Lentamente, sin el consentimiento de los habitantes de aquella habitación, los rayos del sol comenzaron a entrar por entre las rendijas de la cortina, obteniendo maldiciones dadas por una voz masculina desde debajo de las sábanas. Sabiendo que no podía deshacerse del mismo sol, del astro rey, comenzó a removerse echando hacia abajo las sábanas, mostrando un rostro reluciente, con unos ojos azules más claros y su pelo mucho más revuelto. Se encontraba algo mejor que hacía muchos años atrás, cuando comenzó a trabajar para Hydra y la sonrisa que estaba en sus labios, plasmada a fuego, no se borraría fácilmente. Ni siquiera él la haría disminuir.
Movió los ojos hacia la figura acostada a su lado, completamente desnuda, dándole levemente la espalda con el cabello esparramado por la almohada. Notaba como la sábana se movía ligeramente, demostrando que estaba durmiendo plácidamente y sin percances. Decidido por un pensamiento, movió el brazo derecho, comenzando a recorrer la espalda de la mujer con el frío pulgar cibernético, obteniendo un quejido adorable de la pelirroja, quien comenzó a removerse en su puesto en la cama, girando hacia él y abriendo sus ojos verdes. Eran brillosos, más claros, mostrando que la ira de anoche se había esfumado por completo dejando solo un brillo de satisfacción que él compartía.
Obtuvo una pequeña sonrisa de los labios de la mujer, antes de que ella reclamara sus labios, obligándolo a echarse sobre el colchón permitiendo a la mujer quedar sobre él, moviendo sus labios sobre los de él, abriéndolos ligeramente y dejando paso a la lengua, comenzando una danza entre ambas.
Movió sus manos, acariciando ligeramente los glúteos de la mujer, obteniendo un dulce quejido de esta, que se separó y lanzó su mano izquierda, aferrando su mano cibernética contra el colchón e impidiendo que pudiera alzarla, usarla para acariciarla. Deslizó su mano y entrelazó los dedos con los de ella, apretando con su mano de Vibranium la de la mujer, mostrándole una sonrisa genuina que jamás había mostrado a nadie en el tiempo que había estado solo. Ni siquiera Yelena había sacado una verdadera sonrisa de él, que subiera a sus ojos y fuera completamente verdadera, empañada con sentimientos auténticos.
―Buenos días―adormilado, habló, moviendo la mano izquierda para pasarla por su rostro, echando hacia atrás su cabeza y permitiéndole a su compañera estirarse completamente sobre él, enredando sus cuerpos bajo la sábana removida, mostrando algo de sus cuerpos a quienes osaran entrar a aquel cuarto.
Natasha alzó el brazo derecho, acariciando el rostro de Naruto con dedos temblorosos, como si temiera que se esfumara ante el tacto. Él mismo temía acariciar a su amada y que desapareciera por completo, en una nube de humo y que nunca volviera a verla. Era un miedo arraigado en su alma, en lo más profundo y jamás podría sacárselo, aunque quisiera.
―Hola―la espía mostró una pequeña sonrisa mientras perfilaba el rostro del rubio con los dedos. Deslizó las falanges por los labios del Uzumaki, pasando a su nariz, sus párpados, su mentón...grababa en su mente aquel rostro que aparecía cada vez que cerraba los ojos. Lo había tenido presente durante los diez años que habían estado separados; aunque aquel rostro era más afilado, con menos grasa de bebé y siendo algo más maduro, con aquella barba recortada que tan bien le quedaba. Sonrió ante el recuerdo de un Naruto con cara redondeada, con aquella ancha sonrisa que jamás borraba. Amaba aquella sonrisa. Pero el nuevo Naruto...era distinto, tal vez no demasiado. Más serio, sobreprotector con ella. Amó esa parte nada más la vio―. ¿Has dormido bien?
Naruto dio un asentimiento con la sonrisa plasmada en su rostro, deseando enredar sus dedos en aquella mata de pelo rojo, poder volver a besar la suave piel de la mujer con sus labios y obtener aquellos gemidos que le habían parecido hermosos, dulces. Solo sonrió divertido, recordando como Natasha había intentado aguantar las ganas de parecer un gatito al que habían dado caricias que deseaba, retorciéndose entre sus brazos, así como él hizo en los de ella y no se arrepentía.
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Naruto: El Activo
FanfictionNaruto Uzumaki es alguien capaz de ejecutar sin sentimiento alguno, sin miedo a las repercusiones, siempre con la mente enfocada en proteger a una única persona en el mundo, quien se lo ha dado todo. Por ello, con sus cuentas en rojo debido a las mu...
