Capítulo tres: Hembras.

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Antes de seguir con el fic, debemos hacer dos aclaraciones:

La primera, cualquier persona que espere que esta será una historia bella debe de salir de aquí. Es una historia de conquista y sí eres de México sabes que las cosas no terminaron bien para Hernán Cortes y la Malinche, así que huye y sé feliz. A los demás que les interese la historia, favor de disfrutar la lectura.


La segunda, los alfas y betas hablaban otro idioma que los secuestrados no logran entender, por ello, cada vez que hablen en el otro idioma la letra saldrá como cursiva entre el guion largo.

Ejemplo:

Otro idioma —habló el alfa.

—Idioma normal —habló el humano.

Cualquier duda, pueden dejarla en los comentarios.


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Advertencia: Lemon.


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OMEGA


Capítulo tres: Hembras.



El horror que sentía en ese momento jamás lo olvidaría en toda su vida. Sentía cada fibra de su ser temblar del miedo. Se había desmayado hace muchísimo tiempo sin saber muy bien que estaba pasando a su alrededor.

Deidara podía decirse que esa mañana se levantó con el mejor ánimo posible, llevó su clase de arte con excelencia reflejada en lo efímero de la vida, sin embargo, cuando la alarma de incendios sonó lo que menos esperó fue el caos total del colegio.

Todos salieron empujándose por el estrecho pasillo. Ellos estaban en el tercer piso, no sería fácil llegar abajo, pero todo había pasado tan rápido que ni siquiera lo miró venir. El pánico ni siquiera era por la alarma de incendios, por el fuego o el retumbante ruido. Sólo bastó girar a su izquierda para que una bestia lo mordiera.

Segundos después perdió el conocimiento.

Despertar con un dolor intenso sobre el cuello no le quitaba el pánico de encima. No cuando aquella cosa lo miraba desde la esquina del lugar. Estaba llorando sin comprender nada, no sabía dónde estaba ni con quién, quería regresar a casa, disculparse con su hermana por ser un gilipollas y quedarse bajo su yugo.

Se aferró a la herida de su cuello con suplicio, dolía demasiado. No sangraba, incluso al tacto se sentía cicatrizada, ¿entonces por qué? ¿Cuánto tiempo estuvo inconsciente? Las lágrimas delinearon sus mejillas mientras aquella cosa se acercaba a él.

—¡Aléjate! — gritó temeroso de todo.

Levantó sus manos cuando se le lanzó encima. Sentía como la nariz le delineaba el pecho y la herida, era como perro oliendo todo su ser. Sabía que aquel demonio pensaba, su raciocinio estaba presente en sus movimientos. No pudo evitar temblar cuando una húmeda lengua pasó por la mordida. De pronto la cabeza había comenzado a dolerle. Se comenzó a sofocar mientras la bestia no hacía más que acosarlo, no le importaba en lo más mínimo su temor ni como lo esquivaba y anteponía sus manos, esa cosa seguía recorriendo su nariz por todo su torso y cuello.

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