Capitulo 5. "Tú te cortas?"

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Lunes otra vez. Era muy aburrido. Lo único que me gustaba del lunes era que en la cafetería te dan comida buena y… Ah, sí hay historia, y amo esa materia. Al terminar de guardar mis cosas y cerrar mi casillero, Harry estaba ahí.

-Debemos hablar- Dijo Harry algo cohibido- Lo que paso ayer solo fue… Fueron las hormonas lo siento.

Tocó la campana, me salvé. Corrí a mi clase y me senté atrás de todo como siempre. “fueron las hormonas” me dijo. Bueno, digamos que me lastimo un poco, pero no le di importancia. El, es muy diferente a mí. Yo soy la nerd y una persona como Harry debe estar con alguien no nerd.

-         Señorita Lautner- Dijo mi profesor de Algebra. Oh,oh- este trabajo será de a dos y el único compañero disponible es Styles. Siéntese con él.

Que los profesores estaban en contra mío? Harry estaba en Algebra? Desde cuando hacen tantos trabajos de a dos? , es completamente ridículo. Arrastre una silla hacia Harry y me senté enfrente de él. Esos ojos color esmeralda, esos rulos desordenados y cada facción de su rostro me enamoraba más.

-Si vamos  a estar en la mayoría de las materias juntos deberíamos conocernos un poco mas ¿no crees?- Dije abriendo mi libro.

- Solo hagamos los trabajos y listo, punto final.-dijo Harry.

Sabía que le pasaba algo, pero sabía la respuesta a mi pregunta. “enfócate en el trabajo”. Al fin la campana de la salida, al fin había acabado mi trabajo con Harry.

Cuando llegaba a la parada del bus, mi padre me llamó por teléfono.

-____, debes venir, estoy en el gimnasio.- colgó la llamada antes de que pudiera abrir mi boca.

Mi padre había sido un gran boxeador, pero por razón alguna, lo dejo después de su último triunfo. Ahora, lo enseñaba pero solo algunas técnicas ya que era como una defensa personal.

Llegue al gimnasio y me encontré con Elizabeth la mujer que  trabaja en aquel gimnasio encargándose de que cada persona que entre allí, se anote y abone el gimnasio.

Hola, Liz. Y papa? Me llamo para que venga y vin…- Me corto la frase y me hizo un gesto de que estaba en práctica. Yo adoraba a Lizzie, era como una madre para mí, ya que le cuento la mayoría de mis problemas.

Me adentre al salón de práctica y me senté en un banco. Un chico de cabello castaño, largas piernas y muy enérgico estaba con mi padre mientras que él le gritaba, “vamos pega más fuerte”, “Si no te concentras te lo darán por la izquierda”. Bueno, me encontraba ahí hace más de media hora y ya me aburría.

-Papa- Grite para que me oyera, aunque no había ningún ruido, excepto el de los pies de los chicos deslizándose sobre el suelo.

-____, me alegra que hayas venido. Mira él es Louis, es el hijo de Elizabeth y… Elizabeth!- Grito mi padre para que Lizzie lo oyera.

Al ver a Louis de frente él era hermoso. Ojos verdes, perfecta sonrisa de dentadura blanca, algunos tatuajes sobre sus brazos y esos músculos eran completamente irresistibles.

-         ___ Te queremos decir algo.- en mis pensamientos sobre Louis, me había perdido la entrada de Lizzie. Madre e hijo eran iguales.

-         Bueno, escúpanlo- dije con una sonrisa.

-         Elizabeth y yo, estamos saliendo ____- Por dios, por Dios, por Dios. Al escuchar aquello puse cara de wtf y vi que tampoco Louis sabia la noticia. No me gustaba la pareja que hacían, si la consideraba a Lizzie mi “mama”, pero era una amiga mama, y ahora debe ser mi mama de verdad. Ay no, esto… esto no está bien.

Sabia también que papa no se había enamorado en años y creo que le vendría bien un cambio. No podía articular ninguna palabra así que decidí tomar mi mochila y salir corriendo de allí.

Al llegar a mi casa, me encerré en mi habitación, tire la mochila y marque a mi mejor amiga. Esperen, yo ya no tenía mejor amiga. Ella me había despreciado, creyéndose importante sobre mi ropa. No tenía a nadie con quien hablar, estaba sola. De repente comencé a llorar sin algún motivo. Miré mi muñeca. Aún seguían allí. Esas cicatrices no se iban. Sin pensarlo dos veces, me dirigí hacia me mesita de dormir, abrí el cajón y bajo papeles, revistas y otras cosas encontré lo que formaba parte de mi pasado. Lo había dejado de hacer y fue por eso que me convertí en una nerd. Antes era diferente, era como Emily (no tan así, pero al menos podía hablar con chicos), tenía amigos, amigas. Ahora, me gustaba ser la nerd, pero solo a veces. Así que tome la navaja, y la pase por mi muñeca. Mas lagrimas salieron y mi muñeca empezó a arder, algo que ya había olvidado. Por qué me cortaba? Fácil. Estoy sola, el chico que me gusta me odia, mi padre y Elizabeth, mi ex mejor amiga me despreciaba cuando yo la llamaba amiga. Al terminar fui al baño, lave la cuchillita, mi muñeca y me vende con un pañuelo. Trabajo terminado. Volví a encerrarme en mi habitación, escuche la puerta de entrada cerrarse. Papa, había llegado. Toco a mi habitación y no conteste.

-____, soy yo Lizzie. Abre por favor.- No conteste seguí acostada en mi cama. No quería hablar con nadie y menos que mi padre se entere de que había vuelto a cortarme.

- ___, abre, vamos. Puedo explicarte. Yo sentí lo mismo cuando me lo dijeron- No era la voz de lizzie. No era la voz de mi padre. Era, era la de Louis. Abrumada, abrí la puerta.

-Solo tú. Nadie más- Le dije a Louis.

-Bonito cuarto- empezó el.

- Ya, escúpelo Louis- Dije algo tensa en que no descubra mi muñeca.

- Bien, mi reacción si fue buena porque mi madre había sufrido mucho y necesitaba un hombre que la haga feliz y conoció a tu padre y bla bla bla. –Dijo Louis sentándose en la cama. Yo estaba contra la puerta y vi que sus ojos se centraron en mi muñeca- Que te paso ahí?.

- Me caí de camino, me duele un poco por eso me vende.- Dije tratando de ocultar mi nerviosismo.

- Tú te cortas?- Pregunto Louis siendo bastante directo y sin ninguna vuelta.

- Ya es tarde, debes irte. Adiós.- Una vez Louis fuera de mi habitación, me senté en la cama y me saque la venda de la muñeca.- Si, si me corto.- Dije a la nada.

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Espero que les guste :)

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