Capítulo IX

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Ese día tentaba a ser uno como cualquier otro, pero YoonGi sabía que los días que parecían normales siempre eran de llorar y sufrir por alguna noticia, por lo que tenía miedo.

Después de ducharse y colocarse ropa cómoda para estar en casa, bajó a desayunar, su madre le había dejado una nota con el desayuno preparado: "Me fui más temprano a la oficina, por favor vete con cuidado y avísame cuando llegues a la escuela. Te amo." Sólo suspiró y se dedicó a consumir sus alimentos, hizo la tarea y se puso a ver televisión, suspirando al ver las miles de noticias de homicidios y violaciones que ocurrieron en las últimas horas.
Abrumado por todo lo visto, apagó la televisión y subió a su cuarto a dormir un poco más antes de tener que alistarse e irse a clases.

Cuando finalmente dió la hora, comenzó a vestirse con su uniforme y salió de casa después de cerrar bien. Caminó por donde siempre, pasando por la casa de SeokJin y la de Jimin, murmurando un "Buenas tardes, vámonos ya..." Cada vez que veía la ventana de la habitación de sus amigos.

Con diez minutos de anticipación para entrar a clases, llegó al instituto, tomando asiento donde siempre y reposando su cabeza en sus brazos sobre el escritorio, envió el mensaje a su madre y espero respuesta, la cual no llegó. Confundido, sólo pensó que estaba ocupada y decidió esperar hasta llegar a casa. Escuchó pasos acercarse por lo que sólo suspiró y se recargó en el respaldo.

Las clases ocurrieron con normalidad. Todo estaba normal y eso aterraba a YoonGi, pero también pensaba, ¿Qué tan mal debo estar para pensar que siempre me va a pasar algo? Quizá sólo eran ideas suyas.

Con ese nuevo pensamiento, emprendió camino a la salida, pero un compañero captó su atención antes de que pudiera irse.

-Hey, Min, ¿No viste el horario? Te toca hacer el aseo.-

-¿Ah? No lo vi, lo siento... Gracias por avisarme.-

-Nos vemos mañana.- Y se retiró del lugar.

YoonGi fue al salón de regreso y comenzó a limpiar la poca suciedad que había, terminando a la hora. Tomó sus cosas y emprendió camino a casa. Odiaba caminar solo por las calles, pero no tenía opción, ya no confiaba en los taxis.

De repente, un auto que no conocía comenzó a andar lentamente, al paso de él. Aceleró el paso pero el auto no cedía. Notó que el vidrio del asiento del copiloto bajaba dejando ver a quien le asustó.

-¿Maestro Jeon..?-

-Yoonie, ¿Por qué caminas por aquí solo? ¿No ves que es peligroso? Anda sube.-

-A-Ah, no gracias... Ya casi llego...- Mintió un poco, sabía que aún le faltaba un tramo por llegar, pero no confiaba en ese maestro.

-Oh vamos YoonGi, no te voy a hacer nada, sólo te llevaré a casa...-

-De verdad estoy bien Profesor Jeon, no necesito que me lleve...- Para ese momento las piernas de Min no dejaban de temblar, temía que su maestro pudiera hacerle algo ahí, no había nadie, estaba oscuro y era tarde. Sus manos se aferraban a las correas de su mochila y sus piernas no reaccionaban, quería huir pero el miedo le estaba paralizando.

JungKook estacionó el auto y bajó rápidamente de éste, acercándose a YoonGi. El pálido sólo pudo pegarse a la valla de madera que estaba detrás de él, se sentía tan inútil de no poder escapar de ahí.

-Mierda Min, intenté ser amable contigo, pero no cooperas, tendrá que ser por la mala.- Jeon lo tomó de los hombros y lo giró para abrazarlo por la espalda y cargarlo en dirección al auto.

Para éste punto YoonGi ya estaba llorando y gritando desesperado, pero Jeon cubrió su boca con una mano mientras lo cargaba con la otra, llegando a la puerta del vehículo. Min aprovechó a empujar al maestro apenas éste lo soltó un momento para abrir la puerta, logrando safarse del agarre y correr lo más rápido que el miedo le permitía.

UN MUNDO PODRIDOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora