Capítulo 19

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El día anterior mi médico había pedido que me hicieran pruebas de sangre y otra de médula ósea, la verdad no entendía porque pidió algo tan específico. Para esta última prueba me anestesiaron el lugar para extraer un líquido, pero aún así sentí algo de dolor.

A primera hora del día siguiente se presentó mi médico y le pidió salir un momento a mi padre para poder hablar a solas con él, no entendía por qué tanto secretismo.

Lloyd se quedó conmigo, estábamos solos. Entonces escuché su melodiosa voz.

-Lo siento, Ibbie, juro que no sabía lo que sentías.

Yo no quería que me pidiera perdón.

-Déjalo, no importa -sorprendentemente mi voz salió normal, eso si, me sentía nerviosa.

-Claro que importa, tú me importas y lo menos que quiero es causarte algún daño.

No pude evitar sentirme mal.

Lo observé en silencio, sin saber muy bien que decir. Los minutos pasaban y ni él ni yo separabamos la mirada el uno del otro, sentía mis mejillas arder y mi corazón latir. ¿Has subido a una montaña rusa y sentido esa euforia y emoción? Así me sentía yo a su alrededor, en una montaña rusa.

El médico entró con mi padre detrás, secándose los ojos, ¿había llorando? Nunca lo había visto hacerlo hasta ese momento.

Mi padre se acercó hasta mí poniendo sus manos en mis mejillas.

-Ibbie, mi niña, el médico Wenzel quiere hablar contigo, pero no te alteres -asentí, no muy convencida.

Normalmente cuando te dicen "no te alteres" es porque es cosa de alterarse y lo comprobé ese día.

-Muy bien, el diagnóstico indica que padeces de Leucemia Linfocitíca aguda -guardó su bolígrafo en su bata blanca y continúo-. Cuando llegaste a urgencias por un desmayo me di cuenta de tu peso bajo y los hematomas en algunas áreas visibles de tu cuerpo, tenía la leve sospecha de que podía conllevar algo más grande, así que pedí un análisis general y el más importante fue la prueba de médula ósea, esa dió positiva.

-¿A que se refiere? Sea más específico -pedí en voz baja.

-La Leucemia Linfocitíca, es un tipo de cáncer en la sangre, se desarrolla en la médula ósea. Aquí es cuando entra la palabra "aguda" se refiere a que la enfermedad progresa rápidamente creando células sanguíneas inmaduras en lugar de maduras, es decir, en la mayoría de casos cuando es diagnosticado es probable que el cáncer ya se haya propagado a otras partes del cuerpo por el vaso sanguíneo. Por eso has sentido esos síntomas de fiebre, mareos y cansancio.

¿Qué mierda acaba de decir?

-¿T-tan malo es?

-Tu tipo de cáncer es considerado mortal y con un treinta por cierto de probabilidades de vida.

-¿Y qué se puede hacer? -preguntó Lloyd, se mantenias sereno o al menos aparentaba estarlo, pero su voz preocupada lo delató.

-Por el momento comenzar con el tramamiento de quimioterapia y medicación cuanto antes para mantenerla estable y hacer que ese treinta porciento suba.

Me había quedado muda, estaba en shock.

-Debe ser un error, ella siempre ha sido muy sana.

-No hay ningún error, jóven. La prueba de médula ósea es la más efectiva para descubrir ese tipo de enfermedad en la sangre.

Cuando el médico notó que no iba a decir nada, se disculpó y salió de la habitación. Mi padre había hecho ademán de querer abrazarme, pero me aleje de su tacto y no le quedó más remedio que salir detrás del médico dejándonos nuevamente solos a Lloyd y a mí.

Lloyd me tomó por los hombros volteandome y quedando frente a frente.

Me miró fijamente y en sus ojos encontré el bucle perfecto de una noche estrellada.

-Estarás bien, tienes que estarlo. Yo estaré contigo para lo que sea.

Me brindó un beso en la frente, de esos que te hacen sentir segura y un cálido abrazo que sentí en lo profundo de mi ser. Me rompí correspondiendo su abrazo y lo hice de la manera más sincera posible. En ningún momento me solté y creo que eso hizo que lo quisiera un poquito más, desafiando incluso mi propia consciencia.

Lo quería de maneras que no creía posibles.

It'll Be Okay, Lloyd ©| ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora