II

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Las horas pasaban y la noche espesaba más y más. Sardinilla lo había guiado a un bosque a varios kilómetros más allá del pueblo en donde se choco con ella de casualidad.
Sabía que era un suicidio estar a esas horas deambulando por el bosque, más estando solo con la simple protección de su laúd y una yegua. Empezaba a pensar que quizá el animal no lo había entendido (¿Siquiera podía hacerlo?) pero a Geralt parecía entenderlo bien cuando le hablaba, recordaba una vez que le dijo que Sardinilla era muy inteligente.

—Pues no lo suficiente... Nos trajo a un bosque aterrador que podría estar lleno de monstruos —habló para sí mismo mientras cabalgaban de forma tranquila— ¿Estas segura de que es por aquí? —preguntó— genial, ahora le hablo al caballo.

Miro a los alrededores, tan solo escuchaba a los grillos y el viento pasar creando un sonido poco grato entre los árboles, trago algo de saliva y suspiro antes de continuar con su camino. No pasó mucho para que Sardinilla terminará guiándolo a un punto del bosque en donde los árboles estaban arrancados y rotos, formando un gran círculo enorme quizá de unos cuantos kilómetros a la redonda.

—¿Qué diablos pasó? —susurro viendo al rededor, ciertamente estaba empezando a preocuparse— ¡¿Geralt?! —grito escuchando su eco resonar por todo el lugar— ¡¿Geralt?!.

Cabalgo de forma tranquila con la yegua hasta el centro de todo aquello y al ver la ropa de Geralt en el suelo y toda desgarrada bajo de un salto de Sardinilla. Se acercó y tomó la ropa del mayor en sus manos, estaba completamente deshecha y junto con ella la espada de hierro.

—No, no es cierto, él no... ¡GERALT! —grito con todas sus fuerzas.

No podía estar muerto, era el puto Geralt de Rivia, no podía simplemente morir y... Y dejarlo solo así como así.

—¡Geralt! —grito con todas sus fuerzas.

Así siguió sin pensar realmente en qué podría estar llamando demasiado la atención de algún monstruo; se dio cuenta hasta que vio una enorme figura parada justo a unos metros de él y sardinilla.

—Oh oh —dijo tomando la espada del suelo— ¡Mierda! —grito al ver que esa cosa comenzaba a correr hacia ellos.

Asustado se subió en Sardinilla comenzando a cabalgar a toda velocidad intentando alejarse de aquella criatura. Escuchaba sus pasos detrás de él pero no podía verlo debido a la velocidad a la que iban, tan solo veía los árboles pasar a una velocidad bestial gracias a la yegua.

—Creo que logramos perderlo Sardinilla —dijo aún agitado, pero no pasó mucho tiempo para que esa cosa se pusiera delante asustando a Sardinilla— ¡Ah!.

Cayo de lleno a la tierra; la yegua se había parado en sus cuartos traseros antes de salir huyendo de nuevo asustada, y tenía un buen motivo.
Lo tenía de frente y no podía creerlo, no había visto una criatura igual.
Era un lobo pero un poco más bajo que Sardinilla, de color blanco y filosos colmillos, lo miró a los ojos, estos eran amarillos y fríos como el acero.
Tembloroso comenzó a alejarse asustado viendo como el lobo se acercaba a él gruñéndole, era su fin, quizá esa cosa de había comido a Geralt, aún así sus esperanzas aún no cedían.

—¡Geralt!, ¡Geralt!, ¡Geralt! —gritaba asustado y ya arrinconado contra un árbol, cerró sus ojos esperando el mordisco, pero nunca llegó y en su lugar la criatura había comenzado a olfatearlo.

Abrió sus ojos y se topo cara a cara con el hocico del animal, trago fuerte al sentir su respiración tan cerca y fue ahí cuando pudo ver algo colgando en su cuello; el collar de Geralt, el símbolo de los brujos.

Trago con fuerza y miro al lobo a los ojos, parecía no querer hacer ningún movimiento agresivo, así que se pudo permitir fijarse bien en ese amarillo profundo y que tanto había admirado en secreto durante sus viajes, era él, en definitiva era él.

Wolf Of Rivia Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora