Aldrich Killian

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Alzó su cuerpo usando el brazo cibernético, notando como el mismo parecía cargar con todo el peso de su cuerpo, alzándolo a unos metros del suelo sin problema. Su cabello estaba como hacía unos días, recogido en una coleta alta, un moño, con algunos cabellos enmarcando un rostro ligeramente pálido por la escasa exposición al sol. Mostraba unos ojos azules, calmados, fríos dirigidos hacia un punto: un poster de Aldrich Killian, CEO de A.I.M y el que había orquestado todo un movimiento para deshacerse de Tony Stark y su empresa, usando la figura del Mandarín para todo ello. Y le había resultado demasiado provechoso, al parecer, logrando desvincularse de Hydra cuando el mismo Stark parecía haber muerto cuando el mismo Mandarín atacó su casa con helicópteros, lanzando cohetes contra la misma, destrozándola. Había sacado ventaja desbancando a su rival y parecía querer consolar a la viuda, o eso le dijo Rumlow cuando lo vio al décimo día tras su recuperación, comenzando la rehabilitación con ejercicios físicos.

Obtuvo la posibilidad de convertirse en alguien como el Capitán América y no había desaprovechado lo que Hydra quería darle, simplemente para que fuera un arma. Pero no eso no le importaba demasiado. Pierce estaba moviendo los hilos bajo la mesa para lograr conseguir que Hydra saliera al mundo y desbancar a Fury e un enfrentamiento directo, siendo posible con la muerte del mismo Nick y desapareciendo del tablero.

Y para ello; para lograr que Hydra obtuviera una victoria sobre S.H.I.E.L.D que lo destrozara por completo, lo necesitaban a él, o a un ejército como él. Tras las pruebas y obtener el suero usado en James Buchanan Barnes, varios voluntarios habían pasado a ser sujetos de pruebas, obteniendo unas habilidades semejantes a las suyas, creando de este modo la Unidad de Soldados del Invierno que tanto deseaba el secretario de defensa. Con ello, lograron obtener un escuadrón de soldados con el mismo poder que el Capitán América, sin contar al propio Barnes, a quien mantenían aun en criogenización. Parecía que lo iban a reservar para otros tipos de misiones más...secretas. Sin embargo, a él, lo habían asignado la tarea de terminar con Killian junto a sus mejorados del Extremis.

Se dejó caer, notando que apenas si estaba sudando un poco. Respiraba algo más agitado que al inicio de su rutina, pero nada más. Cualquier signo de cansancio, había sido borrado por aquel suero copia del usado en Rogers hacia medio centenario.

Movió el brazo un poco, oyendo como creaba un sonido como de roce, pero sin llegar a ser molesto. Parecía el típico sonido que los androides hacían en una película de ciencia ficción. Pero no le era desagradable. Mientras aquella prótesis no soltara humo o hiciera algún ruido típico de las locomotoras, todo iría bien para él.

Tomó la toalla colocada sobre el banco y la pasó sobre su rostro, mostrando un pequeño ceño fruncido. Desde que se despertó en aquella oficina con la prótesis ya implantada, había soñado recurrentemente con aquella escena de su pasado; una escena en la que su vida dio un giro completo y lo cambió por completo, con aquel juramento presente en su mente y corazón.

El rostro de Natalia Alianovna Romanova se presentaba cada día, cuando cerraba sus ojos para caer en el mundo de los sueños hasta que despertaba, bañado completamente en sudor y con los ojos vidriosos, oscurecidos por la sombra alargada de su pasado.

Reconocía, para sí mismo, que aquello lo aterraba. Volvía a sentir el miedo que sintió cuando era un simple muchacho, un adolescente protegido por una muchacha especialista en el asesinato y a quien habían arrebatado todo lo bueno de su ser, salvo la misma alma. Aunque Natalia fue entrenada, aún era mucho más bajo aquella simple máscara que ocultaba sus sentimientos.

Ligado a los mismos recuerdos de aquel día, observó nuevamente el rostro triste de la propia Natalia cuando descubrió que no era, realmente, una bailarina, como comenzó a llorar silenciosamente al saber que jamás podría procrear y como había sido usada simplemente, a pesar de la devoción que ella sintió por su país.

Naruto: El ActivoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora