Estabamos a comienzos de febrero, invierno todavía no terminaba del todo, pues aún se sentía el clima helado.
No supe donde se metió Lloyd, hasta que lo vi salir de la cocina con un chocolate en mano. Me sonrió y yo intenté lo mismo, pero seguro pareció más a una mueca.
Ya no podía moverme tanto como antes, incluso hacer el mínimo esfuerzo me dolía.
Estuvimos toda la tarde viendo series y riendo por lo bajo para no molestar a papá, tomados de las manos y disfrutando la compañía del otro.
Él acarició mi rostro observandome como si quisiera guardar en su mente cada parte de mi cara y me besó, fue un beso suave y tierno, donde nos decíamos lo mucho que nos queríamos.
Por la noche él se tuvo que ir, su madre le había llamado pidiéndole que fuera a comprar unas cosas, se disculpó por dejarme sola. Después de que él se fuera tuve una charla muy amena con papá, reímos mientras veíamos el álbum de fotos, nunca había disfrutado tanto viendo fotos de bebé como ese día. Sentía una sensación extraña en el pecho que dejé pasar para no amargar el ambiente tan cómodo.
Al terminar me despedí de papá, pero cuando estaba a punto de subir las escaleras para ir a mí habitación tuve el impulso de no hacerlo, me regresé y lo abracé, él me lo devolvió acariciando mi cabello.
—¿Qué pasa, mi vida? —me preguntó, de repente sentí un nudo en la garganta y solo pude negar.
—N-nada, solo tenía muchas ganas de abrazarte.
—Estás extraña, como si estuvieras...
—¿Despidiendome?
Él río, se separó de mí besando mi frente con ternura.
—Ve a dormir, mañana iremos de picnic a pasar un día padre e hija, ¿Qué te parece?
Me froté un ojo, sonreí y asentí dándole la razón.
Me fui de ahí todavía con la sensación que no me dejaba estar en completa paz. Tomé el libro de mi mesita de noche y me senté en mi escritorio, me faltaban pocas páginas para terminarlo. Leía sin parar hasta que llegué a la parte que no me esperaba ni de cerca, la muerte de Floyd. Quién diría que esa chica tan risueña y positiva era quien en realidad estaba sufriendo.
Esa misma noche le escribí una carta a Lloyd, la última de hecho y entre las páginas de mi diario guardé la carta para él.
Después me fui a dormir sin saber que ya no despertaría nunca más.
Y sí, esa noche me despedí de todos sin saberlo, con abrazos, sonrisas y un sinfín de carcajadas.
También pospuse el picnic con papá durante un largo tiempo o para otra vida.
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It'll Be Okay, Lloyd ©| ✓
RomanceEn donde Lloyd lee el diario que Ibbie le dejó después de morir. "Todo estará bien, Lloyd". La imagen fue sacada de pinterest, yo solo la edite. ↠Publicada originalmente: 9/06/2019 ↠Retomada y terminada: 17/02/22-20/02/22 ↠Historia TOTALMENTE MÍA. S...
