Capítulo 29

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Me gustaban bastante mis tardes, era cuando Lloyd llegaba y me alegraba aún más el día. Me hablaba sobre sus bandas y canciones favoritas, me contaba curiosidades o el por qué de las canciones y aunque no prestaba mucha atención por verlo y sonreír como una boba cuando a él se le iluminaba el rostro al contarme algo que le gustaba, igualmente fingía hacerlo. Incluso hice una lista con las canciones que me recomentaba.

Nuestra comunicación ya no era extraña como al principio cuando le confesé lo que sentía por él, al contrario, había mucha comunicación y amor. Solo nosotros sabíamos lo que realmente pasaba entre los dos y eso me gustaba, él era bastante cariñoso y atento, además, me agradaba de sobre manera que él hiciera lo posible por estar presente.

Pero últimamente se retrasaba varios minutos al llegar y eso era extraño porque él siempre ha sido una persona excesivamente puntual. Algo muy dentro mío sabía que él no estaba bien, pero conmigo siempre trataba de darme su mejor versión, cero preocupaciones y deseé con todo mi ser poder regresar el tiempo atrás para decirle lo mucho que lo quería.

Ailian parecía también pasarlo mal, hace un mes vino radiante a decirme que tenía una cita con Ancel, pero hace unos días me dijo que lo que sea que hayan tenido terminó. No quiso darme más detalles, pero estoy segura que si terminó debió de haber una buena razón para ello.

Papá ni se diga, no dormía y eso me preocupaba. Odiaba verlo tan decaído y que conmigo fingiera estar de maravilla, era su hija y podía confiar en mí, contarme lo que lo estuviera manteniendo tan pensativo ¿Cierto? Algo a destacar era cuando él y la señora Heinrich se encontraban, se ponía nervioso de repente o apartaba la mirada hacía mi pizarrón como si fuera lo mejor del mundo.

Y la señora Heinrich, de todos ella era con quién más pasaba tiempo y amaba que me hablará de sus anécdotas juveniles, aún si fueran un poquito explícitas, pero igual que papá se la pasaba pensativa o ambos se daban miradas extrañas que no lograba descifrar, esas miradas que solo tú y la otra persona pueden saber lo que dicen.

Había llegado un punto en el que a todos les afectaba de alguna manera mi enfermedad y no quería que fuera así, quería que todo terminará.

It'll Be Okay, Lloyd ©| ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora