Entré a mi casa y saludé, tratando de no dar muchas explicaciones de lo que me pasaba y entré a mi habitación. ¿Qué se creía Harry para traer a una persona a la puerta de mi casa? Solo vive temporalmente aquí, no tiene el derecho.
-¿Qué pasa?- Preguntó Harry.- ¿Estás enojada?- Dijo acercándome a mí cama y mirarme.
-No.- Me di la vuelta para darle la espalda.
-Si lo estás.- Dijo dándose vuelta para volver a dirigir su mirada hacía mi rostro.- ¿Por qué estás así?
-No te importa.- Contesté seca.
-¿Es por qué él estaba ahí?- Sabía que se refería Steve, pero negué con la cabeza.- ¿Niall te hizo algo?- ¿Qué podría hacerme él? Volví a negar.- ¿Estas enojada porque no te di un beso?- No era por eso, pero asentí.- Oh, princesa…- Así me decía Niall.- Solo debes pedirlo y lo tendrás.- Giró un poco su cabeza y me besó. Su boca era tan adictiva, su olor era tan rico y me gustaba tenerlo así de cerca. Hary terminó con el beso para acostarse a mi lado, tomarme de la cintura y continuar con él. Mi mano derecha se posó sobre su cabello mientras que la otra sobre su pecho. Sus besos eran inigualables. Debo parar aunque no quiera.
-B-bast-ta- Dije con la voz entrecortada.
-No. No quiero parar.- Dijo Harry aferrándose más a mi cuerpo.
-Pero yo sí.- Corrí la cara. No, no quería pero sentía que debía parar con esto. Con todo.- Yo no puedo seguir haciendo esto.- Me paré de la cama y tomé valor para comenzar con mi cambio de personalidad.- No puedes venir e invitar a quién quieras. No es tu casa. Debes aprender a respetar, pero veo que no tienes respeto por nadie, no sé cómo lo tendrás por mí.- Harry abrió los ojos como platos e hizo cara de desentendido.- Sé que entiendes Harry.
-¿Qué quieres decir?- Se sentó.
-D-deb-bemos terminar con es-to-
-¿Con qué?- Preguntó.
-No más besos, no más abrazos. ¿Por qué no puedes volver a odiarme como lo hacías? ¿Por qué no me dices cosas horribles?- Mis ojos se cristalizaron recordando al viejo Harry. Yo no quería eso. Quería a este Harry.
-¿¡Y tú!?- Dijo enojado.- ¿Por qué no me ignoras cómo lo hacías antes? ¿Por qué no estás indefensa como lo eras antes?-
- ¡Porque tú me gustas!- Grité haciendo que las lágrimas que contenía se caigan. Al verme Harry se “ablandó”.- ¡Te odio!- Lizzie apareció.
-Yo no quería decir eso.- Susurró. Pero era tarde. Muy tarde. Ya me encontraba encerrada en la habitación de Louis.
-¿Qué pasó?- Dijo adormilado.- ¿Mataste a Harry?- Dijo con humor. No necesitaba humor ahora.- Entiendo.- Dijo para salir de su cama y abrazarme, mientras me tiraba como una niña pequeña a sus brazos.
Estuve en su habitación unas dos horas y media. Louis se había acostado al lado mío, abrazándome, mientras que mí cabeza estaba en su pecho. Los golpes de Harry en la puerta de Tom, no dejó que duerma. Me sentía mal por haberle hablado así, y por alguna razón sentía que el chico tenía razón. ¿A qué se debe mi cambio de personalidad repentino? ¿Por qué yo, simplemente, no pude ignorar a Harry cuando empezó con todo esto?
Estaba cansada de que cualquiera me tratase como quisiera, que me pasen por arriba y quedarme callada. No podía ignorar a Harry porque lo amaba. Lo amo. Y tiene esa cosa que no sé qué. Que me atrae. Una parte de mi lo ama con locura, lo besaría, estaría con él todo el día… Pero otra parte sabe que estaría arriesgándome al peligro. Yo veía a Harry como un peligro. No encajábamos, no éramos tal para cual, no estamos destinados a nada.
Salí sigilosamente de la habitación de mi hermano y me dirigí a la mía. Harry estaba dormido en mi cama. Se veía lindo. Me di la vuelta y me dirigí al baño. Extrañamente, todos los insultos que había recibido durante años, se escuchaban en mi mente y comencé a llorar. ¿Qué tenía yo para que me odien? Agarré mi bolsito de maquillaje en donde guardaba mi pequeña amiga. Ella estaba ahí y siempre lo ha estado, llegué a pensar que era mi única amiga. Y lo fue, en mis momentos más difíciles.
Agarré mi navaja y comencé a pasarla por mi muñeca.
No puedo hacer esto. Soy más que esto, ya no debo seguir.
Solté la navaja y lavé rápidamente mi muñeca para que la sangre no siga saliendo. Quedaría una cicatriz, pero afortunadamente, era pequeña. Sin embargo, debía usar mi pañuelo. Busqué por todo el baño hasta que encontré uno. Salí de este y tenía la intención de ir a la habitación de Louis, pero unas manos posadas en mis hombros hicieron que parara.
- Escúchame.- Dijo Harry. Iba a hablar pero Harry puso su dedo en mi boca.- Lamento todo lo que dije, lo hago de verdad, yo no quería decir eso. Hablo sin pensar y no me doy cuenta de cuánto te puede herir una palabra hasta que luego repaso lo que dije y sé qué no estuvo bien.- Pausó.- Puedes estar enojada conmigo todo lo que quieras, pero quiero aclarar que yo le pregunté a tu padre si podía venir Steve, el que viste afuera ¿Recuerdas?- Dijo. Asentí con la cabeza.- Tu padre me dijo que sí. Yo no traería a nadie sin el permiso de algún dueño de la casa.- ¿Por qué tenía que malinterpretar todo? ¿Por qué no podía decirle lo que me molestaba? Tendría que haberlo preguntado y escucharlo.
-Yo… L-lo lament-to- Dije. Me sentía mal por Harry. No debía haberle dicho nada.- No te odio.- Susurré tan bajo para que no escuche.
-Lo sé. ¿Puedo abrazarte?- Dijo estirando los brazos.
-Harry, n-no estoy list-ta- Estaba nerviosa.
-Shhhh.- Y sin más me abrazó y se fue soltando poco a poco, hasta que nuestras bocas quedaron muy cerca. Me besó. Su boca tenía sabor a menta y me parecía muy familiar el sabor.
-¿Comiste de mis caramelos?- Pregunté con una sonrisa en la cara. Solo sonrió y asintió con la cabeza, para luego seguir con el beso. Una vez más me separé. Si nos besábamos ¿Significaba algo? ¿Éramos algo? Respiré y miré a Harry.- ¿Qué somos?- Al parecer se asombró por mi pregunta porque abrió los ojos como platos, para luego calmarse y sonreír sin mostrar los dientes.
-Todo y nada.- Fue lo único que dijo para continuar con el beso, al que me aferré más.
¿Qué quería decir con qué éramos todo y nada?
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Completamente diferentes
FanfictionDos polos diferentes... Son como el fuego y el hielo. ¿Habra amor entre ellos? ¿Solo odio es lo que sienten?...
