Abrí los ojos poco a poco, aún tenia sueño, pero algun teléfono no me dejaba dormir. El mío no era.
—Tay, por el amor de Dios, coge el maldito teléfono o dormirá en un vaso con agua.
—Alguien se levantó gruñona hoy. Relájate, ya lo cojo.
—Por tu culpa dormí poco.
Tayni se levantó y apagó el sonido del infierno que hacía que mi cabeza pulsara, pero ya no pude volver a dormir. Ayer cuando llegamos Tayni no me dejó dormir enseguida preguntándome lo que había hablado con Anthony. Se enojó tanto cuando me preguntó cuando habíamos quedado otra vez y le dije que no me había pedido el número ni yo a él.
—¿Porqué diablos no le pediste su número?—exigió Tayni.
—¿Porqué no me lo pidió él a mí?
—Eres tan orgullosa—se quejó.
—Tay tú prácticamente me obligaste a salir ayer. En mis planes no estaba coquetear , ni llevarme un número. Déjame en paz.
—Amber ¿tú crees que Roman está solo y no con alguna tipa en estos momentos?
—No lo creo, son las—miré mi reloj—tres y media de la mañana. Nunca fue muy madrugador, ni para tener sexo.
—No te hagas la chistosa Amber Launer.
Bueeeno, ahora sí que estaba enojada, pero yo solo queria parar de hablar del mi infiel ex y de Anthony y dormir.
—Relájate Tayni, solo he estado soltera por catorce días y ya estás buscandome nueva pareja.
—Para tu tren Amber. No estoy tratando de engancharte permanentemente con alguien. Quiero que eches un buen polvo de vez en cuando.
—¿Sabes qué?—ya no queria seguir hablando de polvos y de Anthony o Román .Queria dormir—Es tarde y quiero dormir. Déjame escoger a mi con quien me acuesto.
—Testaruda,muy testaruda—murmuró, pero me dejó en paz.
—Tengo que irme Am, nos vemos más tarde, deberías levantarte, son más de las dos de la tarde. Te amo—dijo mi loca amiga sacándome de mis pensamientos, se fue y yo me tapé la cara con la almohada.
Tayni y yo somos amigas desde siempre, desde la primera vez que nos vimos en la escuela, una vez que la defendí de un odioso niño nos juntamos y nunca más nos separamos. Cuando éramos unas adolescentes a quien no nos conocian les decíamos que éramos hermanas. Aunque no nos parecíamos físicamente, yo soy unas pulgadas más alta que ella , mi pelo es largo,por debajo de la cintura, lacio y negro y el de ella es corto hasta la barbilla, más corto en la nuca y se lo tiñe rojo caoba oscuro. Ojos café y mis ojos son verdes y ella es hermosa.
Tayni trabajaba en la clínica de su papá, el señor Muller es pediatra. A él y su esposa, la mamá de Tayni les decia mamá y papá, ella hacía lo mismo con mis padres. Muchas veces saliamos las dos familias de vacaciones o yo me iba de viaje con los Muller o Tayni con nosotros. Nos respetábamos y queríamos, sobre todo respetábamos las decisiones de la otra aunque no nos gustara. A Tayni nunca le gustó Roman, pero siempre se mostró cordial con él y evitaba hacer comentarios desagradables cuando él estaba cerca. Estuvo muy sorprendida cuando le dije que Roman me había engañado.
—Sabía que era un idiota, pero ¿qué te engañaría?
Esas fueron sus palabras cuando le dije entre sollozos como los había encontrado.
—¿Crees que puedes ocuparte de los niños estas dos horas que quedan? No puedo con el dolor de cabeza —le pregunté a Raul, otro maestro.
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