XVII
No los vi durante tres años.
Por eso, no esperaba escuchar esa risa de nuevo en un día soleado, proviniendo de un hombre que corre detrás de su perro.
Es Juan Pablo.
Alcanza su mascota y lo pone la correa de nuevo. Durante todo este tiempo ríe, qué hermoso. Siento cuánto he extrañado aquella risa, que parece tener el poder de llenar cada rincón de la ciudad.
Otro hombre aparece en mi vista y lo entiendo de inmediato. Es Simón, pero no camina hacia Juan Pablo. Usa sus brazos musculosos para empujar su silla de ruedas más cerca a su novio.
Dos heridos, uno de ellos gravemente.
Recuerdo las palabras de la policía. Creo poder oír el aterrizaje del cuerpo tan joven de Simón en el hormigón duro de la rampa, después de que el quinto amigo le ha empujado. Los gritos y lágrimas de Juan Pablo al verlo.
Delito de odio.
Los ha atacado por que odia el amor. Porque no entiende que es amor verdadero.
Simón se detiene al lado de su novio y con una sonrisa grande le coge de la cintura para emplazarle sobre sus piernas. Esa risa otra vez. Se inclina hacia el amor de su vida para besarle y acurrucarle en su regazo. Durante su corta muestra de afección, el perrito se escapa de nuevo.
Juan Pablo salta del regazo de su novio y se echa a correr una vez más. Yo por mi parte no puedo retener una risa con respeto al espectáculo en frente. No pensé que desde mi boca sonara una risa tan fuerte, tan llamativa como la del chico que persigue su mascota, pero me equivoqué.
Simón me oye y me mira. Me sonríe, saludándome con un gesto de su mano.
Vi que era feliz, más que satisfecho con su vida. Y también que nunca podré escribir su historia sin destruirla.
Le saludo también.
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Siempre Amor
FanfictionEste libro es una colección de relatos sobre Villargas. Algunos tienen lugar en la realidad, otros en universos alternativos. Hay historias que hablan del cambio de la amistad al amor, y hay otras que se centran en el amor entre desconocidos. A pesa...
