Una cita con el destino. Pero, ¿qué te pasa, Eleanor?
Sábado por la tarde.
El reloj marcaba apenas las ocho menos cinco cuando el timbre resonó por las paredes de mi casa. Pegué un respingo en la taza del váter debido a la impresión. Aún tenía las bragas enrolladas en los tobillos y me sostenía la falda del vestido con las manos en el preciso instante en el que el sonido de unos pasos en el piso de abajo me alertaron.
—¡No abráis la puerta! —bramé temiéndome lo peor y me puse en pie lo más rápido que me permitía la escayola— ¡No os atreváis!
—¡No podemos ser unos desconsiderados, enana, vamos a abrir a tu cita para que no espere en la calle! —la voz que me llegó amortiguada por el espesor de madera de la puerta pertenecía al irritante de mi hermano mayor.
Maldije en voz baja y me apresuré a volver a adecentarme con el corazón latiéndome con suma rapidez en las sienes. No contaba con su presencia tan pronto y mucho menos que me cazara en semejantes condiciones.
Llevaba todo el día al borde del histerismo con respecto a Derek y ahora... mi hermano y sus amigos serían quienes abriesen la puerta, ¡y nada bueno podría resultar de semejante acontecimiento!
Agarré las muletas y me asomé a la escalera con el tiempo suficiente como para contemplar como Robert avanzaba en dirección a la entrada. Era seguido de cerca por Noah y Troy quienes no habían abandonado la vivienda salvo para acudir a sus respectivas clases en la universidad.
Ese trío de descerebrados habían optado por quedarse el sábado por la noche estudiando para los exámenes que se avecinaban aunque no tuvieran apenas asignaturas semejantes. Desde que iban a primero se habituaron a trabajar juntos y era un hábito que seguían manteniendo en la actualidad.
Era bastante adorable, pero en aquellos momentos suponía su presencia en uno de los momentos más críticos de mi vida. Tragué saliva, rindiéndome a la evidencia y comencé a bajar las escaleras con algo de dificultad.
La espalda de los chicos me tapó el rostro de Derek en el momento que la puerta quedó abierta. Escuché su voz, firme y sin un ápice de duda.
—Buenas tardes, venía...
—Ya sabemos a lo que vienes, pelirrojo —intervino Noah. Mantenía los brazos cruzados sobre el pecho y su tono burlesco había mutado a uno bastante serio—. La cuestión son tus verdaderas intenciones con respecto a esta noche.
No podía verlo pero me imaginé el rostro desconcertado de Derek ante la excesiva intimidación que ejercían sobre él. Ninguno era demasiado pequeño pero mi hermano era alto y corpulento y la complexión física de Troy era considerablemente impresionante. Noah era el que menos abultaba con respecto al físico pero su lengua era la más afilada de todas.
—Soy Robert —se presentó mi hermano con una mezcla de educación y matiz de reto— el hermano mayor de Eleanor, Derek, supongo. Mi hermana está...
—¡Justo aquí! —conseguí hacerme hueco entre ellos e interponerme. Respiraba costosamente por la nariz pero me forcé a parecer más calmada de lo que estaba. Miré por encima de mi hombro topándome con la expresión divertida de los chicos. Giré y me centré en Derek— lamento el espectáculo, estudiar consume sus pocas neuronas funcionales y les gusta demasiado el dramatismo.
Derek me contempló un segundo con desconcierto hasta que las comisuras de sus labios se alzaron. Estaba deslumbrante a pesar de su atuendo sencillo. Llevaba unos pantalones grises y un jersey de cuello alto de color blanco que se encontraba en el punto perfecto entre ajustado y amplio. Era tan claro que resaltaba el naranja fuego de sus cabellos. Sobre esto traía puesto un abrigo oscuro que completaba el conjunto.
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Kavinsky © [✓]
Teen FictionNo sé si todos tenemos un destino, o si estamos flotando casualmente como en una nube; pero yo creo que pueden ser ambas, puede que ambas estén ocurriendo al mismo tiempo - Forrest Gump. Todo empezó el 31 de octubre. Halloween, la Noche de las Bruja...
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