El mal siempre llega temprano

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Steve Rogers masajeó su cuello con algo de fuerza, soltando un sonoro bostezo debido al cansancio de la misión nocturna que el propio Fury le había dado la noche anterior. Unos mercenarios tomaron el control de un buque en propiedad de S.H.I.E.L.D y se vieron obligados a actuar junto a los miembros de STRIKE para rescatar a la tripulación sin que hubiera víctimas de su lado. Por los mercenarios, según había sabido por Romanoff, fueron mandados a Rikers o a la Balsa, según su importancia y peligro. Con respecto a la última prisión, habían estado ocupados vigilándola debido al mercenario que robó los planos de Industrias Stark. Esperaban algún movimiento hacia la prisión, pero en aquellas semanas nada parecía haber pasado.

Masticó un poco, chocando las muelas, cuando comenzó a subir por las escaleras hacia su piso. Estaba molido, demasiado cansado para que S.H.I.E.L.D lo llamara a una misión o para que Tony intentara llevarlo de fiesta. ¿Cuántas veces fueron? Ta vez unas quince y jamás logró embriagarlo con el alcohol pro más fuerte que fuera, lo que generó que Stark lo tomara como una misión personal. Algo que había generado gracia en Rogers.

Giró a la derecha, viendo a su vecina con un cesto, con la ropa sucia o probablemente ya lavada. Era una mujer de cabello rubio que caía lacio hasta sus hombros, y el propio Rogers pensaba que aquella mujer se le hacía ligeramente conocida, como si sus facciones coincidieran con las de alguien que había conocido en su pasado.

Se detuvo frente a la puerta de su hogar, rebuscando las llaves de la misma puerta en los bolsillos de su chaqueta. Dentro tenía un móvil que Fury le había dado, un paquete de caramelos de barrio de menta que le traían recuerdos de su tiempo en Brooklyn junto a su mejor amigo, casi hermano, Bucky, quien lo había salvado tantas veces que no podía contarlas en su mente.

Con dedos temblorosos por el recuerdo de su juventud, sacó las llaves de su departamento, haciendo tintinear el llavero que colgaba, un pequeño escudo como el que usaba siendo el Capitán América.

Pasó dentro de la sala, frunciendo el ceño ante el sonido de música. Apoyó la espalda contra la pared y, lentamente, caminó hacia donde estaba el tocadiscos, con los sentidos alerta. Se lamentaba el no llevar una pistola, pero desde que inició como un Vengador no volvió a usar un arma a parte del escudo, el cual estaba descansando al otro lado, demasiado lejos de su mano para poder usarlo, por lo que estaba totalmente indefenso ante un disparo por parte del intruso.

―Capitán Rogers―abrió los ojos, viendo a Fury sentado en su sillón con la mano sobre su abdomen, apretándolo levemente, mostrando signos de estar herido―. Lamento...la intrusión.

Intentó moverse, pero el director alzó la mano, deteniendo cualquier movimiento de Rogers y quedando oculto por las sombras en el piso, con la cabeza dando vueltas con pensamientos demasiado agrios. ¿Cómo era posible que Fury terminara de ese modo? Casi no había enemigos que el mismo S.H.I.E.L.D no pudiera detener.

―¿Qué ha pasado, Fury?―entre dientes, dejó que la pregunta saliera, moviendo los ojos hacia donde se encontraba su escudo, esperando poder tomarlo por si alguien asaltaba su piso―. Te ves...mal.

―Recalcas lo obvio, Rogers―rió el director de S.H.I.E.L.D, mostrando una sonrisa sangrante. Los dientes usualmente blancos de Nick Fury, mostraba ahora un color rosado por la sangre―. Pero me veo horrible. No, no des un paso más. Creo que pronto podrían eliminarme, o intentarlo―echó a un lado la gabardina y lanzó un objeto sacado del bolsillo de su pantalón, siendo atrapado por Steve con una mano, mirando confuso a Fury por aquel USB―. Aquí hay información demasiado valiosa, capitán. No confíes en nadie, en nadie abosolu...

Apartó el cuerpo cuando el cristal de la ventana fue destrozado por un impacto, por una bala, que dio en el pecho de este Fury, callando por completo la frase que fuera a terminar, escupiendo sangre levemente y manchando su camiseta. Comenzó a convulsionar por el disparo, sobre el sillón, cuando una segunda bala impactó en la lámpara, al lado del director.

Naruto: El ActivoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora