El comienzo del caos (Parte 5)

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─ Y... ¿Si mejor no vas? ─ Preguntó Layl desde el marco de la puerta de la habitación de Catriel.

El aludido siguió empacando sin prestarle atención.

─ Es decir... Dices que no vas a detener la ceremonia, hacer una escenita de "Yo me opongo" ¿No? Entonces ¿No es mejor que estés aquí cuando eso suceda? ─ Cuestionó, con el pensamiento de que ir allí solo lastimaría al chico y que tal vez este no podría mantener la compostura.

─ En serio Layl, no voy a hacer nada como ridiculizarme a mí mismo... Solo quiero, por alguna estúpida y masoquista razón, verlo con mis propios ojos. Si es así, tal vez asegurarme de que eso es lo que de verdad quiere ─ Masculló Catriel.

─ Y si te dice que no ¿Vas a darle otra oportunidad y huir con él? ─ Planteó Layl.

─ No lo sé ─ Dijo por lo bajo, mientras restregaba su rostro con sus manos.

─ ¿Qué hay con lo que estamos haciendo? ¿Vas a perder la beca? ─ Siguió preguntando.

─ Aunque me fue dada por él... Sería un tonto si dejo que mi orgullo me haga renunciar. Esta mañana hablé con la dirección, mi familia no está corta de dinero y lo que queda no son más que proyectos prácticos, me permitirán hacerlo online ─ Explicó.

─ ¿Seguiremos siendo compañeros? ─ Preguntó Layl afligido, refiriéndose a su rutina de trabajar en equipo.

Catriel logró reír un poco.

─ ¿Estás seguro de que no eres gay Layl? ─ Bromeó Catriel mirándolo con cierta burla, su amigo era verdaderamente sentimental y apegado a las relaciones.

─ Si no estuviese muy enamorado de mi extraña y desquiciada mejor amiga... ¿Quién sabe? ─ Bromeó este, poniendo los ojos en blanco.

Layl no se ofendió por el comentario de Catriel. No era la primera vez que se lo preguntaban, también estaba seguro que no sería la última, porque él era como era y no tenía ningún problema con ello y su media naranja tampoco.

Él era el menor de tres hermanos varones, había nacido prematuro y hasta los 10 años había sido un niño muy enfermizo. Sus padres, hermanos, e incluso la propia Anabeth lo sobreprotegían, por lo que tenía una sensibilidad y una concepción de concordia mayor que otras personas.

Aunque no era exactamente tímido no tenía muchos amigos por su actitud pacifista y casi nulos deseos de competitividad, era lo suficientemente inteligente y estaba conforme con eso, pasaba mucho tiempo jugando videojuegos y teniendo amistades superficiales por la red. No fue hasta los 15 que se echó un estirón impensable y causalmente empezó a actuar con más notoridad, fue entonces que Anabeth pudo percibirlo como algo más que un "hermanito", lo que había sido una gran alegría para él.

Su bohemia Anabeth, era para él lo que Dulcinea para Don Quijote... solo que ella si era real y él adoraba el piso sobre el que ella caminaba desde hace años.

─ Esta bien, no hay problema, restriégame que tienes una hermosa y fiel novia esperándote en casa, mientras que yo debo regresar a la mía para ver como posiblemente el mío planea convertirme en... su amante ─ Se quejó Catriel perdiendo la sonrisa.

─ Ehhh ─ Balbuceó Layl.

─ Está bien, no te cortes. Tuve una semana para asimilarlo, lo negué, lloré, me emborraché, vomité mis entrañas... Tú lo viste. Ahora solo hay un hombre listo para enfrentar la verdad ─ Aseguró cerrando la maleta ─ Sin la menor duda ─ Reiteró caminando hacia la puerta.

Layl asintió, pero contrario a su gesto... temía que Catriel estaba todo menos preparado, que en el fondo tenía la esperanza de darse cuenta de que todo fue una broma o algo así, que terminaría por suspirar aliviado.

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⏰ Última actualización: Feb 26, 2020 ⏰

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