Llovía. Sentía como el pelo se le pegaba a la frente a pesar de estar corriendo, completamente empapado. Notaba como gotas de agua escurrían por su rostro y caían al suelo, un suelo mojado en sangre. Movió los ojos en rededor, viendo cadáveres esparcidos por todo el lugar. No había algo que los identificara. Sus rostros estaban destrozados, como si hubieran sido devorados por una bestia salvaje. Aunque por alguna razón, sabía que había sido él.
Dio pasos hacia atrás, sintiendo miedo, un verdadero miedo que parecía quedarse en el cuerpo. Estaba arraigado en su alma, oprimiendo su pecho hasta que lo obligó a boquear, cayendo al suelo. Pero no habría la boca buscando oxígeno, si no vomitando. Lo supo cuando pudo enfocar sus ojos en el suelo, donde estaba cayendo todo su desayuno, comida y cena. Era algo asqueroso. Su nariz se hinchó levemente ante el hedor que aquella papilla emanaba hacia sus fosas nasales.
Apartó el rostro para no volver a vomitar, tapando su nariz con el brazo izquierdo, intentando que el olor no llegara a su nariz, que desapareciera por completo de su memoria. Pero era imposible. Había, como el miedo, quedado grabado en su mente, haciéndole cerrar los ojos y apretar los dientes brevemente. Jadeó, aguantando nuevamente las ganas de vomitar cuando el hedor a la misma muerte, golpeó sus fosas nasales de nuevo. Tragó con fuerza y evitó echar la pota por segunda vez gateando entre los cadáveres y la sangre, notando aquel líquido mojar sus rodillas, sus manos. Notaba gotas cayendo sobre su cabeza. Levantó el rostro y ensanchó los ojos, viendo un cuerpo colgado, desollado completamente, mostrando el músculo que había bajo la piel. Aquella imagen quedó en su mente, y no pudo apartar la mirada por más que lo intentó, borrar de la mente que estaba viendo aquello y no pudo. Seguía presente, apareciendo si cerraba los ojos para parpadear.
Una mano lo tomó y tiro de él arrastrándolo por todo aquel cúmulo de cadáveres hasta que lo empujó a un lado, apoyándolo contra una pared y en una fracción de segundo, tenía delante de él un rostro ligeramente redondeado, enmarcado con mechones rojos como el mismo fuego y unos ojos verdes como dos esmeraldas, reflejando un brillo de preocupación extrema hacia él, completamente genuina y que lo asombró, pero no demasiado. Siempre se había preocupado de él. Eran como una familia, algo más que amigos.
―Naruto. ¡Naruto!
Parpadeó meneando la cabeza, notando la misma estaba un poco revuelta, como le daba vueltas y apenas podía centrarse, notando como todo daba vueltas a su alrededor. No podía centrarse por más que quisiera.
―Natalia―murmuró notando como su boca estaba pastosa, como le costaba hablar y como sentía el sabor de la sangre por su boca. Era la sangre de aquel despellejado con el que se había cruzado―. ¿Q-qué h-ha pa-sado?
Natalia mostró los dientes en una pequeña sonrisa, tomando el rostro del adolescente con sus manos, mirándolo fijamente. Ojos verdes con azules conectaron y un leve sonrojo apareció en las mejillas del rubio, que cerró los ojos por unos segundos y los abrió cuando algo apretó sus labios, sorprendiéndole.
Vio como Natalia estaba sobre él, apretando su cuerpo sobre el suyo, obligándolo a quedar completamente apretado contra la pared, aunque no se quejaría.
"Sabe a melocotón"
―¿Estás bien?―Natalia preguntó cuando se separó, rozando con la mano derecha su rostro, haciendo que disfrutara ante el tacto. Cerró los ojos por varios segundos y apretó la mano de la pelirroja, notando la piel suave de la muchacha bajo su apretón―. Pareces...ido.
Negó con la cabeza un par de veces bajando la cabeza y preocupando más a la muchacha, que lo obligó a alzar el rostro y volvió a depositar un beso en sus labios, lo que lo hizo suspirar.
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Naruto: El Activo
FanfictionNaruto Uzumaki es alguien capaz de ejecutar sin sentimiento alguno, sin miedo a las repercusiones, siempre con la mente enfocada en proteger a una única persona en el mundo, quien se lo ha dado todo. Por ello, con sus cuentas en rojo debido a las mu...
