Bella está muy hambrienta, no puede dormir porque su estómago no deja de sonar. Mira el reloj, son las tres de la mañana. Se levanta de la cama y colocándose una sudadera y unas pantuflas camina por la oscura y silenciosa casa hasta la cocina. Trata de no despertar a Gonzalo, ya que su presencia le atemoriza.
Encemiende la luz y ve una amplia cocina, llena de gabinetes y comida por todos lados, su estómago ruge. Abre cada puerta y cajón que encuentra, tiene que familiarizarse con este lugar, su nueva casa. Se pregunta si algún día podrá considerarlo su hogar. Ve una caja de su cereal favorito en el estante más alto, trata de alcanzarlo, pero está muy alto para ella.
Se estremece al sentir la presencia de alguien junto a ella. Da media vuelta y lo ve ahí, tan cerca. Suavemente la mueve hacia el lado y bajs la caja de cereal que ella trataba de alcanzar.
- Perdón - dice Bella tímidamente- No era mi intención despertarle.
- No es tu culpa, tengo el sueño muy ligero, cualquier mínimo ruido me despierta- le da una media sonrisa.
- Igual, disculpeme. Subiré a mi habitación inmediatamente.
- No tienes que hacerlo, estás en tu casa. Esto no es una prisión - le toms de las manos y le entrega la caja de cereal- Y no me trates de usted, después de todo tenemos la misma edad.
- Cierto- sonríe y él nunca había visto una sonrisa tan hermosa.
- Debiste decirme que tenías hambre- dice él lavando sus manos - Siéntate, voy a cocinar algo para ti.
La actitud que él le presenta ahora es muy diferente a la que vio antes. Es más un joven, que esa persona dura y de mal carácter. Si él se comporta así, su estancia en este lugar va a ser mucho más fácil de lo que pensaba.
- No tienes que hacerlo Gonzalo, solo me serviré un poco de cereal con leche y después me iré a la cama.
- Dejame hacer esto por ti - pone su mano sobre la de ella, a lo que Bella lo mira a los ojos - Es lo menos que puedo hacer, después de cómo te recibí esta tarde.
- Acepto, pero dejame ayudarte - No quita su mano de la de él.
- Pica esto- le pasa unas fresas y un cuchillo.
- ¿Cómo aprendiste a cocinar?- dice ella lavando sus manos.
- ¿Ya tan pronto comenzamos con las preguntas personales? - sonríe
- Lo siento, no quería molestarte
- Estoy bromeando Bella, ¿qué opinas si jugamos cinco preguntas?
- Acepto - sonríe ella también - Yo empiezo. ¿Cómo aprendiste a cocinar?
- A mi madre le encantaba, así que yo pasaba mucho tiempo con ella aprendiendo nuevas recetas- dice mezclando algunas cosas en un bowl - ¿Cómo te metiste en este lío con mi padre?
- Una pregunta muy directa- lo mira seria - Mi padre tenía unas deudas con el tuyo y decidí tomar su lugar para saldarlas. Ya que él tiene que cuidar a mi hermana Gabrielle. ¿Por qué vives solo?
- No disfruto de la compañía de otros. Además, has visto a mi padre, cuando vi la oportunidad de salir de casa lo hice. ¿Te gusta cantar?
- Si, una de mis hermanas mayores canta muy bien y me enseñó desde pequeña, así que me defiendo un poco. ¿Tu cantas?
- No, no es de mis habilidades, en cambio con el baile me defiendo muy bien.
- ¿En serio bailas?
- Creeme qué para los eventos de alta sociedad debes saber bailar, es un requisito indispensable- ríe - ¿Cantarías algo para mí?
- ¿Ahora? - pregunta Bella
- Si, quiero escucharte - pone la mezcla en un sartén, al parecer esta haciendo pancakes.
Ella tímidamente toma un fuerte respiro, no ha cantando en un largo tiempo. Piensa en una canción que le salga bien y comienza a cantar Lose you to love me de Selena Gómez. Cierra los ojos y se deja llevar por la música, sintiendo cada nota que sale de boca. Cuando termina tiene algunas lágrimas en los ojos, todo su día ha sido una mezcla de emociones. Se limpia rápidamente las lágrimas.
- Cantas hermoso- dice Gonzalo, limpiandole una pequeña lágrima que se deslizaba por su mejilla- Espero que algún día le permitas acompañarte con mi piano.
- Sería un honor- ella trata de sonreír, pero las lágrimas comienzan a caer de nuevo.
- ¡Ey! No llores, todo está bien- él la rodea con sus brazos, ¿quién diría que esa persona tan fría y grosera podría ser tan amable a la vez? - Lo siento Bella.
- No es tu culpa- dice separándose- yo me metí en esto y tengo que afrontar mis decisiones. Me toca preguntar - dice pensando- ¿Por qué eres tan amable conmigo?
- Porque tengo que convivir contigo de ahora en adelante. Entonces es mejor que nos llevemos bien. ¿No lo crees?
- Tienes razón - esos cambios de actitud de un momento a otro desconciertan muchísimo a Bella.
- Me toca. ¿Te doy miedo?
- ¿Por qué lo preguntas?
- Vi cómo te estremeciste cuando sentiste mi presencia a tu lado.
- No sé si es miedo, pero no pareces una persona fácil de tratar- ellos siguen muy cerca, así que él la toma suavemente de la cintura y la mira a los ojos.
- Nunca te haría daño Bella, eso te lo aseguro- su mirada es penetrante, la deja sin aliento.
- Creo que algo se quema- logra decir ella.
- Ya está lista la comida- sirve dos platos en la mesa junto al mesón - Bueno, te queda una pregunta, aprovechala- dice comiendo un bocado.
- ¿Por qué el tercer piso está prohibido? - sabe que fue una mala pregunta en el momento en que termina de salir de sus labios, la mirada de él cambia inmediatamente, se vuelve fría. Asienta los cubiertos con fuerza sobre la mesa y se levanta.
- Hiciste que se me quitara el hambre, nos vemos mañana- sale de la habitación golpeando la puerta. Dejando a Bella comiendo sola en la cocina.Hola, como lo prometí aquí un nuevo capítulo.
Besos
Paula
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Cuidado con la bestia. (SMC2)
Teen FictionAmanda está cansada de vivir en la sombra de sus hermanas. Ella tambien quiere encontrar a su amor, pero nadie parece notarla. Hasta que conoce a Gonzalo, un niño rico que lo tiene todo y está acostumbrado a recibir lo que desea. Juntarlos no es la...