Mi esposa y yo fuimos a un orfanato a ver algunos niños candidatos a ser adoptados por nosotros.
Conocí a una niña llamada Lola,
tenía grandes ojos grises
y cabello negro como el carbón.
Ella me preguntó si la mujer que estaba a mi lado era feliz.
Le dije que sí,
que era mi esposa
y que nos amábamos.
Ella simplemente dijo
"Oh, pero el amor no es sinónimo de felicidad."
Febrero loco y Marzo otro poco.
