Un Trozo de Nuestra Unión

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"La vida no viene con un manual de instrucciones, viene con una mamá"

Para Kuroo los días pasaban lentamente, lo único que quería en la vida era mandar todo al carajo e irse a una isla desierta, lejos de los problemas y de las miradas inquisidoras, todo por culpa de una noche de salida con Bokuto, solo era una noche para compartir hablar de sus intimidades y ayudar a su amigo a olvidarse de su mal de amores, pero de una salida sana se convirtió en su peor pesadilla. El escándalo de las fotos solo fue el puntapié inicial para la ola de problemas que acarreó su noche de juerga. Haber bailado con una misteriosa mujer y que le tomaran fotos a escondidas para ser publicadas con un titular exagerando más de lo que correspondía, volver a ganarse el título de casanova, obtener el rechazo de Kenma, los comentarios de sus subordinados, el asedio de la prensa, el enojo de su padre y la preocupación de su madre fue mucho para el pelinegro.

El padre de Kuroo explotó en rabia al ver el periódico llamando a su hijo para pedirle explicaciones, el pelinegro fue a su mansión para explicarle que fue un montaje de la prensa que en ningún momento tuvo algo con la mujer y menos terminar enredado en las sábanas con ella.

Su padre,  hirviendo de rabia, tenía todas las intenciones de demandar a la editorial y en especial al paparazzi que tomó la fotografía por la gran infamia hacia su hijo y por el daño moral que estaba acarreando, pero Kuroo buscó todas las maneras de bajarle el perfil al problema, argumentando que emocionalmente no estaba bien que ya no le importaba demandarlos, al fin y al cabo su imagen estaba dañada y ni con agua bendita podría limpiarla.

El padre del pelinegro accedió a su petición pero le aconsejó que la única manera de que terminara con su mala fama de casanova y carretero era ya sentar cabeza de una buena vez y buscar una pareja para casarse y formar familia.

Kuroo sabía que su padre estaba en lo cierto, el problema es que la persona que había elegido no la quería ver ni en pintura, como buen hijo le prometió a su padre que iba a cambiar su estilo de vida y que si iba a buscar una pareja (se lo dijo solo para tranquilizarlo) pero eso era un tema aparte, ahora solo le importaba acercarse a Kenma y solucionar este mal entendido.

En la empresa no se concentraba en sus labores, Bokuto y Yachi-san lo apoyaban en cada gestión para alivianar más el trabajo y no se sintiera que estaba al borde de un abismo, el bicolor le comentó sobre el premio que había obtenido el pequeño por el concurso al que había postulado, Kuroo estaba feliz por su logro, tenía tantas ganas de ir a su oficina a felicitarlo pero sabía que había una muralla que los separaba y hasta la fecha Kenma no daba ni una señal de acercamiento, ni de perdón.

Una bella mujer lo recibe con un cariñoso abrazo, ese abrazo que tanto anhelaba recibir

- Tetsuro, hijo ¿Cómo te sientes? –preguntó la mujer de cabello negro y facciones delicadas que vestía una bella bata de organza blanca que parecía un ángel mientras le repartía un trozo de pastel de selva negra acompañada de un té con hierba Luisa en la sala de estar.

- (suspiro) madre, mi vida es un calvario desde que salieron esas malditas fotos – se quejó amargamente

- Hijo mío, ¿me puedes contar con sinceridad que fue lo que pasó? Ya que tu padre estaba tan furioso que no tuve la oportunidad de preguntarte, por eso aproveché de que viajó fuera de la ciudad para que aprovechemos de conversar tranquilamente.

Kuroo le contó con detalles sobre Kenma y de su singular amistad de cómo le ha perjudicado su acercamiento hacia el pequeño con el escándalo de la publicación. Su madre lo escuchaba atentamente y dejó que llorara con libertad, su corazón se apretujaba al escuchar el relato de su hijo y el dolor que emanaba cada palabra.

El Bello y el Millonario: BokuakaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora