tres

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La mañana siguiente me levanté y Mateo me estaba haciendo caricias en el pelo, mientras me miraba con esos ojos chiquitos pero preciosos que él tiene. No me pude seguir haciendo la dormida porque Mateo ya me vió con los ojos abiertos y lo que él me dijo fue:


-te ves muy linda durmiendo-. y me sonrió. 


Yo solamente observaba su perfección, sé que solamente llevo dos días con él pero siento como si en otra vida hubiéramos sido algo. Mateo es un chico que a primera vista lo ves y empiezan a volar esas mariposas dentro del estómago. 

Soy consciente que le dije que no lo besaría pero ahora mismo solo tengo ganas de él. 


-Buenos días a ti también- le dije sonriendo y largando una pequeña carcajada, haciendo que él también sonriera. 

-Martina y Andrea se fueron-. dijo

-¿A dónde?

-A dar una vuelta por Palermo, porque tu mamá dijo que hacía mucho no iba y se llevó también a Emi, porque hoy no tenía colegio.

-¿Ah y tu papá también fue? -dije esperando su respuesta. 

-Si se fue, pero a trabajar. -dijo mirándome de nuevo a los ojos y bajo su vista a mi labios, mientras se mordía el labio inferior. 


Nos levantamos de la cama y me prestó un buzo suyo ya que el mio lo puse a lavar y me daba pereza abrir mi maleta para sacar uno. Cuando cogí mi celular tenía 15 llamadas perdidas de Fernando y 33 mensajes preguntándome donde estaba. 

Me sentía mal porque me olvidé completamente cuando Mateo me pidió que me quedara con él, así que lo llamé, pero no me contestaba, y le envié mensajes y mensajes pidiéndole disculpas y explicándole lo que pasó. 

Mateo me vió mientras bajaba las escaleras preocupada y solamente se acercó a mi y me dió un abrazo. Yo no entendía nada, todo era demasiado confuso, solo nos conocíamos de dos días y me trataba como si me conociera de toda la vida, y  bueno, yo tampoco le negaba nada. 

Entre las risas y las bromas entre nosotros, hicimos nuestro desayuno. Mateo hizo el mío y yo hice el suyo, él me preparó un jugo de naranja y yo una chocolatada con unas galletas. No suelo comer nada por la mañana porque no me entra en el estómago y si como algo acabo vomitando, ya que mi cuerpo rechaza la comida, y Mateo si que come, me dijo que el bebe chocolatada, respira chocolatada y ama la chocolatada como su fuese un niño chiquito. 

Al rato se fue a bañar y luego entré yo, él ya se había vestido y arreglado cuando yo todavía andaba saliendo del baño. Mateo se fue de la habitación para yo poderme cambiar tranquila y cuando me cambié le pedí que me secara y me planchase el pelo, ya que siempre me ayudaba Martina y como no había nadie más en la casa tuve que pedirle ayuda. 

Él se veía hermoso estando pendiente de no quemarme el pelo y de que me quedase bien. 


-LISTO! terminé- dijo haciendo cara de cansancio mientras sonreía.

-Gracias Mateo, que haría yo sin ti jajaaj-. dije sarcásticamente 

-Tarada jaj, escucháme-. 

-¿Si?- dije nerviosa. 

-A parte de que te volví a poner nerviosa, quería preguntarte si queres ir por la tarde algún lugar a comer o a donde vos quieras. 

-Si, guay, me parece bien. 

-Dale, me tengo que ir ahora a casa de un amigo pero cuando vuelva nos vamos si?

-Vale, adiós. 


Y Mateo se fue, me tumbé esta vez yo en su cama y me quedé pensando en lo que pasó, tampoco es nada del otro mundo, pero Mateo hace esas cosas las cuales me dan cada vez más ganas de agarrarlo y besar sus labios. Me hizo sentir en horas lo que nadie en  meses pudo conseguir. Me puse una canción de Aitana la cual me hizo reflexionar aún más, llamé a Iván y le dije que viniera en la casa donde me estaba quedando porque necesitaba hablar con alguien. Acá en Buenos Aires no tengo amigas, tengo solamente amigos y hay veces que necesitas el consejo de alguien de tu mismo género ya que pueden entender mejor tu situación sentimental y emocional. 

A los 20' llegó Iván, lo abracé y lo hice subir al cuarto de Mateo, le conté que creo que me gusta Mateo y que me hace dudar de sus actos. Iván solamente sonreía.


-Che Iván, hablo enserio-. dije llamando su atención.

-Mili, quiere algo con vos eso tenélo por seguro y solamente quiere conocerte y dejarte sus intenciones claras, no es tan difícil de entender...

-Bueno perdonáme, experto en el amor-. dije haciéndole burla pero en joda. 

-Fer me dijo que se había enfadado con vos, porque sos una irresponsable.. 

-Se enfadó por una boludez, justamente entré al cuarto de Mateo a buscar una cosa porque me iba a ir a la plaza de allá enfrente donde habíamos quedado pero Mateo me dijo que me quedase con él y no me pude resisitir, total que no le avisé a Fer pero nada más, fue un descuido mio.

-Y bueno, sos una irresposable. -dijo riendo.

-Dejáme de joder Iván- dije yo también riendo.


Al rato de estar hablando con Iván, entró Mateo por la puerta parecía enfadado por haber traído un chico a su habitación pero no le dí importancia  a la cara que puso y los presenté. De repente a Iván le llamó la novia y se tuvo que ir. 

Cuando Iván se fue Mateo me hizo una señal de que cogiera una chaqueta y unos zapatos para irnos. 

Me subí en el carro y puso una base de freestyle y empezó a soltar un free, yo inconscientemente sonreía como una boba mientras lo miraba, él estaba feliz, se notaba que le gusta y encima es re bueno. Aparcó su carro a una cuadra de donde estaba el lugar donde me quería llevar. Mientras caminábamos por la calle en un momento Mateo me agarró de la mano y mi pulso de nuevo volvió a acelerarse, esta vez pensaba que el corazón se me iba a salir por la boca, pero por suerte no pasó. 

Llegamos al lugar donde Mateo me quiso llevar a merendar y era hermoso, tenía una onda a los bares de los años 70 y 80, así vintages. Me encantó el lugar, sin importarnos que fuera invierno nos cogimos un helado para comérnoslo entre ambos. 

esas vacacionesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora