Nathan Jones, desde que terminó sus estudios y comenzó con su vida laboral, ¡él no se a descansando ni una sola vez! Porque su tiempo siempre lo consume su nuevo trabajo. No obstante, aquella infernal y estresante desdicha termina cuando su amiga lo...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Sus huellas dactilares frotaron sus párpados ya cansados por el arduo trabajo que estaba haciendo, sin embargo, otra vez guió sus dedos en el teclado para continuar con su labor.
— Así que la pasaste bien... —se escuchó por parte de la pelirroja— ¡Como te envidio! ¡sí tan sólo fuera como tú!
El chico sonrió y soltó unas pequeñas risas: — Yo desearía ser como tú, Andrea. Una mujer trabajadora, hermosa, y además, una excelente madre.
La nombrada negó con su cabeza mientras su rostro expresaba una sonrisa de orgullo.
El de cabello castaño continuó escribiendo en la computadora mientras aquella se paseaba en el cuarto con el propósito de buscar la herramientas y continuar planificando el proyecto.
— En verdad... —cambio el tema— esa mujer es una molestia —se quejó la de ojos cafés— es una perra y una maldita ¿qué le cuesta esperar hasta mañana? pero no, los quiere hoy antes de que termine el día.
Nathan solamente escucho las palabras irritadas de la mujer, aquellas llenas de odio por la cruel acción que cometió la rubia hace unas horas.
— No se le puede hacer nada —dijo su amigo ante su desgracia— ella es la jefa.
— Tienes razón... —suspiro ante la aclaración— no obstante, no puedo trabajar hasta la noche porque la niñera no se podrá quedar hasta esas horas.
El chico desvío su vista de la pantalla y vio a la pelirroja.
Si que es complicado tener un hijo, y más aún cuando es madre soltera.
— Sabes... —empezó a hablar Nathan— puedo ayudarte a terminar, y después, yo le puedo entregar esos gráficos a Alisson para que tú no llegues tarde a tu casa.
La de cabello rojo lo observo dudosa: — Pero tú estás muy ocupado con lo del proyecto Grayson...
— No te preocupes —la interrumpió— me sobra tiempo, así que... —se levantó de la silla con el objetivo de dirigirse a la cafetera y preparar dos cafés— lo podemos terminar antes que anochezca —terminó su frase extendiendo su brazo para darle una taza—
— Oh, Nathan...
Al comenzar, aquel de rizos castaños aún continuaba distraído, sí, es por esa desafortunada sorpresa que tuvo hace unas horas.
¿Su jefe es la persona con la que se acostó? ¡Vaya, que pequeño es el mundo!
Después de concluir con la junta, no hablaron, solamente salieron de la sala y prosiguieron a ir a sus respectivas oficinas para continuar con sus labores.
Bueno eso es lo esperado ¿verdad?
«Seguro que querrá olvidar. Como yo... » pero esas palabras no eran del todo ciertas, ya que, ¿cómo podría olvidar tales afectos, ese firme y hermoso cuerpo, y además, su miembro... el duro y exquisito con el cual fue penetrado?