Capítulo diez: Inicio.

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OMEGA.

Capítulo diez: Inicio.



Kushina sabía que no podía hacer todo ella sola, necesitaba encontrar la manera de comunicarse con los demás humanos. Sin embargo, Fugaku no confiaba en ella, el collar la reprimía bastante y su maldito animal interior estaba furioso consigo misma. Era librar una batalla interior todos los días. Bastante tenía con todo lo demás para que aquel zorro solo supiera mostrarle los dientes.

Por las noches, cuando cerraba los ojos aquel animal salvaje le miraba con odio. Aunque en ese momento no la entendiera, no lograban complementarse por el sentimiento de culpa que la embarga la mayor parte del tiempo.... Por rendirse.

Había sido una excelente policía, su mente le había dado respuestas posteriormente al encontro con Deidara. Necesitaba comunicarse con los demás, sin embargo, sabía que no podía confiar en cualquiera. La mayoría de adolescentes habían caído bajo el síndrome de estocolmo, podía mirarlo en ellos. En la sumisión representada en la asamblea.

Solo quince híbridos se habían revelado, debía comenzar con ellos. La cuestión era ¿Cómo?, ¿cómo podría comunicarse con ellos? Los habían separado, convirtiéndose en mentes individuales, para alejarles de sí. Tratando de crear confianza ante el único ser vivo con el que conviven.

El recinto donde estaba era bastante grande, una gran mansión muy futurista. Por momentos se preguntaba donde realmente estaban ¿en el Amazonas? ¿El Congo? ¿En Yakushima? Los árboles eran tropicales, demasiados húmedos...o demasiados fríos, definitivamente era un selva, aunque la flora tenía varias ramificaciones desconocidas.

Fugaku no le permitía salir al exterior, solo podía ver a través de los ventanales. El collar al aproximarse demasiado a las salidas comenzaba a castigarla hasta el punto en que si no retrocedía terminaba perdiendo el conocimiento.Lo intentó varias varias, sin ningún éxito. Dejó de insistir ante la amenaza de dañar a Naruto, Fugaku sabía que su hijo siempre sería un mayor debilidad.

Había logrado verlo dos veces... sólo dos.

Cerró los ojos.

Tratando de mantener la compostura. Era demasiado fácil navegar al borde de la locura, que entre menos pensara en ello estaba mejor. Respiró profundamente y miró al final la solución que buscaba.

Al final de la cocina estaba la beta de cabellos violetas. Sin embargo antes de que pensara en actuar el aroma a alfa se filtró en el ambiente; Fugaku olía a tierra mojada. Giró su vista para toparse de frente; era imposible no mostrar los dientes y que su piel se erizara. Todo en ella lo odiaba, estaba seguro que hasta el maldito zorro que estaba dentro de sí.

—Kushina...

Aborrecía definitivamente que supiera su nombre. Odiaba que cierta parte de sus mentes estuviera conectada. Sabía que sus pensamientos eran suyos, pero era como si ambos supieran cosas del otro. Una extraña relación que no sabía siquiera cómo funcionaba; sus emociones eran un libro abierto para el contrario.

Él extendió su mano, pendiente de cada uno de sus movimientos.

Ella en verdad deseó rechazarla, pero era imposible.



...





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