, por último, Lloyd me dió un pequeño collar de oro en forma de copo de nieve y un anillo igualito.
Días después, exactamente en año nuevo fue cuando tuve una fuerte recaída y ahí me dijo mi doctor que ya no estaba respondiendo a los medicamentos ni a la quimioterapia, no supe qué fue más difícil, si la noticia de saber que mi tiempo de vida ya estaba contado o las caras que pusieron las personas a mi alrededor.
Ese treinta porciento se había convertido en un quince o menos. Las células cancerígenas se multiplicaban de forma muy rápida, no había manera de parar eso. Y, cada día me sentía más cansada que el anterior, no era yo la chica que estaba conectada a un montón de cables y máquinas, no era la vida que creí tener ni la que quería.
Recuerdo claramente la reacción de Ailian, lloró como un bebé sin consolación y me abrazó durante lo que yo conté fue una hora. Mi padre se hizo el fuerte, pero yo sabía que solo era para darme seguridad y estabilidad emocional, la señora Heinrich lloró, sin embargo, no dijo nada al respecto y le agradecí eso. Y Lloyd, creo que de todos fue él quien resintió más la noticia, intentó mantenerse fuerte cuando lo supo, pero ese día cuando pensó que estaba dormida lo escuché llorar y pedirme entre sollozos que me quedará con él. Dejó a mi corazón chiquito de dolor.
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It'll Be Okay, Lloyd ©| ✓
Storie d'AmoreEn donde Lloyd lee el diario que Ibbie le dejó después de morir. "Todo estará bien, Lloyd". La imagen fue sacada de pinterest, yo solo la edite. ↠Publicada originalmente: 9/06/2019 ↠Retomada y terminada: 17/02/22-20/02/22 ↠Historia TOTALMENTE MÍA. S...
